El Supremo da la razón al fundador de Vega Sicilia en el litigio con sus hijos

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David Álvarez, fundador de Eulen y la sociedad de Vega Sicilia, falleció en el 2015
David Álvarez, fundador de Eulen y la sociedad de Vega Sicilia, falleció en el 2015

Repartió la herencia en vida y cinco de sus siete vástagos quisieron apartarlo del control de la compañía

01 nov 2022 . Actualizado a las 12:19 h.

El fallecido empresario leonés David Álvarez, fundador del grupo Eulen y la sociedad El Enebro, dueña de las afamadas bodegas Vega Sicilia, no se equivocó en el reparto de su herencia en vida entre los siete hijos de su primer matrimonio. Sabedor de los resquemores que podían causar en su prole sus terceras nupcias, procedió al reparto del legado. Había mucho dinero en juego y todos aceptaron de buen grado que serían los hijos quienes controlasen El Enebro, la sociedad que agrupaba los activos patrimoniales de la familia, reservándose el fundador para sí el 51 % del capital y dejando el 49 % restante sus herederos. Pero David Álvarez, con 82 años, decidió volver a la empresa y se encontró con la oposición de cinco de sus siete hijos, que decidieron apartarlo. Fue el primer asalto en los juzgados. El fundador y dos vástagos fieles (entre ellos la actual presidenta de Eulen) ganaron en el Tribunal Supremo a los hermanos rebeldes que urdieron dejarlo fuera del control de la compañía.

Pero la batalla no terminaría ahí y tres años más tarde, en el 2013, se inició el proceso por el que ahora ha vuelto a pronunciarse el Tribunal Supremo. El alto tribunal acaba de anular varios acuerdos de una junta de accionistas de Bodegas Vega Sicilia celebrada ese año. El temor de los cinco hermanos de perder el control en la principal compañía familiar les llevó a vender los títulos de Eulen a El Enebro y así garantizarse el control de la bodega. Por ello, la presidenta de Eulen, junto a su padre, llevó a sus hermanos a los tribunales, que ahora le vuelven a dar la razón.

En la sentencia, el Supremo establece que los acuerdos de aquella junta constituyeron un abuso de derecho, porque se idearon y adoptaron para vaciar de contenido las facultades reconocidas judicialmente al empresario, ya fallecido, David Álvarez.

Maniobraron para despojar a El Enebro del control de las bodegas, que quedarían bajo el dominio de los herederos «díscolos», al igual que sus dividendos. Precisamente el alto tribunal entiende que ese reparto de dividendos de El Enebro «era de trascendente importancia» para que la sociedad no entrase en pérdidas.

Según el fallo, los hijos sabían que la primera sentencia les resultaría desfavorable y quisieron tomar decisiones antes de que su padre recuperase el control. Ahora el Supremo reconoce esa intencionalidad y anula los acuerdos de la junta.