Hugh Elliott :«Hace falta tiempo para desligar el golpe del "brexit" y el covid»
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El embajador del Reino Unido en España apela a la adaptación al nuevo marco para mantener los vínculos
04 oct 2021 . Actualizado a las 18:14 h.Cuando se produjo la salida efectiva del Reino Unido de la Unión Europea se suponían algunos de sus efectos, y con el paso de los meses han ido aflorando otros desajustes. Hugh Elliott (Londres, 1965), embajador en España desde agosto del 2019, es partidario de mirar atrás para sostener los «vínculos» a todos los niveles y adaptarse a un «nuevo marco» administrativo y político.
—El brexit resultó largo para los europeos, y probablemente eterno para los británicos. ¿Fue perjudicial esa transición?
—Fue largo y causó incertidumbre para los residentes extranjeros, en España (250.000 británicos) y en el Reino Unido (180.000 españoles), pero creo que ahora todo se ha despejado con un buen acuerdo para los ciudadanos y el comercio, aunque haya que seguir aclarando cosas. Estamos pasando a una nueva fase y la colaboración en el nuevo marco puede ser estupenda.
—Las importaciones y exportaciones se desplomaron tras la desconexión, ¿son recuperables?
—Sí son recuperables, es más, se están recuperando. A principios de año se mezcló el final del período de transición del brexit y una ola de covid. El doble impacto ha sido tremendo. Hace falta que pase algo de tiempo para poder desligar el golpe y hacer un análisis más sosegado. Yo creo que las dificultades se generaron en la mayoría de los casos por falta de conocimiento o experiencia, pero se está haciendo una labor de formación y ya vemos tendencias positivas a partir del segundo trimestre.
—El Reino Unido ha representado una oportunidad laboral y educativa para los jóvenes de España, ¿se acabó esa relación?
—Seguimos siendo un país muy abierto y queremos que sigan viniendo estudiantes españoles, y al revés, pero bajo nuevos procedimientos, como el visado para estudiar. Tenemos que aprender y ayudar a la gente a hacer unos trámites que son normales en todas las partes del mundo.
—Pero eso de ir unos meses a trabajar y aprender inglés, un recurso habitual, no tiene encaje.
—Una de las consecuencias de salir de la UE es que se acabó el libre movimiento de personas. Fue clave en la negociación, y tuvo consecuencias para esa búsqueda de ese empleo informal, digamos, o por unos meses. Ahora es más difícil, es cierto.
—La pesca se dejó para el final del brexit y Galicia salió mal parada y con incertidumbres, ¿algún mensaje para la flota?
—Sabemos lo importante que es la pesca para Galicia y el acceso a las aguas británicas y de las islas Falkland (Malvinas). Con las capturas ha habido flexibilidad y sigue la actividad, aunque el acuerdo no es perfecto porque hemos salido de la UE, pero creo que hemos llegado a un pacto muy razonable.
—¿Qué opina sobre la actuación, ya desde fuera, de la UE ante la pandemia?
—Sigue siendo una tragedia humana. Todos los países hemos tenido problemas y hemos ido aprendiendo, pero las campañas de vacunación han sido un éxito, y eso hay que agradecérselo a la comunidad científica y a los sanitarios. Ahora queda mucho por hacer, sobre todo en los países en vías de desarrollo.
—¿Y del plan de reactivación, basado en la economía verde y la digitalización?
—Destinar fondos a retos que sean digitales y sostenibles es un objetivo europeo en el sentido más amplio del término, porque Reino Unido sigue siendo un país europeo. También me interesa el cambio que se ha producido en la sociedad. Esta semana he estado en Inditex y ha sido extraordinario escuchar lo importante que es la sostenibilidad en cada pequeña idea. No sé si podemos hablar ya de un cambio cultural, pero se detectan muchos elementos en ese sentido.
—En la actual coyuntura, ¿seguimos interesándoles más allá de la playa y la sangría?
—El Reino Unido es el segundo inversor global en España, así que el interés por buscar oportunidades está ahí, y coincidimos en apostar por negocios sostenibles y tecnologías renovables. Por eso seguiremos con mucho interés todos sus proyectos.
«Mientras brille el sol, los británicos volveremos a España y a Galicia»
Elliott es un activo usuario de las redes sociales, en las que despliega su fino humor sin perder la flema institucional. Cuando fue nombrado embajador quiso localizar a Lourdes, una burgalesa que le acogió en 1984 cuando tuvo un percance en el Camino de Santiago. Su amor por España nació en esos años y cree que es «perfectamente compatible» con la defensa de los intereses de su nación. Este verano echaba de menos a sus compatriotas, pero él es optimista: «Mientras brille el sol, los británicos volveremos a España y a Galicia», comunidad que recibía a 60.000 turistas y 8.000 peregrinos al año. Vendrán más, asegura. «Yo lo hice cuando no había Internet y España no estaba en la UE», ironiza.