Yolanda Díaz dice temer que la puedan espiar cuando habla por teléfono

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Yolanda Díaz, durante su visita a una fábrica de Barcelona
Yolanda Díaz, durante su visita a una fábrica de Barcelona David Zorrakino | EUROPAPRESS

La vicepresidenta segunda del Gobierno ha hablado en Barcelona de la denuncia de espionaje a líderes independentistas a través del programa Pegasus como «hechos muy graves que no son soportables en una sociedad democrática como es la nuestra»

23 abr 2022 . Actualizado a las 09:53 h.

La vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, ha advertido este sábado de que el espionaje denunciado por más de 60 dirigentes independentistas «no es soportable en una sociedad democrática» y ha reconocido que teme que la puedan espiar cuando habla por teléfono.

En declaraciones a Catalunya Ràdio recogidas por Efe, Díaz se ha referido a la denuncia de espionaje político a través del programa de ciberespionaje Pegasus: «Los hechos que conocemos son muy graves. No son soportables en una sociedad democrática como es la nuestra». Preguntada sobre si ella «está tranquila cuando habla por teléfono», Díaz ha admitido: «No, yo no». A la pregunta de si «teme que la puedan espiar», la vicepresidenta ha insistido: «Sí, lo digo francamente, sí». Díaz ha reclamado «absoluta transparencia» en esta cuestión, porque «los hechos son graves»: «Tenemos derecho a conocer qué ha pasado», ha recalcado.

Tras recordar que «va a comparecer la ministra de Defensa», Margarita Robles, Díaz ha dicho que prefiere ser «prudente» y esperar a sus explicaciones antes de que puedan «tomarse todas las acciones que sean menester».

Preguntada sobre el «silencio» del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en torno a este asunto, ha explicado que «está teniendo agendas intensas», esta semana «ha estado en Kiev» y «está liderando él todos los trabajos que se están desarrollando» en relación con la respuesta a la guerra en Ucrania. «Estoy en contacto permanente con él», ha señalado Díaz, que, ante las advertencias lanzadas por el presidente de la Generalitat, Pere Aragonès, sobre el riesgo de que la estabilidad de la legislatura se vea afectada por el caso de espionaje, ha vuelto a insistir en que «más que nunca, ahora mismo, es necesario dialogar».

En la misma entrevista, la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, ha considerado «un escándalo que se pretenda normalizar que pueda haber escuchas a responsables políticos o a ciudadanos sin su permiso, ni autorización, ni conocimiento». «Una democracia fuerte no tiene ningún miedo a investigar, a ser transparente, a dar todas las explicaciones hasta el final», ha subrayado.

Sobre su respectivo futuro político, Colau ha asegurado que dará «apoyo» a Díaz «decida hacer lo que decida hacer» y la ha definido como «magnífica vicepresidenta del diálogo». A su vez, Díaz ha descrito a Colau como «una mujer referente en el mundo» y ha dado por hecho que la alcaldesa se presentará a la reelección en las municipales del año que viene: «Ella sí que tiene muy claro ya que va a seguir gestionando esta ciudad».

«Estoy deseando que ella empiece su campaña, porque desde luego voy a acompañarla en lo que ella quiera», para que «Barcelona siga estando en manos de una mujer que la ha transformado», ha añadido. 

El presidente de la Generalitat catalana, Pere Aragonès, este viernes en un acto por la celebración de la Diada de Sant Jordi

Aragonès da una semana a Sánchez para que asuma responsabilidades por el espionaje

C. Reino, P. de las Heras

Tras varios días de amenazas, el presidente de la Generalitat convirtió este viernes los avisos en un ultimátum a Pedro Sánchez para que antes de una semana dé explicaciones y asuma alguna responsabilidad en el caso de espionaje a una sesentena de dirigentes independentistas. Hablar de responsabilidades «en los próximos días, en la próxima semana», dijo ayer, es que «tendremos que ver renuncias», es decir ceses, según señaló el dirigente republicano a las agencias AP y AFP. Aragonès pide alguna cabeza (no aún la de Sánchez como los dirigentes de Junts), lo que aumenta la presión para que el Gobierno mueva alguna ficha. El independentismo ha conseguido internacionalizar el caso de los espionajes, hasta el punto que The Washington Post (el del Watergate, según celebraron algunos soberanistas) dedicó ayer su editorial al catalangate, que ha estallado en un momento en que el secesionismo se sentía ninguneado por la Moncloa, a pesar de que los votos de ERC son fundamentales para la estabilidad parlamentaria del Gobierno del PSOE y Unidas Podemos.

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