Silvia Congost, psicóloga: «Eres dependiente emocional si lo ves claro y eres incapaz de dar el paso»

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Quererse a uno mismo para querer a los demás es una lección que todos deberíamos aprender. Hablamos con esta experta sobre relaciones tóxicas y autoestima: «Tendríamos que entender como normal que el amor no es para toda la vida», dice

17 feb 2022 . Actualizado a las 20:25 h.

¿Quién no ha sufrido alguna vez por amor? Preguntó la psicóloga Silvia Congost (Gerona, 1977) el pasado día 5 en A Coruña. Es todo un referente internacional y presentó en Galicia su obra Entender el amor, para vivir mejor. Lleva nueve libros publicados y su conferencia en el canal YouTube de BBVA cuenta con 18 millones de visualizaciones. Si alguien sabe de relaciones tóxicas, dependencia emocional y autoestima es ella.

—¿Por qué te has especializado en estos temas?, ¿hay algún motivo?

—Todo empezó con una experiencia personal que viví en la que quedé atrapada en una relación con dependencia emocional. No estaba bien, pero me sentía incapaz de cortarla. Tenía mucho miedo a cortar esa relación, a no encontrar a nadie más. Con el tiempo descubrí que sufría dependencia emocional. Y en la carrera nadie me había hablado de este tema. Al conseguir salir de esa historia, me di cuenta de que había muchas personas que sufrían en relaciones que no funcionaban y que no podían salir de ellas tampoco. Entonces, decidí crear mi propia metodología, con las herramientas que a mí me habían venido bien y ayudar a las personas que vinieran a mi consulta. Hacía poco que la había abierto y decidí centrarme solamente en temas de autoestima y de dependencia emocional. Y así empezó todo.

—¿Cómo podemos saber que tenemos una relación tóxica con alguien?

—Lo identificamos porque, la mayor parte de las veces, sufrimos. Lo pasamos mal. Puede ser que estés con alguien que te esté maltratando y, por esa forma de tratarte, empieces a sentir que tu autoestima se está destruyendo y que no te sientes bien. O puede ser que sea tóxica porque no encaja con lo que tú quieres. Esa persona tiene unos valores distintos a los tuyos o quiere una vida distinta a la que quieres tú. Intentas adaptarte, pero en realidad te vas apagando por dentro porque no eres feliz. Entonces, la identificamos porque o bien sufrimos mucho y no estamos bien o porque tenemos dudas. Cuando aparecen las dudas del tipo: «A lo mejor estaría mejor con otra persona» o en determinados momentos tienes claro que deberías irte, aunque luego te entra el miedo, estás ante una relación tóxica. Eso no significa que la persona que tienes al lado sea dañina para ti, simplemente que por la manera de ser de uno y otro, no fluye bien.

—¿Por qué cuesta tanto no darse cuenta de que tenemos una relación tóxica con alguien?

—A veces es porque nos engañamos. No nos gusta la idea de acabar con una relación de pareja, lo tenemos muy asociado al fracaso. Aún pesa eso de que las relaciones son para toda la vida y las rupturas y los divorcios son cambios que nos llevan a pasarlo mal y a que todo se tuerza. Entonces, tratamos de evitarlo a toda costa. El problema también es que acabamos normalizando muchas situaciones que, a veces, son muy destructivas. Cuando te hacen una cosa tres veces y lo dejas pasar, se acaba convirtiendo en normal para ti y a lo mejor te está haciendo el mismo daño. De repente un día estás hablando con una amiga y le explicas lo que vives y al escucharte a ti misma te dices: «Ostras, pues igual no es tan normal». Pero si no, es como que forma parte de vuestra historia. Y no lo ves.

—¿Hay grados de toxicidad?

—Evidentemente hay situaciones ante las que no deberíamos esperar ni cinco segundo en tomar la decisión de irnos, como por ejemplo cuando hay maltrato psicológico o físico. Ahora, si tú no te sientes bien con esa persona porque a lo mejor se ha acomodado y no comparte ninguna tarea de las que tú haces, sientes que no aporta nada a la relación, se ha apalancado mucho y lo dejas de admirar... igual puedes decirle que te estás desencantando y la otra persona se puede poner las pilas y hacer que eso vuelva a encauzarse. O a lo mejor puede ser tóxica en un momento determinado porque descubres una infidelidad, pero si lo trabajáis los dos y hacéis terapia y demás se puede reconducir. Pueden pasar cosas que te llevan a estar en un momento crítico, pero que se puede solucionar. Mientras que hay otras situaciones que no.

—¿Y la dependencia emocional, cómo nos damos cuenta?

—Si hay momentos en los que ves claro que tendrías que cortar esa relación, lo ves, pero luego eres incapaz de dar el paso. Sientes miedo, pánico, a no encontrar a nadie más, a quedarte solo para el resto de tu vida, a arrepentirte y que después sea tarde... Entonces, tratas de convencerte de que tampoco estás tan mal y sigues ahí. Lo que pasa es que después empiezas a somatizarlo, a tener problemas de insomnio, se te cae el cabello, tienes problemas digestivos, ansiedad, el cuerpo empieza a hablar y a decir que tienes que hacer algo. Por mucho que intentes callarlo, ahí está el problema. Y esa es una señal de que no estás bien.

—¿Se puede corregir esa dependencia emocional?

—Hay que entender el amor para vivir mejor porque cuanto más lo entiendas, más capaz serás de identificar qué es tóxico y qué es sano. Podrás huir de lo que es nocivo y fortalecer la autoestima. Cuando uno tiene una buena autoestima, se valora, se reconoce, se siente capaz y merecedor, es cuando no se va a conformar con una relación que no le aporte lo que espera o que le aporte más infelicidad que momentos buenos de estabilidad y de paz mental.

—¿Y cómo nos afectan estos problemas a nuestra vida?

—Pues mucho, porque cuando estás en una relación en la que has intentado salir y no puedes, ves que no eres feliz porque estás esperando que la otra persona cambie y eso no sucede, llegas a la conclusión de que no vales, de que eres incapaz. En otros casos, ese miedo a no encontrar a nadie hace que nos aferremos a esa relación. Podemos crear dependencia por una baja autoestima o que sea la propia dependencia la que haga que la autoestima nos baje.

—¿Crees en las relaciones para toda la vida?

—A ver, posible es. Yo conozco casos, lo que pasa es que es poco probable. Son los mínimos. Porque el ser humano está en constante proceso de cambio. Y nosotros también vamos evolucionando y lo normal es que llegue un momento en el que sintamos que ya no queremos continuar al lado de esa persona, que ya no sentimos lo mismo. Que queremos vivir otras cosas. Eso es lo que con más frecuencia acaba pasando. Por eso hay tantas relaciones que se acaban. Tendríamos que entenderlo como algo normal. Igual que uno no asume que va a tener el mismo trabajo durante toda su vida, o que va a residir en el mismo sitio durante toda su vida, pues las relaciones tampoco tienen por qué ser para toda la vida, no es lo normal. Aunque sí puede existir y existe.

—Hay gente que no sabe estar sola.

—Cuanta más urgencia en encontrar pareja, más probabilidad tienes de quedarte con la primera persona que se fije en ti para que te saque de ese agujero. Entonces, no eliges desde la conciencia, no analizas si es lo que quieres, si encaja o no, y tienes más probabilidades de equivocarte. Tienes más números para fracasar que otra persona que lo ha valorado un poco. Y luego están esas típicas personas que van encadenando una relación tras otra porque si no tienen pareja se sienten que son menos que los demás, que no valen, que van a ser la diana de comentarios ajenos y ese es un problema al que debemos enfrentarnos.

—¿Saber estar solo es un signo de fortaleza emocional?

—Es una señal de autoestima porque demuestra que está bien consigo misma. Si ha aprendido a estar bien solo tiene menos probabilidades de quedarse atrapado en relaciones tóxicas. Si ve que esa nueva relación le perjudica, volverá a su estado de soledad porque sabe que ahí ya estaba bien. Mientras que si no te enfrentas a quedarte solo, intentarás aguantar lo que haga falta con tal de no ir ahí.