El Banco Central Europeo irá cerrando el grifo del dinero barato en el 2022 para controlar la inflación
ACTUALIDAD
El organismo pondrá fin a sus compras de deuda pandémica en marzo del año que viene
16 dic 2021 . Actualizado a las 17:14 h.El Banco Central Europeo (BCE) ha anunciado este jueves que comenzará a cerrar el grifo del dinero barato en el 2022. No será algo inmediato. El consejo de gobierno ha acordado en su última reunión del año que la operación de retirada del mercado se hará de forma gradual, para no entorpecer la recuperación.
Será «paso a paso, a lo largo de los próximos trimestres», ha revelado en un comunicado, en el que recuerdan que el objetivo es continuar con una política monetaria favorable a la inversión y el consumo, pero teniendo en mente el objetivo de estabilizar la inflación en el 2 % a medio plazo.
Los precios se han disparado en países como España, donde el IPC ha medrado un 5,5 % en el último año. Y no parece que las presiones alcistas vayan a desaparecer de un plumazo. El primer semestre del año que viene todavía aguarda sorpresas amargas para los consumidores, por el flanco de los precios.
Por eso el BCE ha decidido poner fin a las compras de bonos de deuda vinculados a la pandemia (programa PEPP) en marzo del 2022. Eso sí, seguirá reinvirtiendo los beneficios que obtenga bajo ese paraguas hasta finales del 2024, como mínimo.
¿Qué hay del programa de compras ordinarias (APP)? Según el comunicado emitido por el eurobanco, se bajará el ritmo de adquisición de forma gradual. Hará compras por 40.000 millones de euros mensuales en el segundo trimestre del 2022, antes de pasar a los 30.000 millones en el tercer trimestre. Desde octubre en adelante, mantendrá el ritmo de adquisición de deuda de los países en los 20.000 millones de euros cada mes, y lo hará «por el tiempo que sea necesario».
¿Qué supone para la economía española este repliegue gradual? El BCE ha sido el gran hacedor de la recuperación -incompleta- de la economía. Estado y corporaciones se han podido financiar durante la pandemia -y antes de su estallido- gracias a los reducidos tipos de interés a los que España ha podido colocar sus bonos. Se han mantenido bajos porque el BCE ha estado comprando la deuda, relajando la presión en los mercados. Su retirada, aunque gradual, podría encarecer el coste de financiación del país, aumentando el peso de la deuda.
No habrá subida de tipos de interés
A pesar de la presión de las grandes entidades financieras para subir tipos de interés -para mitigar su pérdida de rentabilidad-, el BCE se niega a encarecer el crédito: «El consejo de gobierno prevé finalizar las compras netas de deuda justo antes de empezar a subir los tipos de interés», explica el organismo.
Eso significa que los tipos para las operaciones de refinanciación seguirán en el 0 %. Los tipos para el crédito se quedarán en el 0,25 % y para los depósitos seguirán en terreno negativo (-0,50 %).
EE.UU. y el Reino Unido inician el repliegue
El movimiento del BCE fue precedido de otros dos anuncios de bancos centrales. El de Inglaterra ha decidido subir los tipos del 0,1 % al 0,25 % para contener los riesgos de la inflación, que se ha situado en el 5,1 % en el país y sigue creciendo a un ritmo trepidante.
La Reserva Federal de Estados Unidos (EE.UU.) por su parte ha anunciado un recorte drástico en el bombeo de dinero a la economía. Este repliegue, motivado por la inflación (6,8 %, la mayor en 40 años) irá acompañado de varias rondas de subidas de tipos de interés. En el 2022 habrá tres revisiones al alza, hasta situarlos en el entorno del 0,75 % y el 1 %. Habrá otras tres subidas en el 2023 y otras dos en el 2024. Los tipos de interés, para entonces, se moverían en el entorno del 2 o 2,25 %.