Guerra en Ucrania: «Cuando hay alarma de ataques aéreos nos escondemos. Después seguimos operando»

José Manuel Pan
José Manuel Pan REDACCIÓN / LA VOZ

ACTUALIDAD

Un hombre besa a su hijo recién nacido en el sótano de un hospital de Kiev.
Un hombre besa a su hijo recién nacido en el sótano de un hospital de Kiev. ROMAN PILIPEY

Un capitán médico que se crio en España atiende en su hospital a «decenas de heridos cada día, militares y civiles»

04 mar 2022 . Actualizado a las 16:46 h.

Roman Kuziv pasó su adolescencia en Cataluña, donde aún residen sus padres. Cuando terminó la ESO regresó a Ucrania para estudiar medicina. Es su país. Kuziv, que es capitán médico, nació en Ternópil, una de las principales ciudades del oeste de Ucrania, con algo más de 225.000 habitantes. Kuziv dirige uno de los hospitales móviles que el Ejército de Volodimir Zelenski tiene distribuidos en las zonas más conflictivas para atender a los soldados heridos en la batalla. En un perfecto español explica que a su hospital de campaña «llegan cada día decenas de heridos, militares y civiles». Por seguridad, prefiere no dar su ubicación exacta, solo que se encuentra al este del país, cerca de Donetsk. Es una de las zonas calientes: «Cuando hay alarma de ataques aéreos o de artillería nos escondemos. Cuando pasa el peligro, seguimos con el trabajo».

El hospital de Kuziv está en una zona de guerra. El peligro se huele a diario. «También tenemos mesas en el sótano para realizar operaciones quirúrgicas», relata el capitán médico, que el pasado diciembre ya estaba en la frontera atendiendo a soldados que llegaban a su hospital con graves desgarros. Hace tiempo que no ve a su familia: «Tengo esposa y dos hijas. Ellas viven en el oeste del país, a más de mil kilómetros del lugar en el que estoy yo».

Kuziv responde a La Voz de madrugada. Aprovecha los momentos de relativa tranquilidad, en los que también logra contactar con su mujer. Sabe que está a salvo con sus hijas, pero su esposa le escribe desde el sótano de su casa porque allí estaba sonando la alarma de ataque aéreo. No hay día de descanso. La preocupación es permanente desde que empezó la invasión rusa. «Ahora no hay ningún sitio en Ucrania en el que se pueda estar a salvo», advierte el capitán, que ayer por la tarde confirmó que sigue trabajando y atendiendo a los heridos que llegan a su hospital. Asegura que, de momento, no tienen necesidades graves de mantenimiento médico y por ahora disponen de medicinas y recursos sanitarios.

Ataques a hospitales

Pero todo puede cambiar en una guerra. De hecho, ya ha cambiado. «Hace cuatro días no me podía imaginar algo así en el centro de Europa, en pleno siglo XXI», confiesa Roman. Y ayer, la OMS ya contaba con «varios informes no confirmados» de ataques a infraestructuras sanitarias en Ucrania, aunque sí ha constatado el bombardeo a un hospital la semana pasada en el que hubo cuatro muertos y diez heridos, entre ellos trabajadores sanitarios.

«No tengo miedo a la muerte. La vemos cada día», asegura Roman Kuziv, que añade: «No tenemos otra opción. Luchamos por nuestro país, por nuestra libertad».