El padre de las niñas desaparecidas en Tenerife movió miles de euros en sus cuentas antes de huir con sus hijas

La Guardia Civil baraja que desactivó el GPS de su barco para no ser localizado

Un amplio dispositivo de la Guardia Civil registra la casa del padre de las niñas desaparecidas en Tenerife Los agentes buscan cualquier indicio

Redacción

El caso de las dos niñas y su padre desaparecidos en Tenerife el 27 de abril es comparable a un puzle con muchas piezas difíciles de casar. La investigación permanece bajo secreto sumarial. Los nuevos datos llegan con cuentagotas una semana después de que se viese por última vez a Tomás Antonio Gimeno y a sus dos hijas Anna y Olivia, de uno y seis años de edad.

Un día antes de la desaparición, Gimeno movió miles de euros entre sus cuentas bancarias. Los primeros datos apuntaban a que esta cifra podría llegar a los 70.000 euros. Ayer, el Diario de Avisos recogía que el padre de las niñas había realizado una transferencia de 55.000 euros entre sus cuentas corrientes.

La tarde anterior a la desaparición, los progenitores de Tomás Gimeno vieron a sus nietas. Pero el abuelo de las menores reveló un detalle a los investigadores de la Guardia Civil. Su hijo se abrazó a él cuando se despidieron. Y ese gesto no es nada habitual en él.

Ya el 27, Gimeno se desplazó a primera hora de tarde al puerto deportivo para comprobar si el motor de su embarcación arrancaba. Sobre las nueve de la noche, la madre de las pequeñas fue al domicilio del padre para recoger a sus hijas, pero en el lugar no estaban las niñas ni él. El progenitor de las pequeñas le dijo que estaba cenando con ellas y que al terminar llevaría a Anna y a Olivia al domicilio de la madre. Al demorarse en la hora acordada, la madre de las menores hizo otra llamada en la que el hombre la amenazó, asegurándole que no los iba a volver a ver jamás.

A las 22.30 y 22.40 horas, la madre vuelve a contactar con el padre de las menores, en los mismos términos que la llamada anterior. En torno a las 23.45 horas el teléfono de Tomás Antonio Gimeno aparece como apagado o fuera de cobertura. La siguiente llamada telefónica entre ambos es a las 01.30 horas y en ella hablan también de su relación, aunque Tomás Antonio mantiene su amenaza de desaparecer junto con las niñas de la vida de su exmujer, Beatriz. A partir de las seis de la mañana, el teléfono de Gimeno no da señal. Es cuando la madre de las menores acude al cuartel de la Guardia Civil.

Los investigadores creen que a esa hora Gimeno ya estaba en el mar y habría desactivado el GPS de su barco para no ser localizado. La investigación discurre por diversas vías y se barajan varias hipótesis, entre ellas, que una o varias personas ayudaran al hombre a llevar adelante un plan preconcebido, apuntan las fuentes consultadas por Efe.

Comienza así una búsqueda de resultado incierto que continuó ayer con un nuevo registro de la Guardia Civil de la casa de Gimeno, de donde el padre de las niñas se llevó al menos una bolsa con varios enseres.

Tomás Gimeno Casañas, de 37 años, pertenece a una conocida familia de la isla, propietaria de extensas fincas al sur de Tenerife y de un campo de golf. Figura como administrador único de una empresa de agricultura en Arona. Antes de trasladarse a vivir al domicilio de Igueste de Candelaria, la familia residió en una finca de los padres de Tomás en la zona de Guaza, en el sur de Tenerife. Además, sus abuelos paternos ostentaron la propiedad de la casa solariega en la que residió el marqués de Siete Fuentes, en las inmediaciones de la iglesia de San Pedro, en el casco histórico de Vilaflor.

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