Daniel Ortega devuelve a la cárcel al obispo Álvarez y toma el control absoluto de la policía de Nicaragua
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El religioso se negó a abandonar el país con destino a Roma
07 jul 2023 . Actualizado a las 08:53 h.Fallida liberación del obispo nicaragüense Rolando Álvarez. El sacerdote, muy crítico con la familia presidencial, había sido excarcelado el martes por la mañana en el marco de una negociación para su puesta en libertad entre el Vaticano, la Conferencia Episcopal del país centroamericano y el Gobierno de Daniel Ortega, pero este miércoles, sin embargo, fue trasladado de nuevo a la cárcel La Modelo al negarse a partir a un destierro en Roma.
«La única circunstancia en la que monseñor Álvarez aceptaría irse al exilio es si el papa Francisco se lo pide o se lo ordena, y eso no ocurrió», dijeron fuentes eclesiásticas y diplomáticas al diario nicaragüense El Confidencial.
Es la segunda vez que el obispo de Matagalpa se niega a abandonar el país. En febrero no se subió al avión en el que fueron desterrados 222 presos políticos nicaragüenses y apenas unas horas después la Justicia, controlada con puño de hierro por el presidente Daniel Ortega y la copresidenta y primera dama, Rosario Murillo, lo condenó a 26 años de prisión por «traición a la patria».
En marzo, la familia presidencial rompió relaciones con el Vaticano, después de que el papa calificase al Gobierno nicaragüense como una «dictadura hitleriana» y opinase que Ortega tiene un «desequilibrio» mental.
Paralelamente, los 91 diputados de la Asamblea Nacional, controlada en su totalidad por Ortega, cambiaron la Constitución y aprobaron una nueva ley de policía, que supeditó la institución a las órdenes del presidente y eliminó su naturaleza «profesional, apolítica, apartidista, obediente y no deliberante», además de su estatus civil, convirtiéndola en un grupo armado.
El orteguismo tomó así, según los analistas, el control absoluto de la policía, introduciendo además dos nuevos artículos en los que establecen penas de dos a tres años de prisión para los agentes que deserten y autoriza el arresto de seis meses a dos años para quienes desobedezcan sin justificación órdenes de sus superiores.
«Ortega tiene pánico a la “rebelión en la granja”. Busca concentrar el poder, debilitar la institucionalidad y recrudecer la represión. La lealtad de la policía es volátil y voluble. Ortega lo sabe y tiene miedo», dijo Arturo McFields, embajador de Nicaragua ante la OEA entre el 2021 y marzo del 2022, cuando renunció, calificando a la actual Administración del país de dictadura.