El 2021 será el año de la recuperación, aunque se haga esperar, según BBVA

Ana Balseiro
ana balseiro MADRID / LA VOZ

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PACO RODRÍGUEZ

Sostienen que ni los rebrotes ni los retrasos en la vacunación la frustrarán

08 feb 2021 . Actualizado a las 09:02 h.

Aunque la virulencia de la tercera ola y las dificultades en el arranque de la vacunación hayan vuelto a alimentar el desánimo, el 2021 será el año de la recuperación tras la pandemia, aunque se haga esperar hasta la segunda mitad. Así lo sostienen expertos como Rafael Doménech y Enrique Marazuela, responsable de Análisis Económico de BBVA Research y director de inversiones BBVA Banca Privada respectivamente.

Pese a que el PIB español cerró el último trimestre del 2020 con un avance de apenas cuatro décimas -falló el consenso de los analistas, que auguraba la vuelta al rojo- y a que la debacle del año (-11 %), fue la mayor de nuestra historia en tiempos de paz, desde el servicio de estudios del BBVA, Doménech prevé que el crecimiento irá de menos a más a medida que avance el ejercicio.

«Ni los rebrotes ni los retrasos en la vacunación van a hacer que no haya recuperación», apunta Marazuela, avanzando que EE.UU. estará a final de año en el punto del que partía antes de la crisis. Además, continuarán los estímulos fiscales y monetarios, y los tipos de interés seguirán bajos «por tiempo indeterminado».

Doménech coincide: «La carrera entre vacunación y contagios la va a ganar la vacunación. Este será el año de la recuperación, tanto a nivel global como europeo y de España». Sin embargo, matiza que la velocidad y la intensidad no serán homogéneas y que incluso «algunos países pueden registrar caídas en el primer trimestre, porque las incertidumbres a corto plazo aún son muchas: desde los retrasos en la vacunación a la mutación del virus o las nuevas olas de contagios». Y a ellas hay que sumarles otras dudas de tipo económico, como la efectividad de los estímulos o si el golpe a la actividad afectará mucho a la viabilidad de las empresas.

Pese a todo, la previsión es que el crecimiento se vaya afianzando -ahí están los estímulos que aplicarán e incluso ampliarán EE.UU. o la UE- y que el PIB mundial repunte alrededor de un 5 %, en torno a un 3,5 % el de EE.UU., sobre el 4 % el de la eurozona y por encima del 7 % el de China.

En clave doméstica, el responsable de análisis económico del BBVA cifra en el 5,5 % el crecimiento de la economía española, tras rebajarla medio punto. Pese a ser un rebote notable, es menos optimista que la previsión del Gobierno, que en los Presupuestos en vigor lo situó en un 9,8 % y luego -sin un desembolso completo de las ayudas europeas- la ministra Calviño lo rebajó al 7,2 %.

Rebote, aunque insuficiente

La parte mala de ese intenso crecimiento es -señala Doménech- que será «insuficiente para devolvernos a la situación previa a la crisis», algo para lo que habrá que esperar al 2023, tras una escala del PIB del 7 % en el 2022.

Extender la vacunación es la clave para acelerar una normalización sanitaria que traerá consigo la reactivación. «No es lo mismo que tengamos al 70 % de la población vacunada en verano o después», subraya Doménech, poniendo el foco en la «prioridad» que supone «salvar» la campaña estival, aún admitiendo que será de turismo nacional.

«El sector que más tarde se recuperará será el turismo. ¿Volveremos a ver las cifras de antes de la pandemia? Pues ahí está la incertidumbre», reflexiona. Dependerá de las vacunas y de la confianza, claves también para normalizar el resto de los sectores.

Ayudas directas y reformas

El pasado viernes el Ministerio de Asuntos Económicos anunció que cambiará la ley para conceder ayudas directas a empresas y autónomos, algo que los expertos consideran «necesario». «Dada esta tercera ola, deben ser ambiciosas y aprobarse con rapidez para que las empresas sobrevivan», señalan los expertos del BBVA.

A la batería de medidas precisas para reanimar la actividad, se suma la necesidad de abordar una agenda de reformas lo más ambiciosa posible -condición ineludible a cambio del cuantioso plan europeo de recuperación- que permita corregir las debilidades estructurales de la economía española.

En lo que respecta al comportamiento del mercado y a las perspectivas de inversión para este ejercicio, Marazuela recuerda que el 2020 fue un buen año para la bolsa, pese a lo que ocurrió en España. «En general, la economía financiera ha interpretado que la crisis del covid ha sido un tropiezo temporal», dice.

En este escenario, no considera atractiva ahora la inversión en bonos gubernamentales, a diferencia de los emergentes -interesantes como los asiáticos-, o la renta variable -activo estrella sobre el que son optimistas-. «Junto a las rentabilidades de las tecnológicas, habrá otras subidas de sectores que han estado hibernando. Habrá rotación», concluye.

La reactivación gallega será más intensa que la media del país

La economía gallega está aguantando mejor el golpe. No solo su contracción el pasado año fue menos acusada -del 9,7 % frente al 11 % de la española- sino que el BBVA Research estima que en este 2021 crecerá también por encima de la media del país. «Serán dos o tres décimas más, pero sumadas al diferencial del 2020, hablamos de casi dos puntos adicionales de crecimiento. Si lo ponemos en crecimiento per cápita, la resistencia del PIB gallego aún sería mejor», explica Dómenech.

La explicación está en el peso de la industria, el comportamiento de la capacidad productiva y las exportaciones. A pesar de ello, habrá que esperar al final del 2022 para recuperar los niveles de actividad previos a la crisis.