La madre que sacó 12 hijos adelante llevando el mercado al WhatsApp

DE LA RUINA A «MAMÁ SHOPPER». Raquel Suárez empezó de cero a los 46 años, con esfuerzo y sentido del humor, tras pasar graves dificultades. Fundó Doce Peces y salió a flote. Ella hace la compra por ti

Raquel Suárez es la fundadora de la empresa de reparto de alimentos a domicilio Doce Peces
Raquel Suárez es la fundadora de la empresa de reparto de alimentos a domicilio Doce Peces

Raquel Suárez sabe bien qué es reinventarse a los 46 años, partir de 0 con 12 bocas que alimentar. Esta madre de 12 hijos (que no tenía entre sus planes, asegura, criar a una familia tan grande) se vio a tres años de los 50 en la necesidad de girar su vida, ponerse las pilas y dejar de sostener su casa solo dentro para salir a ganarse el pan, pan para doce bocas. Fue cuando su marido, Jesús, vio que su empresa se iba a pique por los impagos de una clienta, una mujer que les estafó («era gallera, mira por dónde, podía haber sido canaria, pero era gallega...», matiza Raquel). Así, desde la ruina, remontó esta madrileña, que montó con su marido «el negocio chiquitito» que tienen, que se llama Doce Peces por sus doce chicos, de la más pequeña, de 10 años, a la mayor, de 29 ya. «Estábamos atravesando una mala situación y algo había que hacer. Lamentarnos o hacer algo. Se nos encendió la bombilla y pensamos: ¿Por qué no hacer una de las cosas que sabemos hacer? ¿Por qué no hacemos la compra por los demás?». Fue pensarlo y pasar a la acción. Raquel montó un mercado virtual. Es un «súper» que actualmente solo funciona por WhatsApp, aunque tiene redes como Facebook y un blog que han dejado de actualizar. «Es que hoy es todo más cómodo por WhatsApp, funcionamos con grupos que tengo y con listas de alimentos. Así empezamos cuando tenía 46, ahora tengo 53, y así lo llevamos haciendo todos estos años. Poquito a poco...», cuenta esta emprendedora a la que siempre pillas liada, con las manos en la masa: o haciendo albóndigas o saliendo a despachar pedidos. Su energía y vitalidad son un extra que va en el pack. El suyo es 12 + 2.

Al principio empezaron con pescado, «que era a lo que se dedicaba Jesús», vendiendo a amigas y conocidos. Con el boca a boca y la calidad del producto la clientela fue a más. Y empezaron a introducir en esas listas semanales de la compra frutas, verduras y carne, además del pescado. El procedimiento es sencillo: «Cada martes pasamos una lista con los productos a los grupos que tengo en WhatsApp. Con un clic difundo la lista a todos los grupos y a continuación la gente lee todo lo que tenemos y hace su pedido. Y ya se lo llevamos a lo largo de la semana».

La gente anotada en los grupos de clientes de Doce Peces ha ido bastante a menos con la pandemia. «La compra ha bajado, y me dirás: ‘Anda, ¿por qué?, si tú llevas la compra a domicilio y esto pone las cosas fáciles para este momento’. Ya, pero hay que ver la realidad social y económica de España. Lo económico está muy arrastra’o. Casi todo el mundo está teletrabajando y, ese ratito que tienen para salir, muchos aprovechan para comprar, ¡y no me compran a mí! ¿Qué lo tengo todo magnífico y de una calidad superguay? Sí, pero en este momento vendo menos. Porque... ¿adónde vas a ir si casi no puedes moverte ni quedar en el bar? Ahora vas a comprar. ¿Con miedo? Sí, pero vas... Vas como Indiana Jones, a la aventura», ríe. Su humor descompresuriza la cabina de la dramática situación.

Raquel y Jesús pasaron a convertirse en la curva de los cuarenta en «papas shopper», unos «personal shopper» de alimentos frescos que empezaron con dificultad, tuvieron unos años en los que funcionaron «medianamente bien» y ahora «regulín, por el covid, claro». Pero su servicio es esencial. No deja de ser lo bueno en estas circunstancias. «Es todo fresco, nosotros no vendemos nada congelado», subrayan. Todo sin cocinar. ¿Lleváis el súper o el mercado a casa? «Claro. Esto es un mercado virtual en Madrid. Hacemos el reparto a domicilio. Mi hija Ainhoa me prepara las redes sociales, y es la que nos puso lo de ‘papas shopper’. Es una frase graciosa, ¡pero es que es así! Somos los padres que hacen la compra a las demás personas», explica Raquel.

«¿Quién mejor que nosotros para saber qué alimentos comprar? Es que con 12 hijos sabemos lo que necesita consumir una familia, lo que supone. Si una familia me dice: ‘Quiero filetes de ternera, somos seis, ¿cuánto tengo que pedir?’, ya le digo yo. Sé, más o menos, lo que en tu casa vais a comer».

Sus 12 hijos les ayudaron a emprender. Pero ahora llevan el negocio solos Raquel y Jesús: «Dos de nuestros hijos, José María y Jesús, trabajan. El resto estudian. No tienen tiempo».

A echar a andar con Doce Peces les ayudaron, en las duras, sus suegros y oenegés como Cáritas. De esto hace ya tiempo. «Cuando te quedas en la ruina, ¿qué haces? Pues echas mano de la familia y después, como soy una mujer avispada... ¡Es que si no eres avispada en esta selva no te comes una rosca! Yo dije: ‘Alguien me tiene que ayudar’. Y moví muchos hilos, ¡muchos hilos!, y organizaciones como Cáritas nos ayudaron con alimentos». Cuando ya las duras pasaron a ser maduras, siguieron codo con codo Raquel y Jesús.

«Jesús y yo nos casamos en el 91 y ya venía María Eugenia con nosotros, ¡ya nos casamos los tres! No pensamos tener 12, pero surgió con los años... A los dos años, llegó Ainhoa; a los tres, José María, y luego vinieron seguidos»

12 HIJOS SOBRE LA MARCHA

La vida, como la familia, en el caso de Raquel, fue a más sin hoja de ruta, ni plan, ni descanso, como saltando en la sartén. ¿Soñaba con tener una familia numerosa? «¡No, no! Jesús y yo nos casamos en el 91 y ya venía María Eugenia con nosotros, ¡ya nos casamos los tres! No pensamos tener doce, surgió con los años... A los dos años, llegó Ainhoa; a los tres, José María, y luego vinieron seguidos hasta Carmencita, que es la número 12. Una maravilla», resume esta trabajadora social que no llegó a ejercer de lo suyo, pero siempre pensó que el mejor trabajo social que podía hacer era estar con sus hijos. Grande. Perdió a tres hijos, pero no la fe. Tampoco la energía. «Nunca he tenido yo esa obsesión de ‘Oh, cuando me case, voy a tener una superfamilia’. Pero la vida da tantas vueltas... Soy una mujer que no programa las cosas, porque es tontería... Dios te da los hijos y te los quita. Soy creyente. Pienso: programa lo que te dé la gana, que la vida te dará lo que vea. Mi destino era tener 12 hijos, lo quisiera yo o no», afirma Raquel. Se pueden criar hoy 12 hijos, ella es la prueba. «Claro, es que hoy se ve todo difícil... No hace falta tener una economía estupenda. Si no tienes una base, claro que no puedes criar a tanto hijo, no se trata de tener hijos a lo tonto. Pero en esta vida hay que priorizar. Hay gente que elige tener una buena casa, un cochazo y no complicarse. Hay que elegir. Tú verás».

En Doce Peces, remarca, solo compran producto de calidad. «Si me pides boquerones y esta semana no son buenos, pues no te los llevo». Esta es la manera de funcionar del alma de este mercado virtual que tiene la idea de empezar a trabajar con «la mejor pulpeira de España», nos chiva Jesús.

«El otro día también me contactó un agricultor de Galicia -continúa Raquel- para enviarme unas muestras de grelos. Nosotros compramos en Madrid, pero estamos abiertos al resto de España, claro».

Casi todas sus clientas se convierten en amigas, dice Raquel, que en tiempos de pandemia sigue ampliando la «familia» por WhatsApp.

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