Kiev intenta mantener Azot mientras Moscú corta las vías de abastecimiento

La Voz MOSCÚ, KIEV / EFE

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Un soldado ruso vigilando una carretera de la localidad de Schastia, en la región de Lugansk
Un soldado ruso vigilando una carretera de la localidad de Schastia, en la región de Lugansk SERGEI ILNITSKY | EFE

Rusia dice haber destruido un almacén con misiles antitanques extranjeros

13 jun 2022 . Actualizado a las 08:59 h.

El Ejército ucraniano resiste en la planta química de Azot con el fin de impedir la toma total de Severodonetsk, ciudad clave del este del país, y frenar el avance de las tropas rusas en el Dombás, mientras estas cortan las vías de abastecimiento y repliegue de los defensores de la urbe.

«Azot no está bloqueado. Se está combatiendo en las calles de las cercanías de la planta», afirmó el jefe de la administración militar de Lugansk, Serhiy Gaidai, que ha negado en varias ocasiones las declaraciones de las fuerzas prorrusas, que aseguran haber acorralado a los defensores en el combinado químico.

Varios canales prorrusos en Telegram informaron este domingo de la voladura del puente Proletarski que enlazaba Severodonetsk con Lisichansk, que por un lado impide el abastecimiento de los defensores de Azot, pero por otro dificulta el avance ruso a Lisichansk. En la foto difundida tanto por los prorrusos como por la agencia ucraniana Unian se observa el puente derrumbado y varios tanques y blindados destruidos a cada lado.

Gaidai confirmó la voladura del puente, y alertó que el Ejército ruso comenzó a bombardear para cortar los suministros ucranianos y su posible retirada. Además, avanzó que previsiblemente las tropas rusas iban a intensificar sus ataques para tomar la ciudad a lo largo de este domingo o el lunes.

Mientras, el denominado embajador en Rusia de la región separatista ucraniana de Lugansk, Rodión Miroshnik, aseguró que los civiles, sin precisar su número, empezaron a salir de la planta Azot, en Severodonetsk, rodeada por las fuerzas militares rusas.

«Comienzan a salir los civiles retenidos en la planta Azot, están saliendo a través de un puesto de entrada fuera de control de los militares ucranianos. Los civiles son recibidos por las fuerzas aliadas y acompañados a un lugar seguro», escribió Miróshnik en su cuenta de Telegram.

El representante prorruso afirmó que los «remanentes de las fuerzas ucranianas controlan varios edificios en la zona del primer puesto de entrada de la planta». «Se escuchan disparos, los militares ucranianos aún pueden estar reteniendo a varios centenares de civiles, que podrán ir saliendo de sus refugios en la medida en que las fuerzas aliadas vayan estrechando el cerco», agregó.

Destrucción de armas

El Ministerio de Defensa de Rusia aseguró este domingo haber destruido con misiles Kalibr de largo alcance un gran almacén de sistemas de misiles antitanque suministrados a Kiev por EE.UU. y países europeos en la región de Ternópil, en el oeste de Ucrania. Los misiles fueron lanzados desde el mar sobre la localidad de Chórtkiv, señaló el portavoz del Ministerio de Defensa, Ígor Konashénkov, en su parte matutino.

Además, según Konashénkov, durante la última jornada misiles lanzados desde el aire de alta precisión golpearon dos puestos de mando y 15 áreas de concentración de soldados y equipo militar de las Fuerzas Armadas de Ucrania. Esos misiles destruyeron, según Rusia, una lanzadera del sistema de misiles antiaéreos Buk-M1 cerca de Barvinkove, en la región de Járkov, y una estación de radar de control del espacio aéreo cerca de Sloviansk, en la región de Donetsk.

China rebaja su relación con Rusia: «Es un socio importante, no un aliado»

El ministro de Defensa chino, Wei Fenghe, descartó este domingo en Singapur que la relación de su país con Rusia sea una «alianza», definiéndose en cambio como «socios importantes», y afirmó que Pekín «nunca ha suministrado material» a Moscú desde que invadió Ucrania en febrero.

«La relación entre China y Rusia se desarrolla por el camino correcto. Es un socio importante, no un aliado, y nuestra relación, que continuará creciendo, no está dirigida contra terceros», dijo Wei durante su intervención en el Diálogo Shangri-La, el foro de Defensa más importante de Asia-Pacífico.

Aunque firme en su amistad con Rusia, las palabras de Wei rebajan el tono empleado entre ambos países poco antes de la invasión de Ucrania, cuando a comienzos de febrero el presidente ruso, Vladimir Putin, y el chino, Xi Jinping, firmaron en Pekín un comunicado que elevaba su relación al mayor nivel en 70 años y la aseguraba «sin límites», fuera cual fuera la situación.

Meses después, con la guerra enquistada en el corazón de Europa, el titular de Defensa chino no cerró filas del todo con su «socio importante» y afirmó que «nadie quiere esta guerra. Esta crisis está trayendo un daño tremendo a Ucrania, Rusia y Europa, y también afectará a China y al mundo con la crisis de alimentos y energética».