Los asaltantes del Capitolio: conspiranoides que creen luchar contra una red de pedófilos y milicias en camisas hawaianas

Grupos surgidos de 4chan encabezaron el ataque. Los seguidores de QAnon leen mensajes cifrados en los discursos de Trump


redacción / la voz

Sin camiseta, cubriendo la cabeza con una piel de bisonte de la que salían dos cuernos y la bandera estadounidense pintada en la cara a lo William Wallace. Jake Angeli, o Yellowstone Wolf, como se hace llamar, se sentó en la presidencia del Senado, desfiló por los pasillos del Capitolio durante el asalto del miércoles y se describió así mismo como un «elegido» enviado por QAnon, uno de los grupos que impulsaron el ataque donde murió una de sus seguidores, la exmilitar Ashli Babbitt, abatida por la policía.

Hace casi veinte años que millones de personas intercambian mensajes e imágenes de todo tipo en la plataforma 4chan, una especie de Forocoches en versión global. A finales del 2017, un usuario anónimo publicó un mensaje en un tablón dedicado a contenidos de extrema derecha. Su nombre en clave era Q, y se presentó como un hombre que tenía acceso a material clasificado del gobierno estadounidense.

Pronto comenzó a ganar adeptos, alimentando el Pizzagate, una teoría sobre una red mundial de tráfico sexual de menores, en la que participaban los demócratas Hillary Clinton y Barack Obama, el magnate y filántropo George Soros, o el actor Tom Hanks, y que tenía como epicentro una pizzería familiar de Washington donde habría niños encerrados a disposición de los pedófilos. El hombre elegido para luchar contra esa red era Donald Trump y su entonces asesor Robert Muller.

Nació así el movimiento QAnon (que une el apodo Q con la palabra anónimo). Empezaron a brotar teorías de la conspiración por todas partes, afirmando que había un Estado en la sombra contra el que Trump libraba una guerra encubierta. Es más, creen que el presidente saliente les lanzaba mensajes encriptados u ocultos a través de sus intervenciones y tuits.

En el verano del 2018, los partidarios de QAnon comenzaron a dejarse ver en los mítines de Trump. El movimiento había dejado de ser exclusivamente virtual. Algunos miembros se vieron involucrados en asesinatos, secuestros y hasta un bloqueo armado de la presa Hoover, al sureste de Las Vegas. En el 2020, con la pandemia, la secta disparó su popularidad. Los grupos relacionados a QAnon en Facebook sumaban, en el mes de agosto, más de tres millones de seguidores.

De las cuentas de Q y otros influencers del movimiento surgieron teorías como la Plandemic (sumando las palabras plan y pandemia), en las que se afirmaba que el coronavirus fue creado por una élite secreta, o que el fundador de Microsoft, Bill Gates, iba a implantar microchips a quienes reciban las vacunas.

El apoyo de Trump

A mediados de agosto, con QAnon considerado ya una amenaza terrorista por el FBI, el entonces presidente fue preguntado en la Casa Blanca sobre el movimiento. Trump contestó que no sabía mucho sobre ellos, pero que le constaba que eran personas que «amaban su país». «Sé que les gusto mucho, algo que aprecio», dijo. Aquello multiplicó aún más la popularidad del movimiento. En posteriores intervenciones, el mandatario valoró que estuviesen «muy en contra de la pedofilia» y que «crean en el buen gobierno». Tanto Trump como otras personas de su entorno, como Steve Bannon o Roger Stone, promocionaron contenido en redes de QAnon.

Dos seguidores de estos elucubradores de conspiraciones, Marjorie Taylor Greene y Lauren Boebert, llegaron a obtener sendos escaños en la Cámara de los Representantes en las pasadas elecciones presidenciales.

Entre las últimas teorías lanzadas desde QAnon estaba que el hijo de Kennedy fingió su muerte en 1999, cuando sufrió un accidente de avioneta, y que reaparecería antes de las elecciones para que Trump lo presentase como su número dos.

Proud Boys

Los neofascistas misóginos que recitan marcas de cereales mientras reciben una paliza para ser miembro

Con la extrema derecha campando por las calles de ciudades estadounidenses con rifles y la violencia desatada a raíz del asesinato de George Floyd a manos de un policía, Donald Trump descolocó al electorado durante un debate con Joe Biden. El moderador le preguntó al candidato republicano si iba a condenar la violencia de los supremacistas blancos, a lo que respondió que «casi todo» lo que percibía «era más de grupos de izquierda que de derecha». Fue entonces cuando su rival aquella noche le planteó el nombre de los Proud Boys (chicos orgullosos, en español). «Proud Boys», repitió Trump dirigiéndose a cámara, «retroceded y esperad. Pero os digo una cosa, alguien tiene que hacer algo con la izquierda y los antifa, porque este no es un problema de la derecha», continuó.

El grupo paramilitar, lejos de amedrentarse, se sintió reforzado por la llamada de Trump a que «alguien» mediase en la violencia que se había apoderado de las calles por todo el país. Al día siguiente, aseguró desconocer la existencia de este grupo.

Un grupo de Proud Boys, frente al Capitolio el día del asalto
Un grupo de Proud Boys, frente al Capitolio el día del asalto

Los Proud Boys fueron creados en el 2016 por el cofundador del conglomerado mediático Vice Media Gavin McInnes, un activista de extrema derecha. El grupo ganó popularidad en el 2017, durante los disturbios de Charlottesville, cuando un neonazi arrolló con su coche a varios manifestantes y mató a una persona. Para ser miembro de la organización neofascista, misógino y chovinista hay que pasar una serie de pruebas. Entre ellas, el aspirante debe recitar cinco marcas de cereales mientras recibe una paliza. La última fase es participar en una agresión a un antifa o un manifestante del Black Lives Matter.

El líder de los Proud Boys, Enrique Tarrio, fue arrestado en la víspera del asalto al Capitolio por destruir carteles del movimiento antirracista. «El presidente Trump nos dijo que quedásemeos a la espera porque alguien necesitaba lidiar con los Antifa… Bueno, señor, ¡estamos listos!», tuiteó Tarrio tras el debate en el que el republicano tendió la mano a la violencia de los supremacistas blancos.

Los Boogaloo Bois

La milicia que viste camisas hawaianas y porta rifles

El asalto al Capitolio estuvo precedido por una manifestación organizada por MAGA, seguidores de Trump organizados bajo las siglas del Make America Great Again, para apoyar al presidente saliente ante un fraude electoral que todas las instituciones, y el vicepresidente Mike Pence incluido, han negado.

En la turba que terminó invadiendo el edificio que acoge el Senado y la Cámara de Representantes había personas que portaban armas, explosivos y chalecos antibalas. En la muchedumbre se mezclaban miembros de QAnon y Proud Boys con otros supremacistas blancos o grupos de extrema derecha y nacionalistas, como The Patriots, The Three Percenters o los Boogaloo Bois.

Estos últimos comenzaron a proliferar en Texas, Minnesota, Carolina del Norte y Kentucky tras el asesinato de George Floyd. El grupo de extrema derecha nació también en la plataforma 4chan y, según el FBI, carece de una estructura formada a pesar de que sus miembros cuentan con varios puntos en común: el culto a las armas, la teoría de una ineludible nueva guerra civil y su estética, vistiendo camisas hawainas, gorras y blandiendo rifles.

Otro movimiento salido de 4chan y que se dejó ver en el Capitolio son los Kek, un grupo impulsado por nacionalistas blancos con una bandera similar a la de guerra nazi y con cuatro letras K. Según ellos, su intención es burlarse de la corrección política mediante sus acciones.

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