Navalni pierde el recurso e irá a la cárcel

El opositor ruso es además condenado a pagar 9.500 euros de multa en otro juicio en el que se le ha encontrado culpable de difamación


Moscú / Colpisa

El principal adversario del Kremlin, Alexéi Navalni, será enviado en los próximos días a una colonia penitenciaria, muy probablemente de trabajo a juicio de sus abogados, en donde deberá permanecer dos años, cinco meses y quince días. En el otro caso juzgado este sábado por «difamación» contra un veterano de la II Guerra Mundial de 94 años, Navalni ha sido condenado a pagar una multa de 850.000 rublos (9.550 euros). Él ha insistido en todo momento en el carácter «político» de la persecución que sufre y la considera completamente «amañada».

El juez Dmitri Balashov del Tribunal Bábushkinski de Moscú rechazó este sábado la petición de los abogados del primer disidente del país de ponerle en libertad. De esta forma, Balashov daba la razón al Tribunal Símonovski, cuyo fallo fue emitido el 2 de febrero, en cuanto a que la pena que tenía suspendida por un supuesto caso de «estafa y blanqueo» de capitales relacionada con la firma Yves Rocher pase a ser real y la cumpla en la cárcel.

El juez denegó también la solicitud de libertad para Navalni interpuesta el miércoles por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH). Sin embargo, se beneficiará de un pequeño descuento de la pena. De los dos años y ocho meses de la sentencia dictada el pasado 2 de febrero (la inicial era de tres años y medio), se le ha descontado el arresto domiciliario cumplido entre el 30 de diciembre del 2014 y el 17 de febrero del 2015, además del mes largo que lleva ya en prisión preventiva desde que regresó de Alemania, el pasado 17 de enero.

Como sucedió ya en los recientes juicios, la Policía adoptó medidas de seguridad reforzadas en torno al edificio del Tribunal Bábushkinski para impedir protestas. A la sesión judicial fueron acreditados medio centenar de periodistas y acudieron diez diplomáticos de países europeos.

La letrada Olga Mijáilova tomó enseguida la palabra para solicitar la puesta en libertad del dirigente opositor según exige el Tribunal Europeo de Derechos Humanos e insistir en que este no violó las inspecciones obligatorias a las que debió someterse durante el período de la sentencia suspendida por encontrarse en Alemania para recibir tratamiento tras su envenenamiento el año pasado. Fue el Servicio Penitenciario Federal de Rusia (FSIN) el que le acusó de no acudir a las citaciones y pidió que la condena suspendida se convirtiera en pena real de cárcel.

La fiscala, Ekaterina Frolova, aseguró que Navalni «cometió siete violaciones de las condiciones del período de prueba antes de la hospitalización y dos dentro de los 30 días posteriores al internamiento». En su intervención ante el tribunal después de conocer la sentencia, el líder opositor citó la Biblia, el Evangelio de San Mateo: «Bienaventurados aquellos que tienen hambre y sed de justicia porque se verán saciados». Dijo que todo lo que él desea para Rusia es justicia, libertad y también «derecho a ser feliz».

Este sábado se celebró también en el mismo juzgado la vista por la acusación de «difamación» presentada contra él por los familiares del antiguo combatiente en la gran contienda contra la Alemania nazi, Ignat Artiómenko, al que, según ellos, Navalni ofendió con declaraciones «falsas» e «injuriosas». La fiscala, también Frolova, había pedido que se le imponga una multa de 950.000 rublos, pero al final se quedó en 850.000, una cifra récord en Rusia para una falta de tal naturaleza. La publicación digital Open Media sostiene que, desde el 2018, las multas por difamación no había sobrepasado los 100.000 rublos (unos 1.120 euros).

Artiómenko participó en un vídeo de propaganda de las enmiendas constitucionales promovidas por el presidente Vladímir Putin y pidió votar a favor de ellas en el referendo celebrado el pasado verano. La reforma incluye un apartado que permitirá al actual presidente ruso presentarse a la reelección en el 2024 y el 2030. El político opositor tachó a quienes aparecieron en la filmación de «vergüenza nacional» y «traidores».

Así que este sábado, la jueza, Viera Akímova, dio por probado el delito de difamación, ya que, según la acusación, Artiómenko «no cometió ningún tipo de traición». Akímova negó también, como intentaron probar los abogados de Navalni, que el veterano de guerra estuviese manipulado por su familia y las autoridades rusas y señaló que «su testimonio fue totalmente consciente y lo hizo por sí mismo sin ningún tipo de condicionamiento ni presiones».

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