Melinda Gates: «Este matrimonio está irremediablemente roto»

El creador de Microsoft y su esposa firmaron un contrato de separación para dividir su patrimonio


«Este matrimonio está irremediablemente roto». Esa es la causa que Melinda Gates esgrime en su solicitud de divorcio de Bill Gates, un documento que presentó este lunes de forma oficial en el tribunal del estado de Washington para dar por finalizados sus 27 años como esposa del creador de Microsoft y cuarto hombre más rico del mundo.

La ruptura del matrimonio de filántropos se remonta un poco más atrás, tal como ella especifica en el documento judicial: «Nuestra comunidad marital finalizó en la fecha indicada en el contrato de separación», dice, en alusión a otro escrito. Esa aclaración hace ver que la pareja, que se casó en Hawái el 1 de enero de 1994, no tenía un acuerdo prenupcial con el que gestionar el reparto de su inmensa fortuna, pero antes de hacer pública la ruptura ya ha realizado el trabajo previo para dividir sus múltiples riquezas.

En la solicitud Melinda aclara que «no es necesaria la manutención conyugal». Los multimillonarios tendrán que distribuir ahora un patrimonio estimado en unos 108.000 millones de euros y que incluye, entre otros bienes, casas de lujo en cinco estados de EE.UU. Entre ellas destaca el hogar familiar Xanadu 2.0, una espléndida mansión con vistas al lago Washington, a las afueras de Seattle, en cuya biblioteca tiene un lugar de honor el Codex, la libreta de anotaciones científicas de Leonardo da Vinci que adquirieron por 25 millones en una subasta. La casa incluye todas las comodidades imaginables y caprichos tecnológicos como un pin con sensores que recibe cada persona que es invitada a su hogar. El dispositivo hace que la temperatura, la luz y la música se adapten a los gustos particulares del visitante en cualquier rincón de la propiedad. Los Gates son, además, los mayores propietarios de terreno cultivable de Estados Unidos con posesiones en 18 estados; tienen una colección de aviones y helicópteros privados y un enorme garaje con coches de alta gama para elegir. Al margen del reparto privado, una de las grandes incógnitas es qué ocurrirá a partir de ahora con la Fundación Bill y Melinda y Gates, la entidad filantrópica más importante e influyente en el mundo con una labor que se centra fundamentalmente en salud y educación. Creada en el año 2000 y con unos fondos de unos 50.000 millones de dólares (41.600 millones de euros), el pasado año la institución gastó casi 1.500 millones de euros en apoyar la respuesta global a la pandemia del covid-19. Ellos aseguran que su labor seguirá adelante pese al divorcio. Lo que sí es seguro es que los tres hijos del matrimonio -Jennifer, de 25 años, Rory John, de 21, y Phoebe Adele, de 18- no heredarán los millones de sus padres, no todos al menos, aunque eso no quiere decir que vayan a pasar penurias en sus vidas. Hace años que los Gates decidieron que dejarles como legado todas sus riquezas «sería una irresponsabilidad». Ayer, Jennifer se pronunció en las redes sociales sobre el divorcio de sus padres. «Sigo tratando de aprender cómo procesar mis emociones y las de mi familia en estos momentos, y estoy agradecida de tener el espacio para hacerlo», escribió para corresponder a todos los mensajes de apoyo que ha recibido. 

Salto a la televisión

María Pombo, encantada con Jesulín. María Pombo está atravesando uno de los momentos más dulces de su vida. Consolidada como la reina de Instagram en España y volcada completamente en su primer hijo, Martín, de cuatro meses, la influencer debuta en televisión como nueva concursante de El desafío, en Antena 3. Asegura que está disfrutando mucho de la aventura. «Creo que va a sorprender y por lo menos para mí es algo muy nuevo y muy distinto a lo que suelo hacer. No ha habido lesiones todavía y espero que no las haya», confiesa una ilusionada María, deseosa de que se estrene el programa: «Será muy guay para que lo vean mis seguidores». Encantada con sus compañeros -Juan Betancourt, Raquel Sánchez Silva, Lorena Castell, El Monaguillo, Omar Montes, Norma Duval y Jesulín de Ubrique- no duda en confesar que el marido de María José Campanario «es encantador». «Es como me lo imaginaba. Lo veía en la tele muy simpático y en directo es todavía más», asegura.

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