Los ataques entre las tropas prorrusas y las de Kiev en el Donbás encienden las alarmas

La Voz REDACCIÓN / LA VOZ

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ALEXANDER ERMOCHENKO

Biden insiste en que Rusia busca un pretexto para lanzar en unos días la invasión de Ucrania

18 feb 2022 . Actualizado a las 06:46 h.

La violación del alto el fuego en las repúblicas prorrusas de Lugansk y Donetsk, en el región del Donbás (este de Ucrania), ha encendido las alarmas sobre si sería este el pretexto del Kremlin para lanzar la invasión, en medio del reforzamiento de tropas rusas en la frontera pese a los anuncios de un repliegue militar.

El Gobierno de Kiev y las milicias separatistas apoyadas por Moscú se acusaron este jueves de llevar a cabo ataques que violan los Acuerdos de Minsk. El intercambio de disparos es algo habitual desde el estallido del conflicto en el 2014, pero cobra ahora mayor importancia en medio del pulso entre Moscú y Occidente.

Un soldado ucraniano muestra la guardería atacada por los prorrusos.
Un soldado ucraniano muestra la guardería atacada por los prorrusos. Diego Herrera | Europa Press

Las Fuerzas Armadas ucranianas denunciaron fuego de artillería rusa sobre Stanitsa Luganska, un pueblo de la provincia de Lugansk situado en la llamada línea de contacto de las partes contendientes y a escasos kilómetros de la frontera con Rusia. Los proyectiles impactaron contra una guardería, causando heridas a dos profesores, y dejaron la mitad del pueblo sin electricidad.

Por su parte, la milicia prorrusa denunció tres ataques del Ejercito ucraniano contra cinco núcleos de población de Lugansk, sin especificar más. Yan Léshenko, el comandante en jefe de la milicia popular, declaró que Kiev «está preparando el envío a nuestra república de una unidad de saboteadores», según Colpisa. A juicio del portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, «la situación en Donbás se agrava. Las fuerzas ucranianas han desplegado allí un enorme potencial ofensivo», unos 120.000 soldados, según los prorrusos.

El jefe de la diplomacia de la UE, Josep Borrell, aseguró que, aunque «ha empezado el bombardeo en algunas partes de la frontera» ucraniana, los Veintisiete no aprobarán las sanciones contra Rusia hasta que «el nivel de intensidad de la agresión lo requiera», informa Efe. 

Operación de bandera falsa

Para el presidente Joe Biden, Rusia está intentando una operación de bandera falsa para justificar una invasión. A la pregunta de los periodistas sobre si cree que Vladimir Putin seguirá adelante con la invasión, Biden respondió: «Sí, lo creo. No ahora, en unos días». No obstante, también contestó con un sí a la pregunta de si aún es posible la vía diplomática, y añadió que por eso había enviado al secretario de Estado, Antony Blinken, al Consejo de Seguridad de la ONU.

«Estoy aquí no para empezar una guerra sino para evitarla», afirmó Blinken en su intervención. Sobre la posible agresión rusa señaló que se apoya en información «validada». «Lo hemos visto con nuestros propios ojos durante meses; lo que Rusia ha estado haciendo es deslegitimar nuestras alertas tildándolas de melodrama y sinsentido mientras amasa tropas en la frontera de Ucrania y aumenta sus capacidades de cara a una posible invasión», dijo. El jefe de la diplomacia estadounidense insistió en que el Kremlin buscará un «pretexto» para «bombardear y atacar», desde un falso atentando a un genocidio. El plan a seguir sería un bloqueo de las comunicaciones de Ucrania y ciberataques contra instituciones claves, y después comenzaría el avance de los tanques, dijo, antes de añadir que la operación incluirá la toma de Kiev.

Después de las acusaciones, Blinken lanzó un rama de olivo y propuso una reunión con su homólogo ruso, Serguéi Lavrov, para tratar de rebajar la tensión. 

Más soldados

Por tercer día consecutivo, el Ministerio de Defensa ruso dio cuenta de la retirada de las tropas, pero los informes de Washington apuntan hacia otro lado. Según un alto cargo del Gobierno, Rusia continúa concentrando fuerzas a lo largo de la frontera ucraniana, situándose ya a 50 kilómetros. Solo el miércoles habrían llegado otros 7.000 soldados. EE.UU. elevó a 150.000 los militares rusos desplegados, frente a los 100.000 de hace unas semanas. Imágenes vía satélite también desvelan la reciente construcción de un puente de pontones sobre el río Prípiat, en la zona de exclusión de Chernóbil, una de las rutas de invasión que se barajan.

A esto se une la declaración del presidente bielorruso, Alexánder Lukashenko, sobre que tras las actuales maniobras Rusia dejará parte de su material bélico en su país. Además, reconoció que sus soldados replegados tardarían solo un día en volver si fuera necesario. Ante la informaciones que aseguran que ahora la fecha para el inicio de la invasión de Ucrania será el 20 de febrero, el portavoz del Kremlin las calificó de «nueva falsificación».

Moscú expulsa al número dos de la embajada estadounidense 

Rusia expulsó  al número dos de la Embajada de EE.UU. en Moscú, Bart Gorman, una acción que Washington considera un paso más en la escalada de tensiones. El anuncio tuvo lugar este jueves en una frenética jornada de creciente agresividad retórica y gestos diplomáticos, que comenzó con el anuncio por parte de la Casa Blanca de un cambio de planes en la agenda del secretario de Estado, Antony Blinken, para participar en el Consejo de Seguridad de la ONU, antes de su viaje a Alemania para asistir a la Conferencia de Seguridad de Múnich.

«Ahora, más que nunca, es fundamental» que Washington y Moscú tengan «el personal diplomático necesario para facilitar la comunicación», señaló uno de los funcionarios en el avión de Blinken. 

Harris, en Múnich

Este fin de semana estarán en Europa, además de Blinken; el jefe del Pentágono, Lloyd Austin, así como la vicepresidenta, Kamala Harris, que también participará en la conferencia de Múnich. Allí, Harris se reunirá con el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, y se asegurará de que EE.UU. está «completamente alineado» con sus aliados ante una invasión rusa de Ucrania.