Ucrania trata de entrar en Kreminna, puerta de acceso al Dombás industrial

La Voz LEÓPOLIS, MOSCÚ / EFE

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Un soldado ucraniano, durante un ejercicio militar en la región de Zitomyr
Un soldado ucraniano, durante un ejercicio militar en la región de Zitomyr VIACHESLAV RATYNSKYI | REUTERS

El Ejército de Kiev mantiene bajo su control la disputada ciudad de Bajmut

29 dic 2022 . Actualizado a las 09:07 h.

Los Ejércitos ucraniano y ruso cierran el año con cruentos combates en el Dombás, donde cada bando intenta lograr avances territoriales aun a costa de un gran número de bajas en sus filas. «El asunto está claro. Primero de todo, Bajmut, Kreminna y el Dombás en general», dijo Volodímir Zelenski tras reunirse con el Estado Mayor ucraniano.

Desde la retirada rusa en noviembre de la sureña Jersón, los combates se han concentrado en las regiones orientales de Donetsk y Lugansk, cuyo control es el origen del actual conflicto. «Continuamos preparando la defensa (...) para el próximo año. Somos conscientes de los riesgos del invierno y entendemos lo que tenemos que hacer en primavera», agregó Zelenski.

Las tropas ucranianas centran ahora sus esfuerzos en hacerse con el control de la ciudad de Kreminna, un estratégico cruce de caminos situado entre ambas regiones del Dombás.

El jefe de la Administración Militar de Lugansk, Serhiy Haidai, asegura que el mando ruso ya ha abandonado la ciudad, al igual que los civiles que habían sido enviados desde Rusia. Haidai destaca que la toma de Kreminna allanaría el camino para reconquistar las localidades que conducen a Lysychansk y Severodonetsk (Lugansk), bastiones perdidos por Kiev al principio del verano.

Kiev admite que el minado del territorio y las barreras defensivas construidas por el enemigo ralentizan el avance ucraniano. Según informa The New York Times, las tropas ucranianas ya combaten en las afueras de Kreminna y están cerca de liberar dicha localidad. «Debido a la posición geográfica de Kreminna, la localidad es vista como una prioridad por el mando militar ucraniano», reconoció Andréi Marochko, portavoz castrense prorruso de Lugansk. Marochko, que denunció una concentración de tropas ucranianas en el eje Svatove-Kreminna, destacó que Moscú espera una ofensiva ucraniana desde el noroeste, oeste y suroeste.

Mientras, los rusos continúan su ofensiva contra Bajmut (Donetsk), aunque Moscú no acaba de recibir buenas noticias de esta parte del frente. De hecho, en su parte de guerra diario el portavoz del Ministerio de Defensa ruso, Ígor Konashénkov, informó de «activas acciones militares», pero de ninguna ganancia territorial.

La ciudad, situada 65 kilómetros al norte de Donetsk, la capital de la región homónima, es un estratégico nudo de comunicaciones, cuya captura por las fuerzas rusas les allanaría el avance hacia Kramatorsk y Sloviansk, las principales plazas fuertes de Ucrania en la zona.

Al respecto, el estadounidense Instituto de Estudio de la Guerra (ISW) destacó este miércoles en su informe que las numerosas bajas han obligado a Moscú a renunciar a compañías y batallones y a recurrir a unidades de asalto de no más de 15 hombres. Su pronóstico es que, a no ser que reciban pronto refuerzos y nuevas partidas de munición para su artillería, las tropas rusas no podrán tomar Bajmut.

En una demostración de que la ciudad está bajo su control, el jefe de la inteligencia militar ucraniana, Kyrylo Budánov, se personó en primera línea para poner medallas a los defensores de esa urbe, que ya fue visitada hace una semana por Zelenski.

Donde habrían acelerado los rusos su avance con la ayuda de los efectivos de la compañía militar privada Wagner es en Soledar, 15 kilómetros al nordeste de Bajmut. Los rusos también seguirían empujando en las afueras de Donetsk, tanto en Avdíivka como en dirección a Mariinka.

Ucranianos cargan sus dispositivos en un centro de Jersón
Ucranianos cargan sus dispositivos en un centro de Jersón IVAN ANTYPENKO | EFE

Miles de centros con calefacción, luz e internet para la población ucraniana

Rostyslav Averchuk

Mientras millones de ucranianos pasan horas sin electricidad cada día por los ataques rusos con drones y misiles, se despliegan miles de centros de suministro de corriente, calefacción y medios para que la población pueda comunicarse. Una de estas estaciones que proporcionan calefacción —denominadas «puntos de invencibilidad»— está en las dependencias del centro Lviv Dovzhenk, una entidad cultural que lleva el nombre de uno de los cineastas más destacados del país, Oleksandr Dovzhenko.

Marta Ivanyshyn, responsable del centro, dice que difícilmente podría haber previsto que se convertiría en experta en asuntos como refugios antiaéreos, generadores de corriente, calefacción o distribución de ayuda humanitaria. «Íbamos a abrir una nueva instalación de arte cuando los rusos atacaron en febrero. En su lugar tuvimos que alojar a varios miles de desplazados internos de toda Ucrania», explica.

Situado en uno de los mayores distritos de Leópolis, Sykhiv, su objetivo actual es el de proporcionar un lugar seguro a cientos de sus vecinos y se prepara para apagones que pueden durar días o semanas. Mientras Ivanyshyn muestra el lugar, varios visitantes y empleados aguardan a que termine una alerta antiaérea en uno de los refugios, ya que el centro tiene que cerrar.

Aunque el refugio y el centro tienen varios generadores eléctricos y estufas de leña, aún se está bastante bien dentro y no están usándose para ahorrar combustible. Las temperaturas están por encima de los cero grados centígrados, lo que significa que la demanda de electricidad ha caído y por lo tanto los apagones son un poco menos frecuentes.

El centro funciona en paralelo con un llamado punto de invencibilidad, creado por el servicio estatal de emergencias justo ante la entrada. Varios transeúntes entrar para tomar un té caliente y una gran bomba de calor, alimentada por un generador diésel, introduce aire caliente en el local.

Hay varias filas de asientos vacíos ya que la alerta antiaérea ha terminado, pero su terminal de wifi Starlink es una atracción para los vecinos que necesitan una conexión de internet. «Hasta tuvimos a una persona que hizo un examen desde aquí», explica uno de los jóvenes que atienden en el centro.

El centro Dovzhenko dispone también de un lugar de cotrabajo y hasta presta ordenadores a quienes no tienen uno. Los visitantes pueden ayudar tejiendo redes de camuflaje para el Ejército ucraniano mientras se entretiene a los menores, que van a cursos sobre desarrollo impartidos por una delegación de Unicef.

Varias personas desplazadas internas desde otros puntos de Ucrania que están en el campamento temporal de refugiados adyacente participan en proyectos artísticos. «Vienen personas con discapacidades, así como otras cuya salud depende de tener acceso a electricidad con aparatos como inhaladores», añade Ivanyshyn.

El centro usa su propio dinero y el que entregan asociaciones caritativas, voluntarios y el Ayuntamiento para comprar generadores, acumular reservas de alimentos y continuar con la reparación de refugios antiaéreos y otras áreas.

«Mientras decidimos cómo prepararnos para los apagones siempre nos preguntamos qué nos haría falta si no tuviéramos en casa electricidad, calefacción y conectividad durante días», explica Ivanyshyn.

Añade que, a diferencia de hace una semana, los apagones se producen ahora de un modo más predecible, según horarios públicos disponible. La situación del sistema energético se ha estabilizado de algún modo, lo que significa que la mayor parte de los consumidores tienen electricidad entre 8 y 16 horas al día en casa.

Sin embargo, pocos dudan de que pronto habrá nuevos ataques masivos con drones y misiles mientras Rusia siga con sus planes en Ucrania.

Mientras el Gobierno confía en que el sistema energético del país aguante los ataques se espera que los «puntos de invencibilidad» se tripliquen de 5.000 a 15.000 al tiempo que se redoblan los esfuerzos de autoridades locales, servicios del Estado y empresas.

«La situación es muy difícil. No sabemos qué esperar. Pero somos increíblemente fuertes y creemos en nuestra victoria», dice segura Ivanyshyn.