Kiev no espera a la retirada rusa

Mikel Ayestaran | Colpisa KIEV

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Soldados ucranianos en la primera línea del frente de Kiev
Soldados ucranianos en la primera línea del frente de Kiev Gleb Garanich | REUTERS

La capital recibe el anuncio de Moscú sobre la reducción de operaciones en este frente entre explosiones, apertura de mercadillos y despedidas en la estación

30 mar 2022 . Actualizado a las 08:42 h.

Mientras que en Estambul ucranianos y rusos negociaban una salida a la guerra, al norte de Kiev seguían llegando desplazados desde Irpín, Bucha o Hostomel, los tres grandes frentes abiertos, las tres grandes barreras defensivas que las fuerzas rusas no han sido capaces de superar después de un mes de intensos combates. El anuncio de Moscú sobre la «reducción drástica de la actividad militar en las zonas de Kiev y Chernígov» como muestra de buenas intenciones para avanzar en el diálogo llegó a Kiev entre explosiones de la artillería. En la era de la posverdad, si la guerra es para el Kremlin una «operación especial», la retirada es una «reducción drástica» de su actividad bélica. «Es una zona cerrada, no se puede pasar porque es peligroso». Era el aviso de los responsables de custodiar el único acceso al puente de Irpín. El alcalde de la ciudad, situada a las puertas de la capital, anunció su liberación el domingo. Pero, 48 horas después, el paso seguía bloqueado y los anuncios de Estambul, silenciados por las detonaciones. Algunos vecinos recibieron un permiso especial de la Policía para ver sus casas, pero fueron muy pocos y regresaron rápido.

A media tarde del martes, los servicios de inteligencia estadounidenses confirmaron el repliegue de algunas unidades rusas del norte de Kiev y el Ministerio de Defensa ucraniano aseguró que se debía «a su completa incapacidad para seguir adelante con la ofensiva». Lo que Putin presenta como una «reducción drástica» no es el alto el fuego que exigen los ucranianos, pero podría considerarse un primer paso. La contraofensiva de Kiev ha forzado a Moscú a negociar desde una posición más débil que si hubiera tenido la capital sitiada, como planeó en un comienzo. No ha habido cerco y los constantes problemas logísticos, sumados a las emboscadas de las fuerzas especiales locales, le obligan a retroceder.

Con el enemigo más o menos cerca, la alcaldía de la capital sigue con su política de intentar recuperar cierta normalidad. Tras la vuelta a las aulas virtuales de los alumnos de primaria y secundaria, anunció la reapertura de los mercadillos en las calles en al menos cinco barrios. La ausencia de ataques en los últimos días en el interior de la ciudad ha tenido un efecto balsámico entre unos kievitas que, por primera vez en un mes, recuperaron la sensación de poder hacer la compra al aire libre en los puestos de los agricultores y carniceros procedentes del anillo rural que rodea la urbe.