Rusia busca usar la táctica de Mariúpol para conseguir la rendición de la planta de Azot

La Voz REDACCIÓN / AGENCIAS

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Un hombre y dos niños huyen en bicicleta de los bombardeos rusos en la localidad de Lisichansk, en la región de Lugansk
Un hombre y dos niños huyen en bicicleta de los bombardeos rusos en la localidad de Lisichansk, en la región de Lugansk

Asegura que mantiene bloqueados en el complejo a entre 300 y 400 soldados

12 jun 2022 . Actualizado a las 09:53 h.

Rusia mantiene el bloqueo a las fuerzas ucranianas en la planta Azot de Severodonetsk, en un intento de reeditar su táctica de la acería de Azovstal en Mariúpol y quebrar la voluntad de los defensores del último bastión ucraniano en la región de Lugansk.

«En Azot se encuentran ahora bloqueados cerca de 300 a 400 combatientes ucranianos. Están concentrados cerca de la primera entrada del combinado químico», informó este sábado en su cuenta de Telegram el denominado embajador en Rusia de la región separatista, Rodión Miroshnik.

El gobernador de la región de Lugansk, Serhiy Gaidai, se apresuró a desmentir esta información, que calificó de «completa mentira difundida por los propagandistas rusos» y de «fantasía enfermiza». Gaidai aseguró que el objetivo de los militares ucranianos radica en «controlar la zona industrial de Severodonetsk y destruir al Ejército ruso en la ciudad».

Sin embargo, el representante prorruso afirmó haberse puesto en contacto con los militares ucranianos y afirmó que en estos momentos se negocia la salida segura de civiles refugiados en la fábrica. Miroshnik estimó que en Azot podrían permanecer hasta 500 civiles «que se escondieron de los bombardeos en los refugios de la fábrica». «Hay más civiles, pero están en otras partes de la fábrica», añadió.

La víspera, el representante prorruso afirmó: «Un reducido grupo de formaciones ucranianas en el territorio de la empresa química Azot ya no puede abandonar sus instalaciones. Todas las rutas de escape están cortadas».

Miroshnik afirmó que los militares ucranianos intentan poner condiciones, que les den la posibilidad de abandonar el combinado químico junto a los rehenes y se les garantice un corredor hacia Lisichansk. «Estas exigencias son inadmisibles y no se discutirán», dijo.

Según el prorruso, se garantizará la vida y el trato digno a los militares ucranianos que se rindan, en correspondencia con las normas internacionales, «si ellos sueltan a los rehenes, cesan la resistencia y se entregan sin condición alguna».

Y es que la situación en Severodonetsk continúa tensa, según admitió el mando ucraniano, al reconocer que el Ejercito ruso «tiene éxito parcial» y se ha afianzado en las afueras de la urbe, al norte de la aldea de Orikhovo, donde «continúa las operaciones».

El propio presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, volvió a describir este sábado como «muy feroz» la lucha en el Dombás con el Ejército ruso, al que acusó de querer destruir todas las ciudades de esa región oriental ucraniana. El mandatario agregó que las tropas ucranianas están haciendo todo lo posible para detener la ofensiva de los ocupantes, al insistir en su petición de armamento pesado y artillería moderna a sus socios y reiterar que el futuro de Europa dependerá de los resultados de este conflicto.

El estadounidense Instituto para el Estudio de la Guerra (ISW) constató que «los funcionarios ucranianos están incrementando la urgencia de sus solicitudes de sistemas de armas más sofisticadas de Occidente en medio de informes sobre la creciente superioridad de la artillería rusa». «Las tropas ucranianas están atrapadas en ‘duelos de artillería’ en los frentes críticos y están en clara desventaja», alertó el instituto de expertos.