EE.UU. da un toque a Kiev al oponerse a los ataques en territorio de Rusia

Pablo Medina MADRID / LA VOZ

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Fuego de artillería ucraniana en la región de Donetsk.
Fuego de artillería ucraniana en la región de Donetsk. VIACHESLAV RATYNSKYI | REUTERS

Moscú asegura haber destruido «el último buque de guerra» de la Armada ucraniana

01 jun 2023 . Actualizado a las 09:47 h.

Estados Unidos dio este miércoles un toque de atención a Kiev sobre sus operaciones militares en territorio ruso. El portavoz del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, John Kirby, recordó a Ucrania que el apoyo militar que recibe de sus aliados es exclusivamente para defender y retomar sus territorios. «Estamos de acuerdo en que los ucranianos tienen derecho a la autodefensa, pero no queremos alentar o permitir ataques dentro de Rusia, porque no queremos que la guerra se intensifique más allá de la violencia que ya ha afectado al pueblo ucraniano», dijo.

Ya el martes, la portavoz de la Casa Blanca, Karine Jean-Pierre, había señalado que la Administración Biden «ha sido muy clara. Vamos a recabar información y ver exactamente qué ocurre. Pero no apoyamos ataques dentro de Rusia», subrayó en un mensaje de advertencia al Gobierno de Volodímir Zelenski.

El presidente ucraniano ha negado que su Ejército esté detrás de los últimos ataques en suelo ruso —entre ellos, el del martes con drones contra Moscú—, aunque el Kremlin si le responsabiliza. Según Zelenski, a los mandos de los drones podrían encontrarse los mismos milicianos rusos opuestos a la guerra y a Vladimir Putin que ya realizaron sabotajes e incursiones en su propio país. Sin embargo, la Casa Blanca insinúa un convencimiento escaso.

Sus declaraciones llegaron después de que las Fuerzas Armadas de Ucrania atacasen desde su territorio las regiones rusas de Bélgorod, Krasnodar y Briansk y la parte ocupada de Lugansk, dejando al menos siete muertos.

El Ministerio de Defensa anunciara este miércoles que había destruido el pasado lunes «el último buque de guerra» de la Armada ucraniana en el puerto Odesa, bautizado como Yuri Olefirenko en honor a un soldado caído en la defensa de Mariúpol.

Después de la desintegración de la URSS, este buque de desembarco pasó al poder de la Armada ucraniana en 1994. Durante la anexión rusa de Crimea en el 2014, fue tomado por el Ejército ruso y casi un mes después entregado a la Armada ucraniana, que lo remolcó al puerto de Odesa.

Por otra parte, la inteligencia militar ucraniana (GUR) señaló que las autoridades rusas han construido morgues de más de 4.000 metros cuadrados en las regiones de Kursk y Rostov del Don. «La construcción de estos complejos en el territorio de Moscú confirma que el régimen de Putin envía a su ejército de ocupación a una línea de producción de muerte», dijo GUR en un comunicado. 

Siguen las rencillas

En Rusia continuaron las rencillas internas. El líder de Wagner, Yevgueni Prigozhin, volvió a cargar contra la cúpula militar de Moscú pidiendo que se investigara a funcionarios de Defensa «por los crímenes cometidos» por el Ejército en el transcurso de la invasión.

«Hoy solicité al Comité de instrucción y la fiscalía de Rusia que investiguen la comisión de delitos durante los preparativos y la marcha de la operación militar especial por parte de altos funcionarios del Ministerio de Defensa», publicó en Telegram. Sin embargo, es poco probable que las declaraciones de Prigozhin tenga alguna relevancia, puesto que su franquicia de combatientes a sueldo está también bajo la lupa de los tribunales internacionales como perpetradores de crímenes de guerra.

Como guinda, los grupos ultranacionalistas rusos criticaron al portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, al decir este que Moscú necesita mejorar su defensa antiaérea para prevenir los más ataques de presuntos drones ucranianos.

Cerca de un centenar de líderes europeos escenifican en Moldavia la unidad geopolítica frente a Rusia

 

O. Hernandez  bruselas /colpisa

Cuarenta y siete líderes se reúnen este jueves en Chisináu, capital de Moldavia, en la segunda cumbre de la Comunidad Política Europea para lanzar un mensaje de unidad frente a la agresión rusa en Ucrania. Este foro, ideado por el presidente Emmanuel Macron, busca crear debates abiertos entre los países del continente europeo —tanto los que forman parte de la Unión Europea como los que no— para buscar soluciones ante los desafíos más urgentes de la región. Además de los debates energéticos y climáticos, el encuentro de Moldavia, el segundo de este formato, llega además con las tensiones en el norte de Kosovo como telón de fondo.

La cita contará con la participación del presidente Volodímir Zelenski aunque, por motivos de seguridad, aún no se ha confirmado su asistencia presencial.

Los líderes debatirán en mesas redondas sobre cuestiones de seguridad, energía y conectividad; y después abordarán otros temas de interés en formato bilateral. Pero, al igual que en la reunión de octubre en Praga, el tema central del encuentro será la unidad frente a Rusia. De hecho, que la cumbre se celebre en Moldavia, muy cerca de Ucrania, no es casual y tiene, además, una carga simbólica como señal de acercamiento al país que hace frontera con Kiev y que recibió el año pasado el estatus de país candidato a entrar en la UE.

La participación del presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, se mantiene como una de las grandes incógnitas de la cumbre. Ankara tiene una clara afinidad con Moscú y la relación de amistad de Erdogan con Vladimir Putin hace que el país no esté cómodo en un encuentro que defiende un frente unido contra Rusia. El dirigente turco, que acaba de ser reelegido, se encuentra además en medio de los trabajos para diseñar su nuevo Gobierno, lo que podría servirle como excusa para no atender la cita de Chisináu.

Esta reunión es clave para discutir cuestiones clave para el continente, como su autonomía estratégica ante gigantes como China y EE.UU. También para limar diferencias y acercar posturas en torno a tensiones internas: las diferencias entre Grecia y Turquía sobre la situación en Chipre, el conflicto de Nagorno Karabaj o las relaciones de Reino Unido con la UE tras el brexit.