Más de 2.700 personas han sido evacuadas de esta zona de Ucrania y 17 han sido rescatadas de tejados. El agua ha llegado a los 12 metros de altura. Al menos 20.000 hogares y empresas están sin luz y «cientos de miles» de afectados no tienen acceso a agua potable
07 jun 2023 . Actualizado a las 19:51 h.Al menos siete personas han desaparecido tras las inundaciones causadas por la destrucción de la presa ucraniana de Nueva Kajovka, en el río Dniéper y a 60 kilómetros de la ciudad ucraniana de Jersón. El Gobierno ucraniano ha alertado de que unas 42.000 personas se encuentran en la «zona del desastre», donde podrían registrarse graves inundaciones durante los próximos días, por lo que ha alertado de que la «verdadera magnitud de lo sucedido se desconoce por el momento».
«Ahora estamos buscando información sobre los desaparecidos pero preliminarmente estas personas también fueron evacuadas de las zonas inundables que dejaron de existir. Había pastores allí... Unas siete personas que sabemos con certeza», ha asegurado el alcalde prorruso de la localidad, Vladimir Leontiev, según recoge la agencia rusa Interfax.
Más de 2.700 personas han sido evacuadas de estos territorios y 17 han sido rescatadas de tejados, pues el agua ha llegado a alcanzar 12 metros de altura. Las autoridades han pronosticado que el nivel del agua comience a bajar dentro de tres días. En un primer balance del desastre, Kiev estima que unas 10.000 hectáreas de terreno agrícola han quedado anegadas; al menos 20.000 hogares y empresas están sin luz y «cientos de miles» de afectados no tienen acceso a agua potable.
La destrucción de una de las reservas de agua más grandes de Ucrania «es absolutamente deliberada», dijo el presidente, Volodímir Zelenski, a través de su perfil de la red social Twitter. «Se trata de uno de los más terribles actos terroristas de esta guerra», declaró el ministro Kubrakov durante su visita a Jersón. Además, Ucrania califica lo ocurrido de «ecocidio». El equipo de Zelenski ha publicado un vídeo en el que aparecen peces muertos en la orilla del Dniéper.
Según el alcalde, los equipos de rescate están «rondando» estos territorios y, aunque el nivel del agua sigue siendo «muy significativo», el nivel del agua en la ciudad ha comenzado a descender, según informa Europa Press. Sin embargo, el jefe de la Central Hidroeléctrica de Nueva Kajovka en la provincia de Jersón, Yuri Kiriak, alegó que el nivel del agua subió 5 metros en las 29 horas previas como consecuencia de la ruptura de la presa, que según Kiev fue provocada intencionalmente por Rusia con explosivos.
La Administración Militar de Jersón espera que el nivel del agua suba un metro más durante las próximas 20 horas, en las que se espera que se alcance el nivel máximo tras la catástrofe, que ha obligado a evacuar a miles de personas de los municipios inundados. La Administración Militar de la zona ha informado a su vez de que el nivel del agua en la presa destruida ha disminuido en 2,5 metros desde el momento de su destrucción.
«Al menos 100.000 personas vivían en esas zonas antes de la invasión rusa. Al menos decenas de miles de personas siguen allí», dijo en Twitter Zelenski, que añadió que «en la parte ocupada por Rusia los ocupantes ni siquiera intentan ayudar a la gente». El presidente ucraniano ha escrito también que «esto demuestra una vez más el cinismo con el que Rusia trata a la gente de las tierras que captura».
El presidente ha insistido en que «la destrucción de una de las presas más grandes de Ucrania ha sido totalmente deliberada». «Los terroristas rusos han demostrado una vez más que son una amenaza para toda forma de vida», dijo Zelenski en su mensaje, que está acompañado de fotografías de civiles cargando enseres y animales por las calles anegadas de agua de sus pueblos y ciudades.
«La principal prioridad ahora es suministrar agua a las regiones afectadas por el ataque terrorista ruso», escribió hoy en su cuenta de Twitter el ministro ucraniano de Infraestructuras, Oleksandr Kubrakov. El ministro añadió que «se han destinado fondos para el transporte de agua y para el comienzo de la construcción de tuberías en el sur de Ucrania». Según Kubrakov, la destrucción de la presa de Kajovka, situada en territorio ocupado por Rusia de la provincia de Jersón, en el sur de Ucrania, «es un crimen contra Ucrania».
Más de 2.700 evacuados
Según el Gobierno ucraniano, hasta el momento se ha evacuado de las zonas más afectadas por la inundación resultante a más de 1.450 personas de la margen occidental del río Dniéper, en el que se encontraba la presa y que parte en dos la provincia ucraniana de Jersón. En la orilla izquierda, ocupada por Rusia, los medios rusos hablan de 1.300 evacuados hasta el momento.
Diez mil hectáreas anegadas
Del lado del río bajo control del Gobierno de Kiev el agua de la presa ha anegado ya unas 10.000 hectáreas de terrenos agrícolas, según datos del Ministerio de Agricultura ucraniano, que ha advertido de las consecuencias para la seguridad alimentaria que esto podría tener para una de las regiones más productivas de Europa. Además, la destrucción de la presa hace imposible el funcionamiento de al menos 31 sistemas de irrigación no sólo de la provincia de Jersón, sino también de las regiones colindantes de Dnipropetrovsk y Zaporiyia. Estos sistemas permitían regar más de medio millón de hectáreas.
Daños al sistema eléctrico
Unos 20.000 abonados al sistema eléctrico ucraniano se han quedado sin luz en los territorios del sur de Ucrania controlados por Kiev después de que el torrente de agua liberado por la ruptura de la presa haya anegado 129 subestaciones eléctricas, según informó hoy el Ministerio de Energía ucraniano. La catástrofe también ha tenido efectos sobre el sistema de canalización y distribución de agua corriente. Seis infraestructuras para la depuración de aguas se han anegado, según las autoridades municipales de la ciudad de Jersón.
Riesgo para el suministro de agua
Según el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, «cientos de miles de personas se han quedado sin acceso normal a agua potable». Ante esta situación, el Gobierno ucraniano ha aprobado de urgencia una partida presupuestaria para construir tuberías que lleven agua potable a las regiones que utilizaban la presa para su suministro en el sur del país.
Miles de animales muertos
En el Parque Nacional de Jersón, ocupado por Rusia, miles de animales han muerto como consecuencia de la riada provocada por el desbordamiento de la presa, dijo el alcalde impuesto por Rusia en la localidad de Nueva Kajovka. En el parque, de más de 80.000 hectáreas, vivían ejemplares de más de 70 especies raras. Oenegés ucranianas han informado de la muerte de todos los animales del zoo de Nueva Kajovka y de muchos animales de compañía a ambas orillas del río Dniéper.
Toneladas de aceite de motor
La oficina presidencial ucraniana ha publicado un vídeo que muestra multitud de peces muertos, presumiblemente como consecuencia del derramamiento de aceite de motor almacenado en la sala de máquinas de la central hidroeléctrica. Kiev denunció ayer el vertido al río Dniéper y al Mar Negro, en el que desemboca, al menos de 150 toneladas de aceite hidráulico, como consecuencia de una explosión que, según las autoridades ucranianas, sólo pudo haberse producido desde el interior de la sala de máquinas de la central.
Millones de euros en pérdidas
Según el Ministerio de Economía ucraniano, construir una nueva central hidroeléctrica tras los daños irreparables sufridos por la que funcionaba hasta ahora en la zona costaría alrededor de 1.000 millones de dólares (más de 930 millones de euros). El Ministerio estima el perjuicio causado por la pérdida de recursos hídricos provocada por la catástrofe en unos 50 millones de euros.
La inteligencia europea conocía los planes para el atentado del Nord Stream dos meses antes
Mercedes Gallego / Colpisa
En los meses posteriores al atentado contra los gaseoductos Nord Stream 1 y 2, Estados Unidos y Rusia intercambiaron airadas acusaciones culpándose mutuamente de la autoría. «¿Pretende hacer creer al mundo que nosotros destruimos nuestro propio gaseoducto en el que habíamos invertido miles de millones de euros?», clamó en marzo pasado el embajador ruso ante la ONU, Vasily Nebenzya, durante una reunión del Consejo de Seguridad.
Rusia demandaba entonces una investigación internacional independiente supervisada por la ONU, pero su resolución no obtuvo los votos necesarios. En cualquier caso, hubiera sido vetada por Estados Unidos, que instó a los miembros del Consejo de Seguridad a abstenerse. Solo China y Brasil votaron a favor de la resolución rusa. «Después de esto no quedan dudas de quién está detrás», acusó Nebenzya.
El jefe del Kremlin, Vladimir Putin, fue un paso más lejos al apuntar directamente a Estados Unidos como el actor internacional detrás de los atentados que sofocaban la economía rusa, dependiente en un 60 % de la venta de los hidrocarburos, y aumentaba la presión en Europa, que compraba entonces un 39 % de su gas.
Este martes el diario The Washington Post publicó una exclusiva que pone en contexto aquellos atentados y amplía el número de cómplices silenciosos. Tres meses antes de esas acciones de sabotaje, los servicios de inteligencia europeos recogieron evidencias de un operativo ligado directamente al Gobierno ucraniano que planeaba volar las instalaciones del Mar Báltico que abastecían al norte de Europa dejando fuera a Ucrania.
Esa información fue compartida en la plataforma Discord por un miembro de la Guardia Nacional estadounidense, según el rotativo citado, que dice haber obtenido una copia a través de los amigos virtuales de Jack Teixeira, el joven militar norteamericano detenido en abril pasado en Estados Unidos por filtrar documentos secretos del Pentágono a través de internet.
La inteligencia europea de un país que el Post prefiere no revelar había recogido esta información directamente de Ucrania, donde obtuvo detalles «altamente específicos» sobre el número de personas involucradas, el métodos de ataque y la forma en la que finalmente se llevaría a cabo el sabotaje.
«Sin comentarios»
Según altos funcionarios en «múltiples países», la inteligencia europea compartió esa información con la CIA, tras un año de sospechas que se vieron confirmadas con el informe. Por supuesto, ni el Gobierno estadounidense ni la CIA confirman ni desmienten la información, sobre la que simplemente dicen no tener «comentarios».
Eso sí, han pedido al rotativo que ocultase el nombre del país que recabó la inteligencia para proteger a sus agentes. En privado, miembros del Gobierno de Joe Biden admiten que no hay ninguna evidencia concluyente de que Moscú estuviera involucrado en ese atentado, pero públicamente han evitado aclarar la autoría y han permitido que en Estados Unidos prevalezca la sombra sobre Moscú. «En las reuniones de la Unión Europea y la OTAN los funcionarios han aceptado el ritmo que un alto diplomático europeo describió recientemente como 'no hablemos de Nord Stream».
Ya lo decía en marzo pasado Nebenzia, cuando intentaba convencer al Consejo de Seguridad de que aprobara su resolución. «Sin una investigación internacional independiente y transparente nunca sabremos la verdad», lapidó. Es la investigación alemana la que parece acercarse más, pero sus funcionarios se cuidan mucho de no difundirla por temor a que desate la indignación pública y resquebraje el respaldo unánime de Europa hacia Ucrania.
Antes de la guerra Alemania compraba más de la mitad de su gas natural a Rusia y sus habitantes han tenido que encajar muchos sacrificios para diversificar sus fuentes, en oposición a los aliados europeos que buscaban un boicot más radical. Según las fuentes alemanas que cita The Washington Post, su inteligencia habría concluido que el atentado que acabó ocurriendo en septiembre fue perpetrado por seis individuos con pasaportes falsos que alquilaron un yate de vela a través de una agencia polaca. Embarcaron en Alemania y colocaron en alta mar los explosivos que hicieron saltar el oleoducto.
Eran buceadores bien entrenados que fueron capaces de instalarlos a una profundidad de 73 metros en las aguas heladas del mar Báltico, a la que empiezan a fallar las capacidades mentales. Los investigadores han encontrado restos de explosivos en la cabina del yate Andrómeda que alquilaron y han sido capaces de cuadrarlos con los residuos encontrados en él gaseoducto.
Al menos uno de ellos es miembro activo de las Fuerzas Armadas ucranianas. Había algunas diferencias entre los planes interceptados en el informe de junio que la CIA puso en cuestión, como el puerto de embarque y las líneas del Nord Stream 2, que también fueron atacadas. De lo que no hay dudas es de que se perdió una gran oportunidad para abortar el atentado y de que la comunidad internacional ha sido cómplice en silenciar la responsabilidad de Ucrania.