Su mala imagen y sobrecostes amenazan a otras inversiones en marcha
20 sep 2021 . Actualizado a las 08:28 h.Se suponía que estaría junto al Big Ben, el Palacio de Buckingham o el puente de La Torre porque este selecto grupo de atracciones han convertido a la capital británica en un imán para millones de turistas. Sin embargo, no ha sido así y hoy la Marble Arch Mound (colina de Marble Arch) es considerada como el «peor sitio de interés turístico» de la ciudad, y además amenaza con afectar otros polémicos proyectos.
¿Pero por qué la colina artificial levantada al final de la icónica Oxford Street -la calle comercial más transitada de Europa- se ha ganado tan mala imagen? Los motivos son varios, el primero es que no ofrece lo que prometieron sus promotores: vistas panorámicas de la urbe. Quienes suben los 25 metros que tiene la estructura -está levantada por un entramado de barras de metal de varias toneladas-, apenas pueden divisar a lo lejos el Ojo de Londres, la enorme noria que está a pocos metros del Parlamento. El grueso de la imagen la ocupan los tejados de los edificios que hay en la zona, algunos de los cuales están aún en construcción; y, por supuesto, las copas de los frondosos arboles de Hyde Park.
El aspecto inacabado del montículo tampoco ha ayudado a atraer visitantes. Aunque está recubierta de césped, plantas florales e incluso tiene algunos arboles sembrados no da la sensación de naturaleza que el estudio de arquitectos holandés MVRDV y las autoridades del Ayuntamiento de Westminster ofrecieron en unos tiempos donde los temas medioambientales ocupan un lugar destacado dentro de las preocupaciones ciudadanas. Esto, a pesar de los casi 6 millones de libras (7 millones de euros) invertidos.
A destiempo
Los retardos en la ejecución de la estructura han dado munición a sus críticos. Pese a que la colina está abierta al público desde julio, solo hace diez días se puso en funcionamiento el espectáculo de luces en su interior, otra de las ofertas de la atracción.
La combinación de fallos conceptuales y las demoras provocaron una ola de quejas por parte de los visitantes. Las autoridades respondieron pidiendo disculpas y eliminando temporalmente el cobro de las entradas (5,27 euros por niño y 7 por adultos).
Sin embargo, las medidas no han sido suficientes y las informaciones de que la obra, que será desmontada a inicios de 2022, costará el doble de lo proyectado han desatado una tormenta política que ya se cobró su primera víctima. «Con mucha pena he tenido que aceptar la renuncia de mi segundo a bordo (Melvyn Caplan), quien supervisó el proyecto de la colina. Además, hemos iniciado una investigación para determinar qué salió mal y evitar que se repita a futuro», afirmó en días pasados Rachael Robathan, líder del concejo de Westminster.
Campanada de alerta
La experiencia de Marble Arch ha colocado en el punto de mira otros proyectos que prometen convertirse en icónicos y que están siendo muy polémicos. Uno de ellos es una enorme esfera, tan alta como el Big-Ben, que se planea construir en el parque de las Olimpiadas del 2012. La estructura estará recubierta por cientos de pantallas de alta definición que operarán las 24 horas del día, los siete días de la semana. Por su parte, en su interior tendrá otra enorme pantalla y un equipo de sonido de alta definición. La esfera, impulsada por la empresa que administra el Madison Square Garden, de Nueva York, podrá acoger a entre 17.000 y 21.000 personas, quienes disfrutarán de conciertos y películas.
Los impulsores del proyecto prometen que inyectará 3.000 millones de euros a la economía de Londres en sus primeras dos décadas de funcionamiento, pero los ambientalistas están preocupados por la contaminación lumínica y sónica que producirá.
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