La familia real británica, unida para dar el último adiós a la gran matriarca

la voz REDACCIÓN

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Isabel II sostuvo la dinastía Windsor a pesar de las grietas

19 sep 2022 . Actualizado a las 19:15 h.

La ceremonia para dar el último adiós a la reina Isabel II reunió en Londres a una familia desunida, salpicada y resquebrajada por los divorcios y los escándalos. La matriarca se esforzó por mantener la tradición en una dinastía díscola que ayer la despidió con respeto.

Allí estaban Harry y Meghan, que se apartaron de la vida palaciega con denuncias de racismo de por medio. La duquesa de Sussex incluso derramó algunas lágrimas en el funeral. Seria y erguida mantenía el tipo al lado de Camilla, quien, a pesar de haber entrado en la familia con muy mal pie, hoy ya puede decir que es reina consorte. Harry, con el rostro circunspecto, posaba junto a su tío, el príncipe Andrés, que tantos quebraderos de cabeza dio a la reina por su supuesta implicación en escándalos sexuales. Ahora ha anunciado que se hará cargo de los dos perros corgies que tanto amaba su madre. Lo hará a medias con su ex mujer, Sarah Ferguson, que también acudió ayer a la despedida, al igual que sus hijas, Beatrice y Eugene.

En medio de la solemnidad destacaba la belleza serena de Kate, la nueva princesa de Gales, que se ha propuesto llevar con dignidad el cargo que antes fue de su suegra, la princesa Diana. Sus dos hijos mayores, George y Charlotte, acudieron al funeral y guardaron admirablemente las formas, algo que le cuesta bastante más a su hermano pequeño Louis, que, quizás por eso, no asistió al evento.

Representantes de todas las realezas europeas acompañaron a la familia en esta despedida especial a la gran matriarca de los Windsor, que mantuvo el rumbo de esa dinastía durante setenta años en el trono.