Fuentes populares auguran que mantendrá su liderazgo si no es presidente
06 ago 2023 . Actualizado a las 12:45 h.Hace dos semanas que el reloj se paró en Génova 13. La euforia de la jornada se diluyó en un océano de perplejidad durante el recuento electoral. El escrutinio avanzaba y el PP, lejos de lo que aventuraban las encuestas, no se despegaba del PSOE. Llegó el momento de la noche en el que las cuentas no daban, y ya no iban a hacerlo. La espera se hizo eterna en la sala de prensa. El único peso pesado del partido en aparecer por allí lo hizo a las ocho y media de la tarde. Cuca Gamarra, secretaria general, trataba de tapiar la congoja popular erigiendo una sonrisa ensayada. Cientos de personas esperaban fuera a saludar al candidato ante el balcón de las grandes noches de Aznar y Rajoy. Todo estaba previsto para que también lo fuese para Feijoo, pero la victoria no fue suficiente. Salió, saludó, reivindicó haber ganado y fue coreado. Y también lo fue Isabel Díaz Ayuso, la única nota cromática entre las camisas blancas que vestían todos los dirigentes populares apretados en el andamio levantado para la ocasión.
Las agujas del reloj se mantienen inmóviles para muchos en la primera semana de agosto. «Está todo muy parado, y tiene su lógica, porque el resultado no es el que se esperaba», cuenta uno de los hombres en Galicia más próximos al presidente. Pero el tiempo sí ha seguido corriendo para Alberto Núñez Feijoo. «Él está trabajando cada hora», asegura una de sus asesoras.
El mal de las encuestas
El líder popular pasa estos días aparentemente de vacaciones en Galicia, adonde se desplazó en dos ocasiones en campaña, cerrada con un multitudinario mitin en A Coruña a pocos metros de la vivienda donde reside junto a su pareja e hijo. O, más bien, donde lo hacía hasta hace quince meses. Hasta esa fecha se remonta la estrecha colaboradora de Feijoo para subrayar la «gran victoria» firmada por el candidato popular el 23J. «Llegó hace quince meses y consigue 48 escaños más, uno de los mejores resultados del PP. Es un resultado fantástico», abunda. Pero lo es tanto como insuficiente.
En el entorno de Feijoo suspiran por el puñado de diputados que les habría permitido pasar agosto en el verano azul que se habían propuesto. El trauma no lo es tanto por lo que refleja el nuevo reparto de congresistas, apuntan fuentes populares, sino por enfrentarse a la crisis de expectativas generada por las encuestas. El propio CIS reflejaba el jueves que más de la mitad de los españoles esperaban que Feijoo fuese el próximo presidente del Gobierno, frente a solo un 31,7 % que pensaban que lo sería Pedro Sánchez. Dicen que el expresidente de la Xunta desconectó un par de días las redes sociales en su teléfono. Apenas apareció en público —tampoco lo hicieron sus rivales políticos—, más allá de la ofrenda al Apóstol en Santiago, un lugar donde recuperar fuerzas tras la —aquí sí— aplastante victoria del PP en Galicia, donde obtuvo 220.000 votos más que en el 2019.
«Nos cogió de imprevisto. Esta es una semana de recuperarse y ver qué pasa», comenta otro dirigente popular, que mide sus palabras y pide no ser citado. Y es que hay todavía mucho en juego. Por delante queda decidir quiénes serán sus portavoces parlamentarios, los miembros que integren las distintas comisiones o la configuración de la Mesa del Congreso, que se elegirá en votación secreta el próximo día 17 con la constitución de las Cortes. Los partidos habrán llegado a acuerdos para esto último, y eso puede servir de antesala a futuros pactos de investidura. Los populares se mueven con discreción estos días para romper la calculadora y que Feijoo se siente ante el rey, en la ronda de consultas con los representantes de los grupos parlamentarios, con opciones de ser el candidato que debe presentarse a la investidura.
«Aguantará sin duda»
«Feijoo gañou as eleccións e ten todo o dereito a propoñerse e dicir que quere ser presidente», responde su sucesor al frente de la Xunta, Alfonso Rueda, que recuerda que le animó a hacerlo como líder del PP en la comunidad donde el partido obtuvo su mejor resultado. Diputados autonómicos del PP coinciden en definir la situación como «endiablada». Hay quien piensa que Sánchez tendrá finalmente el respaldo de nacionalistas catalanes y vascos porque «a ninguno le interesa que caiga», pero que para el socialista supondrá sufrir «un suplicio» durante el próximo mandato.
En este escenario, el presidente del Gobierno tendrá en el escaño de enfrente a Feijoo, que se estrenará como diputado en el Congreso tras hacer oposición, primero desde la Xunta y, desde hace poco más de un año, como senador. «Aguantará sin duda. Asumirá la responsabilidad de liderar la oposición, pero también dependerá mucho de lo que ocurra dentro del partido», expone un veterano parlamentario.