Los asalariados pierden más de 2.500 millones en horas extras no pagadas

G. Lemos REDACCIÓN / LA VOZ

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GONZALO BARRAL

La entrada en vigor del registro obligatorio de jornada no evitó que el tiempo de trabajo no remunerado creciese más de un 12 % en el año de la pandemia

30 may 2021 . Actualizado a las 13:03 h.

Desde el 12 de mayo del 2019, todas las empresas deben contar un registro de jornada en el que conste el horario de entrada y de salida de cada empleado, que tienen que conservar durante cuatro años. Hasta ese momento, esa obligación de llevar un libro con los fichajes solo se aplicaba a los trabajadores a tiempo parcial o con otros tipos de horarios especiales. En teoría, también se debían plasmar las horas extraordinarias del resto de la plantilla, pero en la práctica, al no registrar entradas y salidas era imposible comprobar si se hacían horas de más (y, por tanto, si la empresa cotizaba por ellas y le pagaba por ellas al trabajador).

«Vamos muy tarde a los millones de horas gratis que han entregado los trabajadores de este país», explicaba la entonces ministra de Trabajo, Magdalena Valerio, para justificar la necesidad de la nueva herramienta, que sin embargo no se ha mostrado muy útil en ese cometido en estos dos años.

Y es que, según la encuesta de población activa (EPA), en los primeros meses de este 2021 se hicieron en España más de 5,64 millones de horas extraordinarias a la semana, lo que supone una reducción de apenas un 0,6 % respecto al primer trimestre del 2019, en la antesala de la entrada en vigor del registro. De esos excesos de jornada, casi la mitad siguen sin retribuirse, lo que equivale a unas 2,56 millones de horas semanales, un 2,8 % menos que entre enero y marzo del 2019.