La izquierda se enfrentará a Ayuso dividida

El partido de Errejón rechaza una lista conjunta con Iglesias y dice que «Madrid no es Netflix»


Redacción / La Voz

La llamada de Pablo Iglesias a la reconciliación con Íñigo Errejón para combatir juntos a la presidenta de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, no ha surtido efecto. La izquierda comparecerá divida en tres bloques a las elecciones autonómicas después de que Mas Madrid, la marca en la Comunidad del ex número dos de Podemos, rechazara este martes la candidatura conjunta que propuso el vicepresidente segundo del Gobierno tras anunciar que dejaba el Ejecutivo para competir en los comicios regionales. La izquierda necesita 69 escaños para alcanzar la mayoría absoluta, por lo que entre el PSOE, Unidas Podemos y Más País tendrían que sumar cinco diputados más que sus actuales 64.

Tras una reunión de urgencia de su ejecutiva, el partido de Errejón se zafó del abrazo del oso de Iglesias. Y lo hizo lanzando un torpedo a la línea de flotación al golpe de efecto dado por el líder de Podemos. «Madrid no es una serie de Netflix que haya empezado el pasado miércoles con la convocatoria de elecciones», señaló la que será candidata de Más País, Mónica García. «Las mujeres estamos cansadas de hacer el trabajo sucio para que, en los momentos históricos, nos pidan que nos apartemos», explicó, abriendo ya una campaña electoral en la que, a pesar de compartir el objetivo de que gobierne la izquierda, ambos partidos se disputarán el mismo nicho de voto.

Ni siquiera el reto lanzado por Iglesias, que se mostró dispuesto a ser el número dos de esa lista unitaria si los inscritos de ambas formaciones lo deciden en unas primarias, consiguió curar las heridas tras la traumática ruptura entre los dos fundadores de Podemos. En la decisión de Más País influye el hecho de que, al ser la Comunidad de Madrid una sola circunscripción, el voto es prácticamente proporcional, por lo que la división de los apoyos de las fuerzas de izquierda en tres partidos no tendría el efecto de pérdida directa de escaños que supondría en otras autonomías.

Lo que tratan de evitar en ambas formaciones es la imagen de una lucha cainita que acabe perjudicando a las dos en beneficio del PSOE y facilitando el Gobierno de la derecha en Madrid. «No podemos perder ni un minuto. No podemos dedicarnos a darnos golpes de efecto y a mirarnos el ombligo porque nos distrae de echar a Ayuso de la Puerta del Sol», señaló García, que añadió que «a la irresponsabilidad de Ayuso» no pueden sumar «ni más frivolidad, ni más espectáculo ni más testosterona».

Decepción en Unidas Podemos

Aunque en Unidas Podemos no había muchas esperanzas, porque la llamada de Iglesias era más bien el inicio de su campaña, al igual que el encargo que le hizo al PSOE para que se «ocupara» de atraer a los votantes del PP mientras él unificaba la izquierda, el líder morado expresó su decepción por las calabazas de Errejón. «Creo que habríamos despertado mucha ilusión con una candidatura unitaria, pero máximo respeto a la decisión de los dirigentes de Más Madrid», señaló en Twitter, llamando a «salir con todo para frenar a los ultras». También el ministro Consumo, Alberto Garzón, lamentó la decisión de Más Madrid, que tachó de «error notable». «La unidad no es la respuesta a todo, pero es un estímulo que permite hacer las cosas diferentes al 2019: entonces gobernó Ayuso», dijo.

En el PSOE, la posición de Errejón generó alivio, porque evita un efecto de arrastre de todo el votante de izquierda hacia la candidatura de Iglesias. La vicesecretaria general de los socialistas, Adriana Lastra, alabó a Iglesias por «ponerse al servicio de su partido», pero le lanzó otra andanada al afirmar que es una buena noticia que las fuerzas políticas de izquierda superen el 5 % de los votos», en referencia al umbral para obtener representación en Madrid.

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