Canarias, la ruta mortal de los cayucos

Cuatro inmigrantes fallecidos en Tenerife, las primeras víctimas del año

Los fallecidos viajaban en un cayuco que llegó por su propios medios a la playa del Cabezo.
Los fallecidos viajaban en un cayuco que llegó por su propios medios a la playa del Cabezo.

Redacción

Eran las cuatro de la mañana de la víspera de Reyes.Un cayuco con 47 inmigrantes tocaba tierra en la playa tinerfeña del Cabezo, en El Médano, al sur de la isla. Tres personas ya estaban muertas. Una cuarta no lo resistió. Falleció de parada cardiorrespiratoria después de ser asistido por los equipos médicos que se desplazaron al arenal. Entre los 44 supervivientes había una mujer y 17 menores. Ellos podrán contarlo.

Los cuatro muertos son las primeras víctimas de las que se tiene constancia este 2021 en la conocida como ruta canaria o atlántica, que el año pasado se cobró la vida de casi 600 personas, según datos de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) de la ONU. Una cifra muy alejada de las estimaciones realizadas por la oenegé Caminando sin frontera, que casi triplica este estadística y sitúa el número de fallecidos y desaparecidos en las 1.851 personas, el 85 % de las víctimas mortales registradas en todas las rutas migratorias utilizadas para acceder por mar a España.

¿Qué es lo que hace tan letal esta travesía? Varios factores. La distancia más corta, desde Tarfaya (Marruecos) a Fuerteventura, supone recorrer en línea recta 52 millas (casi 100 kilómetros), pero la travesía desde Gambia son más de 800 millas (casi 1.500 kilómetros) en barcos poco preparados y sin suficiente gasolina para enfrentar más de una semana en alta mar. Las condiciones de navegabilidad son también muy complicadas, extremas para las embarcaciones que utilizan las mafias de la inmigración ilegal. Durante casi todo el año predominan los vientos alisios, que son del noroeste y que soplan en contra de la trayectoria de los cayucos, embarcaciones que pueden llegar a albergar hasta doscientas personas apiñadas en barcos utilizados con anterioridad para pescar en países como Senegal que casi han sustituido a las pateras, mucho más pequeñas de tamaño, en esta ruta mortal.

Los servicios de Salvamento no dejan de sorprenderse al ver las malas condiciones en las que llegan las embarcaciones rescatadas, sobrecargadas y con entradas de agua. Eso, las que logran ver tierra. La OIM calcula que una de cada 16 personas que trata de llegar a Canarias muere en el intento, mientras que la Cruz Roja apunta a una tasa de mortalidad de entre un 5 % y un 8 % de los que consiguen llegar.

Desde 1994

En 1994 arribó en Canarias la primera patera. Dos saharauis consiguieron alcanzar en agosto la costa de Fuerteventura a bordo de una pequeña embarcación siguiendo la luz que desprendía el Faro de la Entallada, en Tuineje. Aquellos jóvenes inauguraron, sin saberlo, la que ha dado en llamarse la ruta atlántica de la inmigración, la más mortífera de todas vías marítimas para llegar a España. El primer naufragio del que se tiene constancia aconteció en 1999. Murieron nueve jóvenes de Guelmim (Marruecos). En el 2006 se produjo la llamada crisis de los cayucos. Un año después se registró el peor naufragio conocido en la historia de la emigración clandestina hacia Canarias, cuando una embarcación con 160 jóvenes procedentes de Kolda (Senegal) se perdió en la inmensidad del mar sin dejar rastro. En los algo más de 26 años que han pasado desde la primera patera documentada en las islas se estima que han entrado a través de Canarias unos 120.000 inmigrantes. Pero muchos se han quedado por el camino. Como ejemplo, solo se han podido recuperar varias decenas de cadáveres de los 1.851 desaparecidos el pasado año en esta ruta. El Atlántico se ha convertido en su tumba.

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