Clara Grima, matemática en la lista Forbes: «Sortear las plazas escolares por la letra es lo más injusto del mundo»

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La matemática Clara Grima visitará Galicia en febrero.
La matemática Clara Grima visitará Galicia en febrero.

Esta profesora está en el puesto 12 de la lista Forbes de españoles que cambiarán el mundo en el 2022. Es imposible que no te gusten las matemáticas, asegura. «No son hacer cuentas. Son lógica e intuición». Visitará Galicia el día 9

30 ene 2022 . Actualizado a las 11:48 h.

Es una de los 22 personas españolas que cambiarán el 22, según Forbes. Es profesora de Matemática Aplicada en la Universidad de Sevilla y estará el próximo 9 de febrero en Tomiño, en el Auditorio de Goián. En busca del grafo perdido, un mundo por descubrir, es el último libro de Clara Grima (Coria del Río, 1971), que adelanta en la lista de Forbes al streamer Ibai Llanos. Ella intenta demostrar que «a todo el mundo, en realidad, le gustan las matemáticas», que generan el 10 % del PIB español. «O mejoramos la educación de nuestros niños o van a estar condenados a la exclusión laboral», advierte.

—¿Por qué cuestan las matemáticas?

—Debido a la formación que hemos tenido, asociamos las matemáticas a hacer cuentas, cuentas, muchas cuentas... Y son lógica, deducción, intuición, creatividad... Sí llega un momento en el que hay que hacer cuentas, como las tiene que hacer un peluquero o un periodista. Cuando los matemáticos estamos en un grupo de investigación, y hemos exprimido la lógica y la intuición, hay que hacer las cuentas... ¡Y no lo quiere hacer nadie! Y digo: «Se lo dejamos al becario». Los temarios siguen siendo anticuados. Se incide mucho en el cálculo y perdemos la oportunidad en clase de Matemáticas de que los niños aprendan a pensar. La clase de Matemáticas es la clase de pensar.

—Pero a ti la fuerza de los números te acompaña desde siempre.

—En el cole mis clases favoritas eran el recreo y la de Matemáticas. Bueno, el recreo no era una clase... Pero, cuando estaba estudiando COU, no quería ser matemática, quería ser filósofa. Fue mi profesor de Filosofía el que, unos días antes de la selectividad, me preguntó: «¿Pero no te gustan tanto las matemáticas?». Le dije: «Antonio, me gustan las matemáticas y me gusta bailar, pero no quiero ser bailarina ni matemática, ¡quiero ser filósofa!». Y él, que sabía que en mi casa estábamos apretadillos de dinero, me dijo: «¿Por qué no estudias Matemáticas? Que te va a salir trabajo enseguida...». Y le hice caso y descubrí lo que eran las matemáticas de verdad. Aunque al principio me sentía como Alicia en el país de las maravillas. Me parecía que estaban todos chala’os.