La recuperación acelera con un rebote del PIB del 2,8 % por la desescalada

Ana Balseiro
ANA BALSEIRO MADRID / LA VOZ

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Ángel Manso

El consumo tira de la economía, pero sin recuperar el nivel precrisis

31 jul 2021 . Actualizado a las 10:48 h.

La economía española floreció la pasada primavera con más fortaleza, incluso, de la esperada. El final del estado de alarma, con el levantamiento de las restricciones a la movilidad, el avance de la vacunación y el comienzo de la temporada estival devolvieron el brío al PIB después del hundimiento que en el arranque del año provocaron la tercera ola del covid y el paso de la borrasca Filomena. Así lo confirma el avance de la contabilidad nacional trimestral publicado ayer por el INE, que certifica que en el segundo trimestre la economía rebotó un 2,8 % respecto al anterior y nada menos que un 19,8 % interanual.

Este espectacular crecimiento interanual del producto interior bruto se explica por el desplome sin precedentes que la economía había registrado en el mismo trimestre del 2020, cuando el estallido de la pandemia —con el confinamiento y la hibernación casi completa de la actividad—, provocó una caída del 21,5 %, la mayor de la historia en tiempos de paz.

Las cifras confirman que la recuperación se acelera, incluso por encima de las expectativas del Ejecutivo y otras instituciones internacionales, aunque aún no ha conseguido volver a los niveles prepandemia.

Y es que en la primera mitad del 2019, todavía sin covid en el horizonte, la riqueza del país ascendía a 617.265 millones de euros, 31.264 millones más que los que el PIB español sumó en el primer semestre de este año (586.000). La cifra, sin embargo, supone 41.000 millones más que en el mismo período del 2020, cuando la economía frenó en seco por el estallido de la crisis sanitaria y las medidas para contenerla: entonces en seis meses se volatilizaron más de 73.000 millones de riqueza.

Un motor llamado consumo

A la espera de saber qué impacto tendrá la quinta ola en la economía, durante la primavera la demanda nacional fue el principal artífice del rebote del PIB, que creció 3,3 puntos más que en el primer trimestre (cuando entró en negativo). Con la vacunación en marcha y el fin del estado de alarma y sus restricciones, la demanda nacional —consumo de los hogares e inversión pública— empujó el crecimiento, sumando 20,3 puntos al PIB interanual (casi 23 por encima de lo aportado en el primer trimestre).

En concreto, el consumo de los hogares actuó como principal motor: repuntó un 6,6 % intertrimestral (cifra solo superada por la del verano del 2020, acabado el confinamiento) y nada menos que un 29,5 % interanual, lo que se traduce en 33,7 puntos más que en el trimestre anterior. La inversión pública contribuyó más discretamente al subir el 0,8 trimestral y el 3,4 % anual.

En lo que respecta a la inversión (formación bruta de capital), creció un 18,9 % interanual (casi 23 puntos más en el trimestre). Por componentes, la vivienda pasó del -10,7 % al 10,4 % (un despegue de 21,1 puntos), mientras que el gasto en maquinaria y bienes de equipo se disparó un 45,3 %, multiplicando por siete el alza del primer trimestre.

La demanda externa resta

La demanda externa tiró, sin embargo, en sentido contrario, con una aportación negativa de medio punto que, pese a todo, mejora un en más de un punto la marca del trimestre anterior. Lo que más crecieron fueron las exportaciones, con una mejora del 34 % interanual. Las importaciones, por su parte, escalaron un 36,8 %.

Los beneficios de las empresas se quedan dos puntos por debajo de la subida de los salarios

La recuperación de la economía también se refleja en el empleo y las rentas. El INE confirma que, medido en horas trabajadas, el empleo avanzó en primavera un 4,4 % respecto al trimestre anterior, aunque la tasa es negativa en el caso de los puestos de trabajo equivalente a tiempo completo (-0,2 %), frente al 4,6 % que crecieron los empleos parciales.

29 % más horas trabajadas

En términos interanuales, como consecuencia del acelerón en la reincorporación de los trabajadores en ERTE, las horas trabajadas aumentaron un 28,8 % (más de 32 puntos que en el primer trimestre) con crecimientos del 18,9 % en las jornadas completas, el equivalente a 2,82 millones de puestos de trabajo equivalentes a tiempo completo en el último año.

Por sectores, la construcción se puso a la cabeza en la subida de horas trabajadas (un 44,9 %, lo que supone 44,1 puntos más en el trimestre), seguido de los servicios, con un 30,6 % (34,5 puntos de avance) y el sector primario, que crece un 5,9 % (4,6 puntos más). En consecuencia, el crecimiento interanual fue del 29,7 % para la construcción; del 20,1 % para los servicios; del 10,2 % en la industria y del 5,4 % en el sector primario.

Repunte retributivo

En lo que respecta a la remuneración de los asalariados, subió un 18 % interanual, un incremento trimestral de casi 21 puntos, como consecuencia tanto del aumento del número de asalariados (que se elevó un 16,3 %) y de que la remuneración media por trabajador aumentó un 1,4 %, frente a las tres décimas del arranque del año. El coste laboral unitario avanzó siete décimas en el trimestre.

Por su parte, los beneficios de las empresas (excedente bruto de explotación) repuntaron un 15,7 % interanual (17,5 puntos más que en el primer trimestre).

Cabe destacar que la brecha que el estallido de la pandemia abrió entre la evolución de los salarios —protegidos en esta crisis por mecanismos como los ERTE, para evitar la destrucción de empleo— y los beneficios empresariales —hundidos por la parálisis de la actividad— se ha ido cerrando paulatinamente, ya que hace un año la caída de los primeros (-13,1 %) doblaba a la de los segundos (-26 %).

El INE advierte, en cualquier caso, que los datos aún son provisionales.