Ayman Al Zawahiri: el cerebro que se aprovechó de Bin Laden para expandir el terror

Pablo Medina MADRID/LA VOZ

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Ayman al Zawahiri es el líder de Al Qaeda
Ayman al Zawahiri es el líder de Al Qaeda

El médico egipcio fue el cabecilla militar de Al Qaida y consagró toda su vida al yihadismo radical

03 ago 2022 . Actualizado a las 09:07 h.

Tras los atentados del 11-S, con casi 3.000 muertos y la idea concebida de que el terrorismo yihadista global iba a ser y ha sido la principal amenaza para la seguridad mundial, George W. Bush inició la invasión de Afganistán en el 2001 para poner punto y final a las actividades de Al Qaida. El mundo conoció más de cerca el rostro de Osama Bin Laden, el artífice de la propaganda yihadista y el promotor del grupo en todo el mundo. Pero detrás del multimillonario saudí había un doctor formado en el Cairo con experiencia militar que, en realidad, fue el cabecilla de los atentados y el padre armado de Al Qaida. Su nombre, Ayman Al Zawahiri.

Al Zawahiri nació el 19 de junio de 1951 en un Egipto dominado por el descontento clandestino de un mundo árabe que los islamistas veían débil. El caudillo yihadista veía cómo el mandato inglés había plagado su patria de campos de golf y universidades americanas, traído ideas de democracia y un país laico y, en resumen, un panorama decadente para las lecturas islamistas más o menos moderadas de la política. Eran los años 60 y Sayyid Qutb, responsable de la propaganda de los Hermanos Musulmanes, publicó un manifiesto titulado Hitos del que se desprendería la idea central de la vida de Al Zawahiri: «Occidente ha perdido su vitalidad y el marxismo ha fracasado. En esta crucial y desconcertante coyuntura, ha llegado la hora del islam y la comunidad musulmana».

El posterior cabecilla militar de Al Qaeda optó por unirse a la liberación de su país de una forma muy radical. Su familia, como recoge el periodista Thomas Wright en su libro Los años del terror, le consideraba inteligente, tímido, pero con un fuerte carácter. Ello, sumado a la concepción de que tan solo los árabes podían ser gobernados por sus coetáneos bajo las interpretaciones más radicales del islam, empujaron a Al Zawahiri a tomar las armas y adoptar un estilo de vida de guerrero santo nómada.