El principal acusado acepta la pena de cinco años aunque se le restarán los dos de prisión preventiva
20 oct 2021 . Actualizado a las 12:43 h.Los cuatro acusados del caso Germán, el joven camarero gijonés agredido en julio de 2017 y que sufrió graves secuelas, han llegado a un acuerdo con la Fiscalía y han pactado penas de cárcel de cinco años para el principal procesado y de cuatro años para el resto.
Así lo han hecho antes del inicio del juicio que daba comienzo este miércoles en la Sección Octava de la Audiencia Provincia con sede en Gijón y que se iba a celebrar en varias sesiones hasta el próximo 4 de noviembre.
Ninguno de los procesados, que ya pasaron unos dos años en prisión preventiva que se descontaría de la condena, ha querido hacer uso de su derecho a una última palabra.
Cabe recordar que la Fiscalía pedía inicialmente 14 años de prisión para el principal acusado y 12 años para los otros tres procesados, si bien se ha apreciado la atenuante de reparación del daño, al haber consignado en el juzgado 159.996,32 euros para la indemnización. Sí se mantiene la agravante, para todos ellos, de abuso de superioridad.
Asimismo, si bien se solicitaba inicialmente la expulsión del país de uno de los acusados, de nacionalidad marroquí, se ha argumentado que tiene arraigo personal y familiar en Gijón.
Así las cosas, a todos los acusados se les imputan dos delitos; uno de lesiones, por la agresión a uno de los amigos que iba con Germán, y otro de lesiones cualificado por grave enfermedad psíquica, en lo referente al ataque sufrido por el camarero gijonés.
En el caso del primer delito, se ha acordado para todos ellos una pena de tres meses y un día de multa con una cuota diaria de cinco euros, así como la prohibición de acercarse a la víctima a menos de 500 metros, o a su domicilio o lugar de trabajo, así como a comunicarse con ella por un periodo de dos años.
Respecto al otro delito, se condena al principal acusado a cinco años de prisión y a la prohibición de aproximación a la víctima, su domicilio, lugar de trabajo o cualquier otro frecuentado por el mismo, a una distancia inferior a 500 metros, así como prohibición de comunicarse con ella, por cualquier medio, por un periodo de diez años.
Para los otros tres acusados por el mismo delito, la pena es de cuatro años de cárcel y la prohibición de aproximación y comunicación con la víctima es por ocho años.
Además, en concepto de responsabilidad civil, los cuatro procesados deberán indemnizar, conjunta y solidariamente en 420 euros por las lesiones y 2.000 euros por el tratamiento odontológico, al amigo de Germán agredido, y a este último en la cantidad de 300.000 euros por el tiempo invertido en el tratamiento de las lesiones y las secuelas, así como la que se determine derivada de los gastos sanitarios no asumidos por la Seguridad Social.
Una manada en busca de pelea
De acuerdo al relato fiscal, los procesados, que formaban un grupo consolidado de amigos, denominándose a sí mismos 'La Manada', coincidieron en la madrugada del día 14 de julio de 2017 en un pub de la calle Marqués de San Esteban, de Gijón, con otro grupo formado, entre otros, por tres jóvenes.
«Llevados por un ánimo común de mera diversión», según la Fiscalía, los procesados comenzaron a provocar a los jóvenes, generando un nimio incidente, en el que el procesado principal se interpuso en el camino de uno de los jóvenes del otro grupo, impidiéndole el paso, por lo que este le empujó, cogiéndole por el cuello.
El procesado, con esta excusa, comenzó a incitar a ese joven, amigo de Germán, para que peleasen, invitándole a «liarla fuera», y diciéndole «pégame, pégame, que ya chuparás luego».
A pesar de que los jóvenes intentaron ignorarles, los procesados continuaron hostigándoles hasta que, ya en la calle Marqués de San Esteban, les agredieron «de forma grupal e indiscriminada, limitando su capacidad de reacción e incluso de huida, prevaliéndose de su número y de sus capacidades físicas por practicar varios de ellos artes marciales de forma habitual».
Así, consiguieron separarlos, burlando de este modo sus intentos de defensa y moviéndose entre un grupo y otro, golpeando dos de los procesados, que esgrimían un cinturón como arma, al primer joven agredido, al que otro de los acusados empujó, tirándole al suelo. Allí, todos los procesados continuaron agrediéndole, propinándole incluso patadas en la cabeza.
Por su parte, un cuarto acusado se abalanzó sobre una de las víctimas, agarrándole de las piernas y tirándole al suelo, impidiendo su participación en apoyo de sus amigos.
En cuanto al camarero agredido, que se hallaba separado de sus amigos, fue rodeado por los procesados que, actuando de común acuerdo y mientras él intentaba cubrirse, le golpearon de forma reiterada, «sin medir las consecuencias de sus actos y con un manifiesto desprecio hacia su integridad física».
Este finalmente recibió por parte de uno de los procesados un golpe brutal en la cabeza que le dejó inconsciente, cayéndose desplomado al suelo. El joven quedó ensangrentado sobre la calzada, por lo que los procesados huyeron en ese momento a la carrera. Este sufrió numerosas lesiones que le han dejado graves secuelas que limitan su vida diaria.
El joven presenta como secuela hemiparesia izquierda en grado moderado y, como secuela de tipo psicológico, síndrome frontal moderado en su rango alto, quedando impedido para vivir de manera independiente y para el ejercicio de cualquier actividad laboral, habiéndosele reconocido una gran invalidez, precisando ayuda de terceros para actos elementales de la vida.
Germán, que tenía 24 años en el momento de los hechos y que trabajaba de forma estable como camarero, convive con su madre, que se encarga de su cuidado.
Su amigo que resultó también lesionado sufrió herida incisa occipital, herida incisa en pabellón auricular derecho, herida incisa en labio inferior, contusiones frontales y pérdida del borde dental de la pieza 11, precisando para su curación de tratamiento quirúrgico consistente en sutura de las heridas con posterior retirada de puntos, sanando en 10 días de los que 1 estuvo incapacitado para sus ocupaciones habituales, quedando como secuela rotura del borde incisal de la pieza 11; informó Europa Press.