El Chiado mide la temperatura electoral y ofrece una ligera ventaja para el PS en Portugal

María Cedrón LISBOA | ENVIADA ESPECIAL

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Una simpatizante del Partido Socialista aguarda la llegada de António Costa a la calle Garret, donde empezó su paseo por el barrio del Chiado.
Una simpatizante del Partido Socialista aguarda la llegada de António Costa a la calle Garret, donde empezó su paseo por el barrio del Chiado. VÍTOR MEJUTO

Costa y Rio se acusan mutuamente de buscar el apoyo de la ultraderecha

29 ene 2022 . Actualizado a las 10:14 h.

Una joven ofrece una banderola naranja a una mujer que toma café con pastas en la terraza de la pastelería Benard, en el barrio lisboeta del Chiado. Ella la mira y toca la rosa roja que lleva junto al pecho. La flor es la huella de que justo una hora y media antes había pasado por esa misma calle la arruada de cierre de campaña del primer ministro socialista António Costa. En unos minutos comienza la del candidato derechista Rui Rio y, poco a poco, la calle Garret acaba convertida en un duelo entre las rosas rojas que fueron dejando los simpatizantes del Partido Socialista (PS) y las gerberas naranjas del conservador PSD.

En sus paseos calle abajo, Costa tomó a la izquierda, en dirección al Rossio. Rio, hacia la derecha, para acabar frente al arco de Terreiro do Paço, que da entrada a la plaza do Comercio. Ya en la calle del Carmo, Costa llamó a la movilización «porque cuantas más personas vayan a votar el domingo, más fuerza tendrá el PS». Y reiteró que el «único voto cierto y seguro» es el del PS porque «no precisa del apoyo ni de la complicidad de la extrema derecha». Justo al comenzar el paseo, un simpatizante de Chega había salido al balcón con la bandera del partido de André Ventura, un gesto al que respondieron desde la calle con silbidos y gritos de «fascista».

Una multitud acompañó a António Costa durante todo el recorrido por el Chiado hasta el Rossio
Una multitud acompañó a António Costa durante todo el recorrido por el Chiado hasta el Rossio VÍTOR MEJUTO

Chega también se coló en el discurso de cierre de campaña de Rui Rio: «El PS dice que somos rehenes de la extrema derecha, pero fueron ellos, no nosotros, los que hicieron acuerdos con Chega en los municipios de Moura, Entroncamento, Moita y Sintra». Y añadió que el PS «volvió a abrir la puerta a la geringonça y esta está encabezada por el PS y orientada por la extrema izquierda».

Rio fue optimista sobre el resultado del domingo, pero los paseos que dieron por rematada la campaña dibujaron una ligera ventaja para Costa, como una metáfora de los tres puntos que lo separan de Rio, según una encuesta publicada el jueves. Porque durante el paseo del primer ministro una avalancha de gente colapsó la calle. Y mientras los simpatizantes hacían barrera cogidos de la mano, la gente trataba de abrirse paso por turnos para hacerse una foto. Hubo tropiezos, empujones..., algo que no ocurrió en el paseo de Rio, mucho más desahogado.

La que se cruzó con ambas comitivas fue la líder de los animalistas del PAN, Inés Sousa. Hasta intercambió papeletas con sus rivales. «De esa forma intercambiamos ideas e incluso podemos anticipar el debate que ocurrirá tras el domingo», afirmó.

Las arruadas _en la imagen la del derechista PSD_ reunieron a cientos de personas que desafiaron al covid
Las arruadas _en la imagen la del derechista PSD_ reunieron a cientos de personas que desafiaron al covid VÍTOR MEJUTO

El desencanto de la población puede acabar dando el triunfo al conservador PSD

Desde lo alto, en medio de la muchedumbre que rodea al primer ministro, António Costa, se ve a una mujer mayor, armada con un par de rosas, recriminándolo. Es Isabel Suárez. Asegura que votará el domingo al Partido Socialista, pero no por eso quiso quedarse callada ante su candidato. «Me acerqué para decirle que ya estaba bien de intercambiar insultos entre partidos, que de lo que habría que hablar es de los problemas que le afectan a la gente, la salud, la falta de médicos, la seguridad social, el ferrocarril, el aeropuerto...». Todo eso se lo dijo a Costa, que la escuchó, y luego continuó su descenso por el Chiado.

André Ventura, portando una rosa blanca, dio el tradicional paseo por el Chiado justo después de Antònio Costa y Rui Rio
André Ventura, portando una rosa blanca, dio el tradicional paseo por el Chiado justo después de Antònio Costa y Rui Rio VÍTOR MEJUTO

Pese a sus demandas, ella votará al Partido Socialista, pero su desencanto no responde a un caso puntual. Hay muchos portugueses que están cansados. Piden cambio. Ese es el peligro para el PS porque ese hartazgo podría llevar la victoria al PSD. Es algo que reconocen incluso militantes socialistas de base como Madalena Delgado, una joven de 20 años, o Carlos Dinis, un jubilado que no ha votado nunca a otro partido que no fuera el PS.

Mientras la candidata de Bloco de Esquerda, Catarina Martins, respondió en Oporto al «acuerdo de caballeros» entre PSD y PS que plantearon los socialistas. Según la prensa portuguesa, Martins apuntó que votar al Bloco es «romper el empate y acabar con la incertidumbre de Costa».