Las lentes de contacto estaban alojadas dentro del párpado de una mujer estadounidense que acudió a una revisión porque sentía molestias
22 oct 2022 . Actualizado a las 17:51 h.Dolor y visión borrosa en su ojo derecho. Molestias persistentes que no desaparecían. Más bien iban en aumento. Esos eran los síntomas que presentaba una paciente cuando acudió a la consulta de la doctora Katerina Kurteeva, profesional de la clínica California Eye Associates en la localidad estadounidense de Newport Beach. La mujer, de más de setenta años y de la que no se ha difundido la identidad, hacía tiempo que no acudía a sus revisiones oculares por miedo a contagiarse de covid-19 en la consulta. Kureeva inspeccionó el área afectada y se encontró con 23 lentes de contacto que se habían ido quedando debajo del párpado de la paciente porque se había olvidado de retirarlas, algo que no lograba explicárselo la propia afectada, según recogieron medios estadounidenses como ABC7. La médica y el centro sanitario publicaron imágenes de lo ocurrido en su cuenta oficial de Instagram después de la intervención llevada a cabo la oftalmóloga y tanto el vídeo como las fotografías se hicieron virales en Estados Unidos.
Katerina Kureeva, que se confesó «asombrada» por lo ocurrido, porque se trataba de «algo que nunca había visto antes», señaló que la mujer a la que trató se encuentra perfectamente y que incluso su intención es seguir usando lentillas en el futuro. De hecho, indicó que ha tenido mucha suerte, porque en estas condiciones podría haberse desarrollado una infección con efectos mucho más dañinos para el ojo. Añadió que cuando alguien las ha usado durante un período continuado de veinte años o más lo más normal es que la córnea en cierto modo se vaya insensibilizando como mecanismo de protección frente a la posible molestia. Por eso los expertos recomiendan que los que usen lentillas mantengan una rutina de hábitos e higiene para evitar problemas.
La doctora también explicó que con más edad es lógico que el hueco del párpado superior sea más profundo, de ahí que hubiera espacio suficiente para que pudieran almacenarse en esta zona las 23 lentes, aunque parezca imposible.
La propia doctora indicó que el color verde que se aprecia en las lentillas en las imágenes de la extracción se debe a la fluoresceína, una sustancia colorante hidrosoluble que se puede ser empleada para detectar la presencia de cuerpos extraños en el ojo. De hecho, la doctora creía que podría encontrarse una pestaña, rímel o pelo de mascota.
La oftalmóloga creyó que quizás entrara en el Libro Guinness de los récords debido a la gran cantidad de lentillas encontradas: «Parecían una torre de pancakes». Por eso le pidió a su asistente que tomara fotos e hiciera un vídeo. Pero la Academia Americana de Oftalmología (AA) apuntó que el 2017 unos doctores se disponían a operar a una británica de cataratas cuando se encontraron con 27 lentes de contacto en uno de sus ojos. Ella notaba irritación, pero creía que se debía a la sequedad y el envejecimiento. Cuando los médicos insertaron un espéculo fue cuando notaron que había algo muy arriba, debajo del párpado, según la publicación de la web oficial de la citada organización médica. La paciente había estado usando lentes desechables mensuales durante 35 años. De hecho, profesionales de la AAO aseguraban entonces que no era extraño encontrarse en una consulta rutinaria con más de una lente de contacto olvidada por los pacientes porque han repuesto una lentilla creyendo que habían perdido la anterior y estaba todavía en el ojo, pero 27 era una cifra que sí que se salía de lo común.