La variante ómicron ya estaba en las aguas residuales de Cataluña antes de detectarla en Sudáfrica

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YONHAP | efe

La doctora que la descubrió considera prematura la alarma internacional y, con todas las cautelas, admite que de momento parece un subtipo de virus menos agresivo

01 dic 2021 . Actualizado a las 16:47 h.

Cree Angeline Coetzee, la doctora sudafricana que descubrió la nueva variante del coronavirus, que el nivel al que ha llegado la alarma internacional es prematuro, segura de que este subtipo del virus lleva tiempo circulando por varios países, que poco sentido tiene cerrar fronteras aéreas y endurecer los requisitos de entrada a los que llegan de los países del cono sur de África cuando la ómicron ya está en Europa, en Asia oriental, en Norteamérica e incluso en Latinoamérica. «Los Gobiernos deberían imponer la mascarilla obligatoria e implementar medidas de distancia social y buena ventilación; las restricciones de viaje ya no sirven porque la variante circula por el mundo probablemente desde hace semanas», consideró este miércoles en una entrevista en la Cadena Ser. Este mismo miércoles, el Departamento catalán de Salud informó de que ya se había detectado la ómicron en las aguas residuales de zonas de la comunidad en las últimas semanas de noviembre, unos «indicios» que deberán ser confirmados en los próximos días, según explicó este miércoles la secretaria de Salud Pública, Carmen Cabezas.

Sudáfrica se lleva la mala fama y el repudio internacional, pero lo cierto es que los Países Bajos ya convivían con la ómicron antes de que Coetzee la secuenciase y Nigeria ya tenía casos en octubre. Después de que Canadá detectase dos contagios de la B.1.1.529 procedentes del país más poblado del continente africano, las autoridades sanitarias nigerianas confirmaron este miércoles que, efectivamente, al menos tres de las muestras recogidas ya en el mes de octubre pertenecen a esta mutación.

También Arabia Saudí, Japón, Noruega, Irlanda y Brasil han notificado casos en las últimas horas de esta nueva variante que, de momento, parece ser menos agresiva. La propia Coetzee reconoce que, al menos en los pacientes a los que ella vio, provoca síntomas más leves que las anteriores cepas e incluso que el virus original. Hace unas semanas, la doctora, médico de familia en Pretoria, empezó a recibir pacientes con la «garganta irritada, cansancio y dolor de cuerpo moderado», pero sin fiebre alta ni pulso descontrolado. Habrá que esperar para ver cómo se comporta en enfermos de edades avanzadas. Advierte Coetzee, eso sí, de que está demostrando ser muy contagiosa: cuando entra en un hogar, tres de cada cuatro miembros de la familia acaban infectados