Abarrote por el «Black Friday» en algunos lugares de España, calles completamente desiertas con la hostelería cerrada en otros
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os centros de las ciudades se llenan de gente, atraída por los descuentos del comercio y el encendido del alumbrado navideño
29 nov 2020 . Actualizado a las 17:41 h.Más de 4.000 ayuntamientos de toda España están sometidos en estos momentos a algún tipo de restricción: limitaciones perimetrales de movimiento, actividades no esenciales paralizadas, negocios cerrados, bares con la persiana bajada. La gente, aleccionada por un Gobierno que insiste en que lo mejor es quedarse en casa, reduciendo al máximo los desplazamientos y las interacciones sociales para contener el avance del coronavirus, se ha replegado de las calles de medio país. Sin embargo, este fin de semana, varios puntos neurálgicos de la geografía española están sufriendo aglomeraciones de gente que, entre las rebajas y el bicho, prefiere conseguir una buena ganga.
El Black Friday deja imágenes tan impactantes en el contexto actual como las de la madrileña calle Preciados o la Larios de Málaga atestadas de gente frente a una estampa habitual desde hace semanas en buena parte del mapa, también en Asturias: zonas de vinos desiertas, cafeterías y restaurantes cerrados a cal y canto, calles peatonales desangeladas, terrazas recogidas y locales de copas con la luz apagada. El Principado levantó a mediados de esta semana las restricciones al pequeño comercio, hasta 300 metros cuadrados, pero la hostelería deberá esperar y además se mantienen lo cierres perimetrales de los principales núcleos urbanos de la comunidad.
Al Viernes Negro, importado de EE.UU. y ya convertido aquí en tradición -jornada de descuentos que inaugura la temporada de compras navideñas y que suele extenderse durante todo el último fin de semana de noviembre-, se suma el encendido de luces navideñas, que hoy y ayer reúne en los corazones urbanos a todos los curiosos que poco más tienen que hacer que contemplar árboles, estrellas y bolas brillantes en estos días de pandemia. En Madrid, miles de personas se han acercado al centro para disfrutar del primer fin de semana de alumbrado.
Aunque con mascarilla puesta, son muchos los que no han querido perderse el espectáculo luminoso. En un año difícil no son pocas las ganas de la llegada de una época festiva e ilusionante, pero las imágenes se asemejan peligrosamente a las de otros años en estas fechas, y las autoridades insisten en no olvidar el riesgo al que todavía estamos expuestos.