Las estrellas de las redes sociales reaccionan contra el veto de la casa francesa a vender sus productos a ciudadanos del país que bombardea Ucrania
08 abr 2022 . Actualizado a las 19:09 h.La prestigiosa firma de lujo francesa Chanel secundó el pasado 4 de marzo las restricciones contra Rusia impulsadas por empresas y multinacionales en señal de condena a la agresión unilateral de este país contra Ucrania. La empresa de moda cerró temporalmente sus tiendas en el país y suspendió su venta electrónica, una medida en la que se unió a marcas de lujo, como Louis Vuitton, Dior y Aston Martin, y a marcas más populares, como McDonald's, H&M e Inditex.
«No haremos más entregas a Rusia, cerraremos nuestras tiendas y ya hemos suspendido nuestro comercio electrónico. La seguridad de nuestros empleados es nuestra prioridad y nos mantendremos en estrecho contacto con nuestros equipos locales, a quienes seguiremos apoyando», apuntó entonces la marca, que anunció la donación de 2 millones de euros a organizaciones humanitarias que trabajan en favor de los refugiados, con especial atención a las familias y los niños.
Esta semana, después de la ampliación de las restricciones promovida por la Unión Europea, la casa fundada por Coco Chanel dio un paso más al prohibir la venta de sus productos de lujo valorados en más de 300 euros también a los ciudadanos rusos que están en el extranjero y planean llevar la mercancía a Rusia. «Hemos desplegado un proceso para pedir a los clientes cuya residencia principal no conocemos que confirmen que los artículos que compran no serán utilizados en Rusia», señaló la compañía en un comunicado, en el que también pide disculpas por las molestias que pueda causar a sus clientes la excepcionalidad de la situación.
Esta medida ha desatado las protestas de algunos ciudadanos del país responsable de las matanzas de civiles en Ucrania, que acusan a la firma de fomentar la «rusofobia» al vetarlos en las tiendas de Chanel de todo el mundo. Las más activas en su protesta son algunas de las principales influencers, que han pasado de promover productos de lujo y un estilo de vida inalcanzable para la mayor parte de la población a impulsar un encendido boicot contra estos emblemáticos y exclusivos productos.
Muchas de ellas se han lanzado a escenificar su rabieta difundiendo imágenes y vídeos en los que trituran y destrozan los bolsos de Chanel, valorados en varios miles de euros, que atesoran en sus armarios. Una de ellas es Victoria Bonya, una influencer rusa residente en Montecarlo con 9 millones de seguidores que lanza una crítica contra la empresa. «Si la casa Chanel no respeta a sus clientes, ¿por qué tenemos que respetar a la casa Chanel?», dice con gesto displicente en un vídeo en el que despedaza con unas tijeras uno de los modelos clásicos de sus emblemáticos bolsos con asa de cadena.
Otra prescriptora rusa, Anna Kalashnikova, explicó que ella suele viajar a Dubái para asistir a su semana de la moda y que los responsables de Chanel, al reconocerla, le impidieron adquirir productos. «Se acercaron a mí y me dijeron: "Sabemos que eres una celebridad en Rusia, que irás allí y no podemos venderte artículos de nuestra marca"», explica. «Las boutiques occidentales te piden identificación y cuando das un número ruso el vendedor te dice que ahora solo venden productos a los rusos bajo la promesa de que no se los llevarán a Rusia y que no se los pondrán en este país», asegura. Kalashnikova publica un vídeo con una sucesión de imágenes en las que luce los distintos bolsos y objetos que posee con el popular logotipo de las dos «ces» entrelazadas.
Otra de las que se han sumado a este boicot es la actriz y presentadora de televisión Marina Ermoshkina, que difunde otra grabación en la que destroza un bolso con unas tijeras de podar en nombre de su país. «Fuimos nosotras las que siempre hemos sido la cara de esta marca; las que desde pequeñas nos marcamos el objetivo de comprar un bolso de esta marca, pero ni un solo bolso, ni una sola cosa vale mi amor por mi patria, no vale mi respeto por mí misma», señala. Ni una mención, sin embargo, a los miles de ucranianos muertos, heridos o desplazados por las acciones de su país.
Rusia bloqueó a mediados de marzo el acceso a Instagram en el país a petición de la Fiscalía General después de que Meta, su empresa propietaria, permitiera la publicación de llamamientos a la muerte del presidente ruso, Vladímir Putin, y de su homólogo bielorruso, Alexander Lukashenko, emitidos desde Ucrania, Polonia y la propia Rusia. Numerosas prescriptoras y blogueras se lamentaron entonces de que la cancelación de este servicio las dejaba sin lo que ellas consideran su medio de vida.