Ana vive en una casa de paja: «Antes gastábamos 300 euros al mes en calefacción, ahora 150 en todo el año»

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¿Recibos a cero? Puede que sea el futuro de Ana y Ramón, una pareja de Lérida que se ha construido una casa de paja, una vivienda de alta eficiencia energética y más sostenible que las convencionales

22 jun 2022 . Actualizado a las 14:56 h.

Esto no es una escena del cuento de Los tres cerditos, sino la vivienda unifamiliar en la que Ana, Ramón y su hija de ocho meses viven en Lérida. Hace poco más de dos años decidieron hacerse una casa. Después de escuchar la propuesta de Arnau Bujons (un arquitecto de su círculo de amigos que se dedica a la construcción de casas de paja) les convenció la idea. Primero por el hecho de hacer una casa más sostenible que las convencionales, pero sobre todo por el ahorro energético que supone.

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 «El principal atractivo es económico, la construcción no se dispara mucho de lo convencional, la diferencia está en los recibos», explica Ana. La demanda energética que necesita la casa es mínima. «No baja de 19 grados sin calefacción», apunta. En su caso, los días que no hace sol y hay mucha niebla utilizan una estufa de pellets (biomasa) para lograr aumentar la temperatura. Pero el gasto no tiene nada que ver con el que tenían antes, cuando vivían en una casa de piedra en la misma zona, donde el mercurio se dispara perfectamente hasta los 40 grados en verano y baja hasta los menos cinco en invierno. «Era una casa normal, con sus años, en el mismo pueblo. Vivíamos con mi madre y ella se gastaba unos 300 euros al mes en gasoil. Ahora nos gastamos 150 euros en pellets todo el año», subraya.

casetadepalla

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Asegura que una de las claves es la paja, «el mejor aislante que existe», pero también hay que considerar otros elementos a la hora de construir. Su casa está orientada al sur, y además, tiene un tejadillo que ha sido diseñado teniendo en cuenta la inclinación de los rayos solares. Es decir, en invierno el sol se cuela hasta dentro de la cocina, mientras que en verano no llega a tocar las ventanas. De esta manera, y gracias también a que cuentan con unos grandísimos ventanales, evitan el calor en los meses estivales y lo aprovechan cuando escasea. «Nosotros hemos estado a la misma temperatura en una casa convencional y no teníamos la misma sensación de confort. Aquí sientes más hogar, es más acogedor, por estar hecha de madera, de barro y de otro tipo de materiales que la hacen distinta», indica Ana, que aclara que en las separaciones interiores sí tienen pladur, pero las paredes que tocan con la paja están revestidas con un material hecho a base de barro, y esto hace que se regule muy bien la humedad. «La casa funciona muy bien», puntualiza.