El caso Pegasus se convierte en un bumerán para el Gobierno al mes de cesar a la jefa del CNI

Melchor Sáiz-Pardo MADRID / COLPISA

ACTUALIDAD

La exdirectora del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), Paz Esteban, en una imagen de archivo.
La exdirectora del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), Paz Esteban, en una imagen de archivo. JUAN CARLOS HIDALGO | EFE

Moncloa afronta la quiebra con ERC, los riesgos de la citación de Bolaños y las sospechas sobre Marruecos avivadas por la crisis con Argelia

13 jun 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

El pasado 10 de mayo el Consejo de Ministros destituyó a Paz Esteban como directora del Centro Nacional de Inteligencia (CNI). En la Moncloa estaban convencidos de que entregar la cabeza del espionaje español iba a servir para enterrar, de una vez por todas, la crisis abierta por el uso de Pegasus a sus socios independentistas catalanes y vascos. El presidente Pedro Sánchez y la ministra Margarita Robles dieron por sentado que la llegada de Esperanza Casteleiro al CNI iba a servir para pasar página a esta grave crisis en los servicios secretos.

Pero no ha sido así. Aunque el ruido de la polémica ha bajado decibelios, la situación se ha ido embarrando en una mezcla de lodazales de muy diversa naturaleza: la calma no ha vuelto ni al CNI ni a Esquerra Republicana, que ha puesto en cuarentena sus pactos con Sánchez; la instrucción judicial sobre la intrusión en los terminales del presidente y de los ministros Robles, Fernando Grande-Marlaska y Luis Planas, con la citación como testigo del titular de Presidencia, Félix Bolaños, no está discurriendo precisamente por los derroteros que esperaba el Ejecutivo.

Y, a falta de avances en la investigación, crecen las especulaciones sobre qué información salió de los móviles gubernamentales y en qué manos acabaron aquellos datos. Un interrogante ya de por sí muy sensible que se ha reavivado estos últimos días a raíz del desencuentro diplomático con Argelia.