La mayoría de los países, favorables al pasaporte vacunal

Quedan por resolver las cuestiones éticas, jurídicas y de accesibilidad

Pablo L. Barbero
Redacción / La Voz

El covid tiene una gran capacidad para dejar en evidencia la división que existe entre los gobernantes. Europa dio un buen ejemplo de ello en pleno debate sobre las ayudas económicas a los países más afectados. La polarización entre China y Estados Unidos es otro ejemplo de ello.

El penúltimo episodio de estas controversias pivota sobre el llamada pasaporte vacunal. Es decir, que las autoridades permitan realizar ciertas actividades (viajar, por ejemplo) solo a quienes estén vacunados del covid-19. Por el momento, las posturas contrapuestas se acentúan bajo el argumento de la accesibilidad al medicamento, tanto entre de los ciudadanos de los países con campañas más avanzadas (pero no completas) como entre los habitantes de los países con menos recursos en el mundo.

LIMBO JURÍDICO

Colisión de derechos. Lo primero que deben solucionar los países, de manera conjunta o cada uno internamente es el ordenamiento jurídico, para que encaje el requerimiento del pasaporte vacunal sin menoscabar los derechos de las personas. La cuestión es si entre los derechos fundamentales del individuo y la salud pública, debiera prevalecer alguno. O, como explicó en su momento a La Voz Roberto Blanco Valdés, catedrático de Derecho Constitucional de la USC, en alusión al artículo 14 de la Constitución (que recoge la igualdad de todos los ciudadanos: «Hay discriminaciones racionales y otras que no lo son. ¿Cómo se establece ese parámetro? Pues ahí es donde hay que hacer el ajuste fino».

LA POSTURA DE ESPAÑA

Simón y la ministra Laya, partidarios. El director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, Fernando Simón, dijo hace apenas unos días que el pasaporte vacunal en el que trabaja la UE «no es algo nuevo ni descabellado, pero habrá que valorarlo con sumo cuidado puesto que no toda la población tiene acceso a la vacuna». En la misma línea se pronunció la ministra de Relaciones Exteriores, Arancha González Laya: «La certificación de vacunación es algo a lo que nos dirigimos, creo que inevitablemente».

OTROS PAÍSES A FAVOR

Coalición entre Reino Unido, Estados Unidos y Singapur. El ministro británico de Transporte, Grant Shapps, aseguró hace apenas unos días que ya estableció negociaciones que está en conversaciones con sus homólogos en Estados Unidos y Singapur.

Grecia, uno de los pioneros. Movido por el peso del sector turístico en su economía, el país heleno fue el primero en el seno de la Unión Europea que planteó públicamente establecer un filtro para el acceso al país de las personas vacunadas. Propuso un corredor junto a Israel y Chipre.

Islandia, Finlandia, Estonia, Polonia, República Checa y Eslovaquia: certificados o aplicaciones para el móvil. La modalidad de registro en el listado de pasajeros autorizados a moverse por estos países toma diferentes formas. Muchos de ellos optan por un certificado, digital o impreso, y otros, como Polonia, han desarrollado una aplicación para el teléfono en la que figuran todos los datos necesarios para permitir el acceso. Islandia emite estos certificados digitales desde principios de año. Portugal y Rusia anunciaron avances al respecto.

EN CONTRA

Bélgica, Países Bajos, Francia, Italia, Alemania y la OMS. El ministro de salud, Frank Vandenbroucke, mostró su desacuerdo a que se requiera la vacuna para poder acceder a un espectáculo público (posibilidad anunciada por el Gobierno de Andalucía en relación a la asistencia a partidos de fútbol y conciertos). Emplazó a una coordinación por parte de la OMS, que ya cuenta con su Certificado Internacional de Vacunación o Profilaxis (la tarjeta amarilla). Estonia, que ya usa una versión relacionada con la fiebre amarilla, se ha puesto en manos del organismo internacional de salud pública para validar su proyecto piloto VaccineGuard. El ministro de Sanidad de Francia, Olivier Véra, tampoco lo tiene claro: «Todavía no todo el mundo tiene acceso a la vacuna, y no sabemos si previene la transmisión». El Consejo de ética de Alemania sembró todas las dudas al respecto, lo mismo que hizo la OMS. «No podemos darnos el lujo de priorizar o castigar a ciertos grupos o países», afirmó su director general, Tedros Adhanom Ghebreyesus.

EMPRESAS PRIVADAS

Un pase digital en poder de las aerolíneas. El consejero delegado de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA), Alexandre de Juniac, admitió que trabaja en una herramienta llamada TravelPass en la que cada viajero registra los test y vacunas a las que ha sido sometido. Sería similar el proyecto de Common Pass impulsado por el Foro Económico Mundial. Varias patronales hoteleras también han solicitado el pasaporte vacunal. IBM también desarrolla su pase sanitario digital.

Dinamarca y Suecia se adelantan con el requisito

Entre los países europeos que tienen previsto introducir un pasaporte digital de vacunación en los próximos meses, los nórdicos parecen ir con ventaja. Los primeros en implementar esta medida podrían ser Dinamarca y Suecia.

Las autoridades danesas anunciaron que en tres o cuatro meses tendrán listo un pasaporte digital para quienes hayan recibido la vacuna contra el covid-19 con el objetivo de acelerar la reapertura de la sociedad. El principal reclamo es facilitar los viajes a quienes hayan sido inoculados contra la enfermedad. Desde finales de este mes, los daneses podrán ver en la web de las autoridades sanitarias información sobre su vacunación, de modo que, en caso de que hayan recibido la vacuna, puedan ya acreditarlo mediante un certificado digital que podrá leerse en el dispositivo móvil.

«Será un pasaporte adicional que se podrá tener en su teléfono móvil y que documentará que uno ha sido vacunado. Se trata de que como país aprovechemos las ventajas digitales que tenemos. Podemos ser los primeros en el mundo que lo tengan», señaló en una rueda de prensa el ministro de Finanzas danés en funciones, Morten Bødskov. En Suecia, la infraestructura digital para el pasaporte de vacunación debería estar en marcha el 1 de junio, y en ella participan varios organismos públicos.

Con este registro de vacunación, las personas ya inoculadas podrán disfrutar de privilegios, como viajar o acudir a conciertos o reuniones. Pero esta propuesta también tiene su lado negativo. Hay quienes consideran que podría causar una división social en el país y la marginación de grupos de ciudadanos que no hayan recibido la vacuna, pues mientras no haya suficientes vacunas para todo el mundo, los vacunados estarán en ventaja.

Además, no todas las personas pueden ser vacunadas sin restricciones. Quienes padecen alergias graves o toman medicamentos inmunosupresores deben consultar a un médico, que les podría desaconsejar la vacunación, y las mujeres embarazadas y lactantes deben evitar por completo. Esas personas quedarían entonces excluidas sin poder hacer nada al respecto.

Y por supuesto, hay quienes rechazan el antídoto por motivos personales. Sin ir más lejos, en Suecia hay grandes reticencias hacia la vacuna, desde que hace una década una vacunación masiva contra la gripe porcina tuvo terribles consecuencias en la salud de niños y jóvenes. Cientos de personas enfermaron de narcolepsia, un tipo de adicción al sueño, debido, quizás, a un error de dosificación.

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