Muchos migrantes menores entraron en Ceuta engañados con que iban a ver a Messi y Ronaldo

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Un militar español ayuda a un menor migrante a salir del agua en la playa del Tarajal
Un militar español ayuda a un menor migrante a salir del agua en la playa del Tarajal Antonio Sempere | Europa Press

Otros de los reclamos para engatusar a cientos de niños marroquíes fue decirles que acudirían a una excursión en España, a una fiesta o que todo era un juego. Al recinto donde son atendidos siguen llegando hoy menores después de estar varios días durmiendo en la calle y comiendo de la caridad

21 may 2021 . Actualizado a las 08:37 h.

La estampida de menores marroquíes hacia la frontera española estuvo plagada de falsos e interesantes reclamos. El boca oreja masivo hizo el resto. Algunos de los niños que llegaron esta semana a Ceuta procedentes de Marruecos lo hicieron engañados, ya que les dijeron que en la ciudad autónoma española podrían ver a los futbolistas Leo Messi y Cristiano Ronaldo, según dijo a Efe una voluntaria que reparte comida en la frontera española.

Otros de los falsos cebos para engatusar a los menores marroquíes que salieron a la carrera hacia Ceuta fue decirles que acudirían a una excursión en España, a una gran fiesta o que todo era un inmenso y divertido juego, según informó El Faro de Ceuta. Pero todo fue un engaño masivo y ahora hay que reconducir la situación.

La Cruz Roja se está encargando de la atención de estos chicos con el apoyo del Ejército, que les ha facilitado literas. Ceuta recupera poco a poco la normalidad tras la llegada masiva de inmigrantes irregulares en los últimos días procedentes de Marruecos, mientras que las autoridades españolas se centran ahora en la atención de los 850 menores de edad que permanecen en nuestro territorio

Además de encargarse de su alojamiento y manutención, los agentes de la Policía Nacional les están haciendo pruebas para la detección del coronavirus y, en algunos casos, otras para determinar si tienen menos de 18 años.

Aparte de los 850 menores —el más pequeño de ellos de cuatro años— hay un número indeterminado de niños en las inmediaciones del puerto de Ceuta que esperan su oportunidad para introducirse en algún barco y llegar a la península. Otros 230 ya se encontraban en la ciudad antes de la llegada masiva de estos días y permanecen en un centro de menores. De esos, 200 serán enviados a otras ciudades españolas, ya que se trata de chicos y chicas que ya están integrados y llevaban residiendo en Ceuta varios meses, según fuentes gubernamentales.

La Policía Nacional ha establecido dos procedimientos para la atención de los menores. El primero de ellos es la reagrupación familiar, que está destinada a los progenitores marroquíes que reclaman a sus hijos, para lo que las autoridades de Ceuta han facilitado un número de teléfono, recoge Efe. La ministra española de Educación, Isabel Celaá, dijo hoy que muchas familias les están reclamando desde Marruecos, por lo que se estudiará «con rigor caso a caso», prevaleciendo siempre el interés superior del menor. El segundo procedimiento se refiere a los menores no reclamados por nadie y que, por tanto, están en situación de desamparo, por lo que su cuidado corresponde a la ciudad de Ceuta. Para determinar la edad en los casos en que haya dudas se les hace una prueba de los huesos de la muñeca y una radiografía bucal.

Al recinto donde son atendidos, cerca de la frontera, hoy seguían llegando menores, algunos voluntariamente, después de estar varios días durmiendo en la calle y comiendo de la caridad.

Luna, la trabajadora de Cruz Roja que consuela a un inmigrante que llegó exhausto a Ceuta, el pasado martes
Luna, la trabajadora de Cruz Roja que consuela a un inmigrante que llegó exhausto a Ceuta, el pasado martes Reduan | EFe

«Gracias Luna», la imagen de un emotivo abrazo que recorre el mundo

RAFAEL PEÑA CEUTA / EFE

Una voluntaria de la Cruz Roja abrazando a un subsahariano sentado sobre una roca es una de las imágenes que han dado la vuelta al mundo. La protagonista es Luna, de 20 años, que lleva unos meses en Ceuta, donde hace prácticas al ser estudiante de Enfermería y encontrarse su madre en la ciudad autónoma. La joven, natural de Móstoles (Madrid), ingresó como voluntaria en la Cruz Roja Española en Ceuta y su imagen consolando y dando un abrazo a un inmigrante se ha convertido en todo un símbolo.