El problema es Irán, no el acuerdo nuclear

James Jeffrey / Dennis Ross

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María Pedreda

04 jul 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

La elección de Ebrahim Raisí como presidente de Irán no fue una sorpresa. Todos los que podían haber supuesto una amenaza fueron descalificados. Raisí era el candidato del líder supremo, Alí Jamenéi, y no es de extrañar: pocas personas encarnan mejor que él la ideología de la república islámica. No abrirá a Irán al mundo exterior y, ciertamente, no buscará complacer a Estados Unidos. En cuanto a su comportamiento en Oriente Medio, ha dejado en claro que «no es negociable». El conflicto entre Israel y Hamás el mes pasado fue un recordatorio de que casi todo está conectado.

Entendemos por qué Joe Biden busca volver al acuerdo nuclear, conocido oficialmente como Plan de Acción Integral Conjunto (PAIC). Washington debe hacer retroceder el programa atómico de Irán, y utilizar el tiempo que queda para llegar a un tratado más completo, o mejorar su disuasión para que Teherán entienda que EE.UU. evitará que se convierta en un Estado nuclear Pero eso no es suficiente. La Administración también deberá contrarrestar lo que casi con certeza será una escalada de Irán en la región: con el alivio en las sanciones derivadas del PAIC, los recursos de Teherán para generar conflictos se verán incrementados. La campaña de máxima presión de Donald Trump limitó los recursos que Irán podría poner a disposición de milicias como Hezbolá, Hamás o la Yihad Islámica, pero nunca detuvo la provisión de entrenamiento, armamento y de otros materiales.

Después del reciente conflicto con Israel, los líderes de Hamás elogiaron a Teherán por lo que les había proporcionado. Y sabemos por el audio filtrado que el propio ministro de Exteriores de Irán, Mohamad Yavad Zarif, se sintió frustrado porque la fuerza de élite Quds de la Guardia Revolucionaria iraní socavaba constantemente lo que él esperaba lograr con la diplomacia. Además, Jamenéi querrá mostrar que el retorno al PAIC no significa que renuncie a su ideología de resistencia, por lo que podemos esperar más expansión iraní en Yemen, Irak, Siria y el Líbano, así como amenazas a los Estados vecinos.