Rusia intensifica los ataques contra los suministros de armas a Ucrania

La Voz REDACCIÓN

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Anna asiste llorosa al funeral por su padre, el soldado Ruslan Borovyk, en lacatedral de las Cúpulas Doradas de San Miguel, en el centro de Kiev.
Anna asiste llorosa al funeral por su padre, el soldado Ruslan Borovyk, en lacatedral de las Cúpulas Doradas de San Miguel, en el centro de Kiev. GLEB GARANICH | Reuters

Moscú despliega 22 grupos tácticos en Izium en su avance hacia el Dombás

05 may 2022 . Actualizado a las 09:01 h.

En el día 70 de la guerra lanzada por Vladimir Putin, Ucrania perdió la comunicación con los defensores de la acería de Azovstal, en la segunda jornada del asalto final a este último reducto de la resistencia de Mariúpol, mientras Rusia intensificaba los ataques contra la red ferroviaria, con la destrucción de seis subestaciones eléctricas en las regiones de Leópolis, Kiev y Odesa, con el fin de impedir el abastecimiento de armas de EE.UU. y Europa a las tropas ucranianas en el frente oriental.

«Cualquier medio de transporte de la OTAN con armas y municiones destinadas al Ejército de Ucrania que llegue a ese país será destruido», advirtió el ministro de Defensa ruso, Serguéi Shoigú, según informa Efe.

Una veintena de misiles que impactaron en esos objetivos fueron lanzados, por primera vez, desde buques en el mar Caspio, situado a más de 1.800 kilómetros de Kiev, según el parte de guerra ruso. Además, un submarino lanzó dos misiles de crucero Kalibr desde las aguas del mar Negro sobre objetivos ucranianos, sin especificar cuáles.

El presidente Volodímir Zelenski denunció que «un bombardeo de tal envergadura no significa que Rusia tenga algún objetivo militar en esa zona» y calificó estos ataques de «arranque de impotencia» de los militares rusos que no logran alcanzar sus propósitos en el este del país.

Rusia prosigue su lenta pero intensa ofensiva en el Dombás. El Ejército ucraniano reconoció que los combates más intensos tienen lugar en las regiones de Járkov e Izium. Cerca de esta última localidad, Rusia ha desplegado 22 grupos tácticos en su intento de avanzar a lo largo del eje norte del Dombás, según el último parte de la inteligencia británica. Si Rusia logra capturar Izium, buscaría tomar las ciudades de Kramatorsk y Severodonetsk, no solo para consolidar el control del nordeste del Dombás, sino también para «dividir a las fuerzas ucranianas en la región» y cercarlas.

En su habitual estrategia de negar lo evidente, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, desmintió que las fuerzas rusas hayan lanzado el asalto final contra la planta siderúrgica de Azovstal, y que, tal y como dijo el ministro Shoigú, solo se ha procedido a «bloquear» a los resistentes, con fuego de artillería de 152 milímetros y lanzaderas múltiples Grad, a fin de evitar que «los militares ucranianos salgan de las catacumbas». Según el diputado y negociador ucraniano David Arahamiya, «las tropas ya están en territorio de la empresa» de acero. Poco antes, el alcalde de Mariúpol, Vadim Boychenko, había afirmado desde la televisión ucraniana que se había perdido el contacto con los resistentes. Al mismo tiempo recordaba que en Azovstal siguen refugiados centenares de civiles, entre ellos 30 niños, que esperan ser rescatados.

Temor a que Putin declare formalmente la guerra a Ucrania el 9 de mayo 

El 9 de mayo, cuando Rusia celebra la victoria de la URSS sobre la Alemania nazi, se presumía que la «operación militar especial» en Ucrania estuviera finalizada, al menos según algunas tesis. Debido a que la invasión no se ha traducido en importantes victorias de Moscú, analistas ucranianos y occidentales temen que Vladimir Putin aproveche esa simbólica fecha para declarar formalmente la guerra a Ucrania y decretar una movilización general.

Una hipótesis que el Kremlin desmiente —su portavoz, Dmitri Peskov, tachó este miércoles de «tontería» dichas especulaciones— al igual que hizo durante semanas sobre su intención de invadir Ucrania. Ni con el inicio del bombardeo del 24 de febrero hizo que rectificase ese desmentido.

Los que desconfían de las intenciones de Moscú miran con temor los ejercicios militares iniciado este miércoles en Bielorrusia con el objetivo de poner a prueba «la preparación del Ejército para el combate».

Mientras, los servicios de inteligencia ucranianos aseguran que los rusos se están preparando para celebrar la fiesta del 9 de mayo en Mariúpol. Dentro de los preparativos para un desfile, los soldados están retirando los escombros del teatro bombardeado, según contaron a The Washington Post fuentes locales.