Un Perú asolado por la corrupción elige hoy su presidencia entre dos extremos
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Keiko Fujimori y Pedro Castillo se enfrentan en la segunda vuelta electoral
06 jun 2021 . Actualizado a las 10:03 h.Perú, un país hastiado de su clase política, acude de nuevo a las urnas. Los ciudadanos del país sudamericano eligen este domingo a su nuevo líder político, entre dos opciones que buena parte del país rechaza: el ultraizquierdista Pedro Castillo y la ultraderechista Keiko Fujimori. Los dos candidatos presidenciales lograron alcanzar la segunda vuelta tras una primera ronda a la que se presentaron 18 candidatos.
En un país que salió a protestar masivamente en noviembre del pasado año, el descontento contra la mayoría de los grupos políticos de un Congreso que la práctica totalidad de la población considera corrupto propició una fragmentación del voto que hizo ganador a Castillo, con apenas el 18,9 % de los votos, e impulsó a la segunda vuelta a Fujimori, con el 13,4 % de los sufragios.
Ambos candidatos eran rechazados por una parte importante del electorado, y ahora podrían liderar un país por el que han desfilado cuatro presidentes en los últimos cinco años.
Ser el máximo mandatario en Perú es sinónimo, desde 1985, de problemas con la Justicia. El expresidente Alan García se suicidó hace dos años cuando iba a ser judicializado por presuntamente obtener sobornos de la constructora brasileña Odebrecht. Alejandro Toledo se encuentra oculto en Estados Unidos, acusado también de «levantar» millones de dólares. Ollanta Humala pasó por prisión, también por el caso Odebrecht, que supuso, igualmente, la destitución de Pedro Pablo Kuzcynski.
En esa lista de mandatarios procesados, se encuentra también Alberto Fujimori (1990? 2000), el padre de la ahora candidata presidencial, que continúa cumpliendo una larga condena de prisión por crímenes de lesa humanidad cometidos durante su mandato.
Candidata con historial
Pero es que, incluso, la candidata Fujimori hace campaña con un permiso especial, tras pasar 16 meses en prisión provisional, también supuestamente por haber aceptado dinero ilícito para sus anteriores campañas presidenciales, en un país donde los escándalos políticos ya apenas sorprenden a la población.
Castillo ha logrado aglutinar buena parte de los votos de quienes están en contra del establishment político limeño, del conocido como el «otro Perú», que vive en las provincias, no tiene Twitter y cree que la capital ha sido privilegiada sobre las regiones.
El candidato izquierdista ha hecho campaña diciendo que librará a Perú de la corrupción, pero Vladimir Cerrón, líder de su partido, Perú Libre, que se define de izquierda marxista, también ha sido señalado por corrupción.
Las encuestas muestran un empate técnico entre Castillo y Fujimori, con una ligerísima ventaja, de apenas dos puntos, para el ultraizquierdista, una situación que no es nueva. Perú ya ha resuelto elecciones por photo finish.
El ganador en las urnas tendrá que afrontar, desde el principio, el rechazo de parte importante de la población -en Perú el voto es obligatorio- y tendrá difícil la gobernabilidad con un Congreso muy fragmentado.
Keiko Fujimori: la hija del autócrata preso por crímenes contra la humanidad
Keiko Fujimori (Lima, 1975) vio a los 15 años como su padre se convirtió en presidente de Perú, abriendo uno de los períodos más convulsos de la historia del país. Cuatro años después, su madre acusó al líder peruano de intentar silenciarla y torturarla, y Keiko se convirtió en primera dama de la nación, con apenas 19 años.
Ha querido emular a su padre y este es su tercer intento por llegar a la presidencia. Se quedó a 41.000 votos en la segunda vuelta del 2016. Desde entonces, y con los casos de corrupción en su contra, su popularidad cayó en picado. Hoy es una de las políticas más rechazadas del país, pero la base fiel del fujimorismo la aupó a un balotaje que puede ganar, después de que figuras contrarias a su padre, como Mario Vargas Llosa, pidiesen el voto para ella con el objetivo de que no gane Pedro Castillo.
Fujimori aboga por mantener el modelo neoliberal de su padre, pero ha llegado a firmar un «compromiso de honor» para distanciarse de él. Ha expresado su compromiso con la democracia, los derechos humanos, la libertad de expresión y la separación de poderes.
Pedro Castillo: el maestro de primaria que quiere representar al «otro Perú»
El maestro de primaria Pedro Castillo (Chota, 1969) era un auténtico desconocido hasta la huelga de profesores del 2017, cuando lideró a los docentes en las protestas callejeras.
Es el tercero de nueve hermanos de una familia de origen rural. Fue dirigente, en su juventud, de las «rondas campesinas», que protegían los campos de las organizaciones armadas de los 80.
Aboga por un papel protagonista del Estado en la economía, con reformas de calado en sectores como la sanidad, la educación y la agricultura.
Planea también realizar una consulta con el objetivo de cambiar la Constitución peruana, además de un mayor control estatal de la industria energética y minera del país. Ha hablado, específicamente, de la estatización del gas, tras negar que quiera nacionalizar las minas, como sí propone su partido.
Asegura que no es comunista, ni chavista, como critican sus detractores. Sus posturas sociales son más conservadoras. Está en contra de legalizar el aborto, el matrimonio igualitario o la eutanasia, y es partidario de la familia tradicional.