El FMI rebaja ocho décimas el crecimiento de España, hasta el 1,2 % para el 2023

Ana Balseiro
ANA BALSEIRO MADRID / LA VOZ

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Lenin Nolly | EFE

Sigue a la cabeza de las grandes economías de la eurozona en crecimiento, pero el organismo enfría las previsiones del Gobierno

12 oct 2022 . Actualizado a las 10:17 h.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha decidido este martes rebajar de forma generalizada sus previsiones de crecimiento del producto interior bruto (PIB). Como no hay dos sin tres -ni cuatro, en este caso- en lo que respecta a España, en la actualización de las proyecciones económicas mundiales para el 2023, el organismo se suma al coro de instituciones que han echado un jarro de agua fría a los cálculos sobre los que el Ejecutivo ha diseñado los Presupuestos Generales del Estado (PGE) para el próximo año. Frente al 2,1 % que el Gobierno espera que avance el PIB, el FMI cuenta con nueve décimas menos y lo deja en el 1,2 %.

 «La futura salud de la economía global depende críticamente de la calibración adecuada de la política monetaria, el curso de la guerra en Ucrania y la posibilidad de más problemas de oferta relacionados con la pandemia, por ejemplo, en China», ha alertado en su último informe Perspectiva Económica Mundial (WEO, por sus siglas en inglés).

Es el cuarto organismo que coloca las expectativas de crecimiento económico a notable distancia de las del Ejecutivo, como en los últimos días han hecho la AIReF (1,5 %), el Banco de España (1,4 %) y el BBVA (1 %). Y es también la tercera rebaja consecutiva del FMI tras la invasión de Ucrania —por su impacto negativo, con la inflación desbocada a la cabeza—, ya que en abril esperaba que la economía española creciera un 3,3 % y un 2 % el pasado julio.

Sin embargo, frente a la ralentización que se espera para el próximo ejercicio, y que la vicepresidenta económica, Nadia Calviño, también ha admitido, el Fondo Monetario contrapone la revisión al alza para este 2022, gracias al buen comportamiento mostrado por el turismo tras la pandemia y por la postiva evolución de la producción industrial. Ambos factores han sido decisivos para que el organismo —en línea con el resto de instituciones y el Gobierno— haya elevado tres décimas el crecimiento esperado para este 2022, hasta el 4,3 %.

Calviño relativizó el frenazo del PIB que el FMI pronostica para el próximo año, destacando la «fuerte resiliencia» de la economía española, que pese a la ralentización por el actual contexto de incertidumbre global, seguirá creciendo por encima del resto de los países del entorno, tal y como coinciden todos los organismos.

Desde el Gobierno fían su optimismo para el 2023 a que el arranque del año sea mejor de lo que otros vaticinan precisamente por el impacto de los fondos europeos en la economía nacional, algo que, por ejemplo, el Banco de España, retrasa hasta el segundo trimestre.

La inflación toca techo

En el análisis de España también se recoge que aunque la inflación seguirá siendo muy alta en el 2023, habrá tocado techo este año. La estimación del organismo que dirige Kristalina Georgieva coloca en el 8,8 % el IPC medio de este ejercicio (en abril esperaba un 5,3 %), mientras que lo rebaja al 4,9 % el próximo, todavía en niveles insólitamente elevados desde hace décadas. Cabe recordar también, que hace seis meses la proyectaba en el 1,3 %.

El mercado laboral mejora

El único respiro en un escenario de incertidumbre y riesgos lo da el mercado laboral, que muestra signos de mejoría ininterrumpida, algo que el Ejecutivo conecta con los efectos de la reforma laboral, tanto desde el punto de vista cuantitativo del empleo como cualitativo, con la mejora de las condiciones de este.

En este sentido, el FMI espera que la tasa de paro cierre este año en el 12,7 %, siete décimas por debajo de la previsión del mes de abril, mientras que en el 2023 bajará al 12,3 %, ocho décimas menos.

Alemania e Italia entrarán en recesión

Pese a la ralentización del crecimiento, España seguirá el próximo año a la cabeza de la eurozona, que avanzará medio punto, la mitad de lo que el FMI espera que lo haga EE.UU., o la media de las economías más avanzadas (1,1 %), mientras que el Reino Unido apenas subirá tres décimas. Por países, preocupa especialmente Alemania, ya que aunque se espera que su PIB crezca este año un 1,5 % (tres décimas más que en la última previsión), la conocida como la locomotora europea entraría en recesión el próximo, al contraerse un 0,3 % su economía, con el impacto negativo que ello supondría para el resto de países del continente. La caída por debajo de cero supone un recorte de 1,1 puntos en sus previsiones de crecimiento respecto a los últimos pronósticos del FMI.

Dos veces en rojo en cuatro años

Idéntica situación se espera para Italia, con un avance del 3,2 % en este 2022 y una caída del 0,2 % el próximo.

Sería la segunda recesión en solo cuatro años, después de que la pandemia provocase un brusco hundimiento en el 2020. Francia, por su parte, crecerá un 2,5 y un 0,7 % respectivamente.

En el conjunto de la eurozona se registrará un crecimiento del 3,1 % en el 2022, lo que supone una mejora de cinco décimas respecto a las previsiones de junio, mientras que las estimaciones para el 2023 se han recortado en siete décimas, hasta el 0,5 %.

España ya paga intereses récord por financiarse a nueve meses

La Voz

El Tesoro Público esperaba conseguir este martes 2.500 millones de euros en financiación a corto plazo, pero finalmente la subasta se ha quedado en los 1.964,72 millones en letras a 3 y 9 meses. Y lo ha hecho pagando los intereses más elevados para este producto a los inversores, llegando a alcanzar récord en las letras a 9 meses, según los datos publicados por el Banco de España.

Los inversores siguen mostrando interés por los títulos de deuda españoles, ya que la demanda conjunta de ambas referencias ha superado los 4.664,85 millones de euros, más del doble de lo finalmente adjudicado en los mercados. Pero la demanda es alta por la rentabilidad que ofrecen, al alza porque los riesgos que se ciernen sobre la economía y el entorno de subida de tipos de interés de los bancos centrales, incluido el BCE, están sembrando dudas entre los inversores, quienes exigen más garantías y contraprestaciones. 

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