El Vaticano sienta por primera vez en el banquillo a un cardenal por corrupción

juan francisco alonso LONDRES / E. LA VOZ

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El cardenal Angelo Becciu, en una imagen de archivo
El cardenal Angelo Becciu, en una imagen de archivo GUGLIELMO MANGIAPANE

El purpurado Angelo Becciu está acusado de desviar fondos de las obras caritativas de la Iglesia para comprar un lujoso edificio en Londres

28 jul 2021 . Actualizado a las 09:47 h.

«Yo al pecado no le tengo miedo, le tengo miedo a la corrupción, que te va viciando el alma y el cuerpo». El papa Francisco pronunció esta frase durante su visita pastoral a Perú en enero del 2018 y el tiempo ha probado que tenía razón al tener miedo, pues las irregularidades administrativas han llegado a su círculo más cercano. Este martes el Vaticano, por primera vez en su historia, sentó en el banquillo de los acusados a un cardenal acusado de participar en una trama que desvío millones de euros de los fondos de caridad de la Iglesia para adquirir un edificio en Londres, entre otras cosas.

El purpurado italiano Angelo Becciu, quien hasta septiembre del 2020 fue secretario de la Congregación de la Causa de los Santos, órgano que se encarga de llevar adelante los procesos de beatificación y canonización, está acusado, junto a otras nueve personas y cuatro sociedades, de formar parte de una red que habría incurrido en los delitos de malversación de fondos, blanqueo de dinero, fraude y abuso de poder durante la irregular compra de un edificio de Londres realizada en el 2013.

En el inmueble se habrían gastado 350 millones de euros, una de parte de los cuales habrían salido del Óbolo de San Pedro, la institución que recoge donaciones para financiar las obras caritativas de los pontífices. Becciu era entonces el encargado de la Oficina de Asuntos Generales de la Secretaría de Estado y, por lo tanto, fue el responsable de dar el visto bueno a la polémica operación.

Una investigación de la prensa italiana desveló que en la compra del inmueble, ubicado en el exclusivo barrio londinense de Chelsea, la Iglesia pudo haber perdido unos 100 millones de euros, debido a que la operación se realizó a través de paquetes altamente especulativos y a las comisiones cobradas por algunos empresarios que participaron en ella. El papa ha pedido desprenderse cuanto antes del edificio, en el que hay 49 pisos de lujo.

Periodistas y grandes artistas

El proceso que este martes se inició contra Becciu no solo es histórico porque es la primera vez que un cardenal es procesado por la Justicia vaticana, sino también porque el juicio se celebra bajo las nuevas reglas aprobadas en abril por el papa, que permiten a los tribunales ordinarios enjuiciar a cardenales y obispos, algo antes reservado solo al Supremo. Por lo complicado del asunto, el Vaticano decidió que sea conducido por alguien con experiencia y, por ello, Giuseppe Pignatone, un fiscal retirado con amplia trayectoria en la lucha contra la mafia y los delitos económicos, presidirá el juzgado.

Además las vistas, que se extenderán previsiblemente por varios meses, se celebrarán en una sala de los famosos Museos Vaticanos. Pero no solo las obras de los grandes artistas serán testigos del proceso, sino también un grupo limitado de periodistas.

El cardenal Becciu, de 73 años, defiende su inocencia y asegura ser «víctima de una maquinación deliberada» que le ha expuesto durante «largos meses» a una «picota mediática sin igual (...), sufriendo en silencio, incluso por el respeto y la tutela de la Iglesia». «El tribunal establecerá la falsedad absoluta de todos los cargos en mi contra”, declaró. Antes de trabajar en el Vaticano, el purpurado lo hizo en varias nunciaturas apostólicas, incluyendo la de Angola.