Guerra en Ucrania: Putin descarga su furia con un ataque demoledor

R. M. Mañueco / R. P. MOSCÚ, REDACCIÓN / COLPISA, LA VOZ

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Las tropas rusas se encuentran ya a las puertas de Kiev, mientras avanzan desde tres frentes, controlando infraestructuras como la central nuclear de Chernóbil

25 feb 2022 . Actualizado a las 11:10 h.

El presidente Vladimir Putin lanzó este jueves sobre Ucrania la primera gran guerra en Europa desde la última contienda mundial, pese a las amenazas de sanciones y la condena internacional, a excepción de unos pocos aliados. El desafío del Kremlin a EE.UU. y sus aliados europeos es una invasión a gran escala por tierra, mar y aire que llega ya hasta las mismas puertas de Kiev, siguiendo el guion marcado por Washington.

El primer día de la guerra comenzó antes del amanecer con el sonido aterrador de los misiles de alta precisión impactando contra la infraestructura militar ucraniana, sistemas de defensa antiaérea, aeródromos y arsenales de armas. Al atardecer, las fuerzas especiales rusas y las tropas aerotransportadas tenían a tiro la capital. En 24 horas la ofensiva deja un balance de más de 60 muertos y decenas de heridos, así como un éxodo de civiles. La Casa Blanca considera que el objetivo final del jefe del Kremlin es la caída del Gobierno del presidente Volodimir Zelenski y su reemplazo por un régimen títere. Las autoridades de Kiev no descartan una operación para detener o incluso eliminar a Zelenski. 

Justificación

La incendiaria declaración de Putin. Poco antes de las seis de la mañana de Moscú (4.00 horas en España), Putin anunció el inicio de lo que denominó con el eufemismo de «operación militar especial» en Ucrania. La justificó en la necesidad de pacificar el conflicto en las dos repúblicas separatistas del Dombás, Donetsk y Lugansk, donde se enfrentan desde el 2014 los separatistas prorrusos y el Ejército ucraniano. Y aludió a un presunto genocidio: «Era necesario detener de inmediato esta pesadilla: el genocidio contra los millones de personas que viven allí y que solo confían en Rusia».Para Putin, la culpa de la ofensiva la tiene la OTAN por apoyar «a los nacionalistas extremistas y neonazis en Ucrania», a los que tachó de ser «cómplices de Hitler» y de la muerte de «personas indefensas durante la Gran Guerra».

 También lanzó un aviso al resto del mundo. «Quiero avisar a las fuerzas externas, no importa quién intente crear amenazas para Rusia, la respuesta será inmediata. Nadie debería tener ninguna duda de que un ataque directo a Rusia conducirá a la derrota y tendrá consecuencias nefastas para un agresor potencial», advirtió en su alocución en alusión directa al arsenal nuclear de su país. 

desde Tres frentes

Desde Odesa a Chernóbil. Aparte de los bombardeos aéreos y los misiles de la artillería, Moscú está atacando a Ucrania con contingentes importantes de fuerzas terrestres desde Bielorrusia, Crimea y las regiones rusas de Briansk, Kursk, Bélgorod, Vorónezh y Rostov del Don. Un nutrido grupo de militares que penetró en suelo ucraniano desde Bielorrusia tomó el aeropuerto de Hostomel, situado a tan solo 25 kilómetros al noroeste de Kiev. 

El mismo grupo de tropas rusas procedente de Bielorrusia, según reconoció el Ejecutivo ucraniano, se hizo con la central nuclear de Chernóbil, situada casi a medio camino entre la frontera bielorrusa y la capital ucraniana. No obstante, poco antes su Ministerio del Interior había advertido que, «si como resultado de las bombas resulta dañado el almacén de residuos atómicos, el polvo radiactivo podría cubrir toda Ucrania, Bielorrusia y los países de la Unión Europea».

Más hacia el este, los destacamentos rusos entraron en Ucrania desde Briansk y Kursk, topándose, según las agencias rusas, con una fiera resistencia del Ejército ucraniano en la ciudad de Sumy. Desde Bélgorod, atacaron Jarkóv, la segunda urbe más grande del país después de Kiev, aunque también con dificultades en su avance. Ya en el extremo este, al norte de Dombás, el Ejército ruso desplegó su progresión desde la región de Vorónezh.

También estallaron cruentos combates en la región de Jerson, que limita con la anexionada Crimea, donde unidades rusas habrían intentado avanzar desde primeras horas del día. En las imágenes divulgadas por los medios se pueden ver helicópteros de asalto rusos bombardeando desde el mar la principal base de la Armada ucraniana, Odesa.

Según un comunicado castrense, los ataques rusos «han neutralizado 74 instalaciones terrestres de infraestructura militar, incluidos once aeródromos de la fuerza aérea, 3 puestos de mando, una base naval y 18 estaciones de radar» que controlan los disparos de misiles antiaéreos. La nota señalaba que fueron también derribados un helicóptero de combate y cuatro drones de ataque Bayraktar.

Defensa ucraniana

Ley marcial y movilización. Poco después el inicio del ataque, el presidente Volodimir Zelenski impuso la ley marcial en el país y decretó la movilización general de todas las personas en edad de servir en el Ejército. Asimismo, anunció en rueda de prensa la ruptura de relaciones diplomáticas con Rusia y comparó la ofensiva con lo sucedido durante la Segunda Guerra Mundial: «Rusia ha atacado de la misma manera que la Alemania nazi». 

El presidente señaló que sus tropas «están luchando encarnizadamente, el enemigo sufre graves pérdidas». Pese a sus palabras, el Ejército ucraniano resiste a duras penas la embestida rusa, pese al armamento aportado por los aliados. Al cuarto de millón de soldados se les ha sumado decenas de miles de reservistas, las agrupaciones de voluntarios, los miembros de las unidades territoriales y todo civil capaz de disparar un fusil. 

Balance de víctimas

Más de 60 muertos. Las autoridades ucranianas admitieron más de cuarenta muertos en las filas del Ejército, la guardia fronteriza y otras unidades, a lo que hay que sumar cerca de una treintena de civiles, en los que se incluyen los veintidós muertos en el ataque ruso al puerto de Odesa. 

El Ejército ucraniano denunció que Rusia no solo atacó infraestructuras militares, sino también martilleó poblaciones, donde se habrían producido muertos entre los civiles. 

15 días de advertencias

Pasos hacia la ofensiva. La inteligencia estadounidense venía advirtiendo desde hace semanas que Putin planeaba la invasión de Ucrania, e incluso le puso fecha. Poco se equivocó. De nada sirvió los esfuerzos diplomáticos y los numerosos encuentros a alto nivel de los últimos meses para evitar la actual catástrofe. 

El lunes, Putin firmó un decreto reconociendo la independencia de las repúblicas de Donetsk y Lugansk, ordenó a sus territorios el envío de «tropas de paz». Ese día, sorprendió con la proclama de que «la Ucrania moderna fue creada en su totalidad por la Rusia bolchevique». Llamó a Lenin «autor y arquitecto de Ucrania» y recordó que el país vecino se vio entonces beneficiado por «regalos de territorios históricamente pertenecientes a Rusia» como, según él, el Dombás.