¿De verdad que nos reíamos de estas cosas?

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Martes y Trece, Pedro Ruiz y Arévalo ofrecieron en los 80 y los 90 momentos de ocio que hoy no pasarían la prueba del algodón de lo correcto.
Martes y Trece, Pedro Ruiz y Arévalo ofrecieron en los 80 y los 90 momentos de ocio que hoy no pasarían la prueba del algodón de lo correcto.

Machismo, homofobia, racismo, insensibilidad con la violencia de género... En los ochenta y los primeros noventa parte del ocio de los españoles era así

13 dic 2021 . Actualizado a las 11:11 h.

Pedro Ruiz

El LIBRO GORDO DE PEDRETE

Parodiando el Libro gordo de Petete, el humorista Pedro Ruiz se sacó de la manga a mediados de los ochenta El libro gordo de Pedrete. En él un infante saludaba a su compañera diciéndole de entrada: «¡Qué buena estás, Carolina!». Luego, hacía un comentario de actualidad, mientras sonaba de fondo una canción interpretada con voz infantiloide por el supuesto niño. «Cómo estás, Carolina, qué buena estás, que a los amigos de mi papá cada día le gustas más», cantaba alegremente mientras hablaba de que le gustaba si no se pintaba, aunque «en bañador mucho más». Las Carolinas de la época tuvieron que sufrir los constantes chascarrillos.

La Bombi

UN, DOS, TRES

Un, dos, tres fue durante muchos años el programa familiar por excelencia en España. En él había un personaje interpretado por Fedra Lorente que hoy costaría imaginar en un espacio de televisión de ese tipo. Se trataba de una chica sexi y escotada, que jugaba con la inocencia. Es decir, una exaltación de la «tía buena pero tonta» con dosis de erotismo light para disfrute del personal de la época. Ignorante, terminaba presentándose a concursos como Miss Burrocracia entre las risas generalizadas de pequeños y mayores. Su coletilla «¡Y eso duele...!» se hizo mítica.

Georgie Dann

«MAMI, QUÉ SERÁ LO QUE QUIERE EL NEGRO»

El fallecimiento reciente del músico Georgie Dann ha puesto sobre la mesa un cancionero que se bailó hasta desfallecer en en este país. Y que choca totalmente con la idea de corrección política. No solo por los dobles sentidos sexuales de la carta de El Chiringuito. Ahí está El Africano. Realmente no es suya, sino una adaptación del tema de Wilfrido Vargas. «Mami, el negro está rabioso / Quiere pelear conmigo», cantaba en ella. Después vendría El negro no puede, con versos como: «El negro no puede / Y aunque la negra pone todo lo que tiene».