El miedo a la morosidad endurece el acceso al crédito a hogares y empresas

Ana Balseiro
Ana Balseiro MADRID / LA VOZ

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El BCE advierte de que la banca intensificará las restricciones este trimestre

23 abr 2022 . Actualizado a las 10:13 h.

Miedo. Las cicatrices de la última crisis económica en sus balances aún están frescas en la memoria de la banca, que no quiere repetir errores del pasado. Por eso las entidades financieras están endureciendo la concesión del crédito a hogares y empresas, porque el temor a que suba la morosidad —un riesgo muy real en una situación de incertidumbre tan grande como la actual— pesa. Así lo certifica el Banco Central Europeo en su última encuesta de Préstamos Bancarios, en la que constató una contracción de la oferta de crédito, tanto en el caso de España como en el resto de la zona euro, durante el primer trimestre del año.

Y no solo eso. El regulador europeo confirma que este ha sido el tercer trimestre consecutivo en el que las entidades financieras se muestran menos dispuestas a conceder préstamos, precisamente por el miedo a que el riesgo aumente. Por eso el BCE avanza que las restricciones continuarán también en este trimestre que acaba de comenzar.

Sin embargo, pese a la sombra alargada del pánico a la morosidad, el Banco de España confirmó ayer que la tasa se mantiene estable en el 4,3 %, a pesar del golpe económico que está suponiendo la invasión rusa de Ucrania, que tira de los precios de la energía y de las materias primas y mantiene incontrolada la inflación.

Aunque por ahora no hay síntomas de un mayor número de impagos de los créditos de empresas y particulares, las diez entidades financieras españolas que participan en la encuesta del BCE, publicada por el Banco de España, señalan que su mayor cautela a la hora de conceder financiación coincide también con una menor demanda de los clientes, tanto de las empresas como de los hogares.

Sin embargo, esperan que este ligero retroceso de solicitudes desaparezca en este segundo trimestre, de modo que habrá un «aumento generalizado» de las peticiones de financiación, que será más intenso en el segmento que corresponde a las empresas que en el de las familias.

Las pymes, las más afectadas

Además, ese cierre parcial del grifo del crédito no afecta por igual a todas las compañías. Son las de menor tamaño, las pymes, las más perjudicadas por la «ligera» restricción a la que alude el BCE en el primer trimestre, mientras que en el caso de las grandes los criterios «se habrían mantenido estables».

La mayor percepción de riesgos por parte de las entidades financieras se concentró principalmente en las operaciones a largo plazo, tanto por las dudas sobre las garantías solicitadas como por el deterioro de las perspectivas «tanto sobre la situación económica general como sobre la solvencia de los prestatarios». En este sentido, cabe recordar que la Plataforma Multisectorial contra la Morosidad alertó hace un par de días del riesgo de que se repita lo ocurrido en la anterior recesión, en la que una de cada tres empresas que desaparecieron, lo hicieron por algún motivo relacionado con la morosidad. «Y en esta, la cifra puede ser mayor si no se toman medidas contundentes», señaló el presidente del colectivo, Antonio Cañete, que pidió que no se financie a empresas zombi y advirtió que 600.000 firmas podrían acabar cerrando por el alargamiento de los plazos de pago a proveedores por parte de las grandes empresas, así como un incremento de la morosidad tanto pública como privada.

Más créditos denegados

El caso es que las dudas sobre la solvencia de las compañías ha hecho crecer entre enero y marzo el porcentaje de solicitudes de financiación rechazadas, además de «aumentar ligeramente los márgenes de los créditos de mayor riesgo» y de reducir las cuantías, junto con la solicitud de más garantías.

En lo que respecta a la financiación de los hogares, se repite el escenario por idénticas razones: el deterioro de las perspectivas económicas generales y de la solvencia de los solicitantes. En el caso de las familias, sin embargo, aunque se endurecieron los criterios, no se denegaron en mayor medida que en los trimestres anteriores.

Lo que sí se comprobó es que hubo una demanda más contenida de hipotecas, que el año pasado había crecido con fuerza y que los bancos tenían previsto reforzar en este 2022. De hecho, CaixaBank llegó a anunciar que esperaba doblarlas. Sin embargo, el año ha arrancado con menos ganas de endeudarse por parte de las familias, por una caída de confianza sobre el futuro inmediato de la economía, con la guerra de Ucrania y la inflación sin visos de resolverse a corto plazo.