Descubre qué es lo que tienes que hacer para que tus pies no sufran y evitar la aparición de durezas, además del tan temido mal olor
07 mar 2022 . Actualizado a las 17:26 h.Es hora de poner los pies en la tierra, en el sentido más literal de la palabra, para conocer cuáles son los principales problemas que sufren nuestras extremidades y, lo más importante, cómo evitarlos. Sobre ello hablamos con la podóloga Andrea Íñiguez, de Neopod, en A Coruña.
—¿Cuál es el principal talón de Aquiles de nuestros pies?
—El calzado. Escogemos mal los materiales, malas suelas o, incluso, malos calcetines. También es importante el sistema de ajuste del calzado. Los zapatos que tengan velcro o elásticos que se acomodan al ancho del pie que va cambiando a lo largo de las horas del día, pues es muy importante. O los cordones. Empezamos a caminar y tenemos un ancho, pero al final del día es cuando el pie está más dilatado y molesto. Ahí es cuando se deben comprar zapatos, porque sabes que no te va a encajar cualquier cosa. Otro tema importante, y en eso lucho mucho con la gente mayor, es que un zapato muy holgado hace tanto daño como uno pequeño. El pie va bailando y bailando y hace el mismo daño que un zapato que no te deja ni mover los dedos.
—¿Cómo puedes evitar la aparición de durezas?
—Las durezas dicen mucho de los pies. Cuando ves que un pie se está machacando en ciertas zonas es porque algo le está dañando ahí constantemente. Puede ser por una deformidad ósea y rígida que tenemos. O puede ser por un mal zapato. ¿Qué hay que hacer para evitarlas? Escoger bien el zapato, por eso te digo que es principal. Y la hidratación también es muy importante. No vale una crema cara que la usas una vez a la semana. Es mejor que sea una más corriente, pero tener un hábito constante de hidratación. Todos los días y jamás entre los dedos.
—¿Solo por la planta?
—Por la planta y el dorso, pero jamás empapar el pie y menos, entre los dedos. Y siempre dejar que se absorba. Mejor hacerlo por la noche y con los pies en alto. No por más cantidad vamos a hidratar más, lo importante es hacerlo a diario.
—¿Y los callos?
—Se originan por una superficie ósea que está provocando microtraumatismos en zonas más delicadas. El callo lo que hace es tener una bolita de queratina, que nos está matando porque es como tener algo clavado en el pie. Normalmente, se forman en el dorso de los dedos o bajo las cabezas metatarsales de la planta del pie. Es como las durezas, por una deformidad que ya tiene nuestro propio pie o por un zapato que nos está haciendo eso. A veces, incluso, son unas medias que nos aprietan mucho y por eso tenemos ahí los deditos en garra. Si encima le sumas una horma muy estrecha y bajita, pues es terrible.
—¿Cómo podemos eliminarlos?
—Si la deformidad no es rígida, trabajamos de muchas maneras. Hay gente a la que le quitas el callo y luego se adapta bien a lo que le decimos y no le vuelven a salir. Luego hay callos que son constantes, cuando ya son deformidades más rígidas o semiflexibles. Pero hay muchas maneras para proteger ese dedo. Por ejemplo, hacemos siliconas a medida que evitan muchísimas recidivas (aparición progresiva de deformidades). Lo que no recomiendo son los callicidas. Pueden provocar una úlcera o incluso llegar a amputaciones por una infección. Pero no es lo mismo que use un callicida una persona joven que una persona anticoagulada, diabética, polimedicada... que puede provocar un problemón muy grande.
—¿Cómo se puede evitar que te huelan los pies?
—Si tienes una hiperhidrosis, ya es un problema de tu cuerpo y hormonal. Pero puede estar asociado a un mal calcetín, si es de fibras sintéticas que favorecen la sudoración y el mal olor. Y luego también el calzado, si no tiene nada de transpiración. Hay que usar calcetines con el mayor porcentaje de algodón y zapatos que transpiren. A veces, ya solo un buen calcetín evita que te sude el pie.