La comunidad resiste el inicio de la cuarta ola con cifras muy bajas
18 abr 2021 . Actualizado a las 18:20 h.A los valencianos no les gusta mucho que se hable del milagro valenciano. Especialmente a los sanitarios. Sobre todo porque la idea ya anduvo circulando en otoño, cuando España ya estaba inmersa en la segunda ola y la Comunitat Valenciana se mantenía con datos muy bajos de incidencia. El milagro duró poco y los valencianos vieron como sus cifras de incidencia se disparaban hasta los índices más altos de Europa, superando los 1.500 casos por cien mil habitantes a catorce días. Así que hoy, con unos datos también muy favorables, prefieren no usar el término milagro.
Sea como fuere, con una incidencia a catorce días de 36,24 casos por cien mil habitantes, la Comunitat Valenciana puede presumir con tener el nivel de infección más bajo de España y uno de los mejores de Europa. También es cierto que ninguna otra comunidad autónoma hace menos test que la que gobierna Ximo Puig. Y que no hay nada más efectivo para reducir los diagnósticos que reducir las pruebas. El último informe del Ministerio de Sanidad registra que en esta comunidad se hicieron el 12 de abril 3.530 pruebas (2.749 PCR y 781 test de antígenos). Eso significa 70,5 pruebas por cien mil habitantes y una tasa de positividad del 3,43 %. Ese mismo día, en Galicia, con una incidencia acumulada de 82,28 (más del doble que en Valencia), las pruebas fueron 7.861 que suponen 291 por cien mil habitantes y una positividad del 2,32 %
¿Por qué tan pocas pruebas? En ese sentido, la estrategia valenciana es distinta a la del resto de España. Frente a los cribados masivos, las autoridades sanitarias han decidido ser mucho más selectivos en los tests: «Aquí hemos optado por el rastreo de los casos y sus contactos para impedir la expansión de los brotes», según un portavoz de la Consellería de Sanitat.
Perimetrados desde octubre
La escasez de pruebas diagnósticas no es suficiente motivo para justificar la privilegiada situación epidemiológica de Valencia. El mismo portavoz de Sanitat explica las razones principales que explican la situación actual: «La Comunitat Valenciana se encuentra perimetrada desde el 30 octubre. Y la hostelería estuvo totalmente cerrada entre el 19 de enero y el 25 de febrero. Posteriormente solo se han permitido agrupaciones primero de cuatro personas y, desde el 12 de abril, de 6 personas. Eso en hostelería, en los domicilios solo convivientes. La hora de cierre son las seis de la tarde, Asimismo, están abiertas las terrazas y, desde hace solo una semana, un 30% de los interiores. Así que en este momento (y prácticamente en los tres últimos meses) son las medidas más estrictas de España».
El cierre perimetral se ha notado mucho en una de las comunidades más pobladas de España y tradicionalmente muy visitada por los madrileños. La dureza de las restricciones y el tiempo que llevan en vigor han tenido un efecto mucho más tangible que las cifras de incidencia acumulada, que se ve en la presión hospitalaria. Solo Baleares tiene una tasa de ocupación hospitalaria por pacientes covid más baja que la Comunitat Valenciana, donde el 2,1 % de sus camas en hospitales están ocupadas por pacientes covid. Galicia tiene un 2,29 %, pero Madrid alcanza un 14,97 % y la media nacional es de un 7,79 % En cuanto las plazas en uci, Valencia tiene ocupadas por pacientes covid un 6,55 %, Galicia un 3,34 % y la Comunidad de Madrid un 42,53 %
«Yo tenía tres bajos alquilados a tres bares y dos ya han cerrado»
Xisco es un vecino de Valencia con tres locales que tenía, alquilados a otros tantos bares: «Dos han cerrado y al otro le he tenido que bajar el alquiler», explica. El estricto cierre de la hostelería algo habrá tenido que ver con el aparente control de la pandemia, pero ha dejado víctimas económicas: «Un tercio del sector del ocio nocturno no volverá a abrir sus puertas», decía esta semana un portavoz del sector en una protesta frente a la Generalitat. En realidad, nada que no se pueda oír en muchos otros puntos de España.
La reducción de la movilidad ha sido otro factor clave para doblar la curva que había situado a los valencianos a la cabeza de Europa en tasas de infección. Hay quien opina que precisamente aquella vertiginosa ascensión hizo posible actitudes más cívicas que han permitido mantener una incidencia tan baja en este momento. Es, sin embargo, una teoría indemostrable.