Un suplemento de dos euros en un restaurante por cortar un bocadillo a la mitad: «El trabajo se paga»

P. V. REDACCIÓN

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Una imagen de archivo del lago de Como, en Italia
Una imagen de archivo del lago de Como, en Italia MATTEO BAZZI | EFE

Un usuario criticó en TripAdvisor el extra que le cobraron en un local del lago de Como, en Italia, por partir un sándwich en dos, aunque la dueña se reafirma en la decisión

12 ago 2023 . Actualizado a las 09:21 h.

Los tickets de los restaurantes esconden, a veces, sorpresas de lo más insólito, especialmente en los sitios turísticos, donde, ya sea por codicia del hostelero o por hartazgo ante la cara dura de muchos comensales, algunos locales aplican suplementos que nadie a priori podría esperar.

Cobrar por hielos, por pasar un poco más la carne o por el descorche del vino son algunos ejemplos de extras que han dado mucho que hablar, pero lo que pasó hace solo unos meses en el bar Pace, a orillas del italiano lago de Como, ocupa, sin duda, un puesto de honor entre los cobros más inesperados de la hostelería.

«Nos han hecho pagar 2 euros por dividir un bocata por la mitad», explicaba un usuario de TripAdvisor mostrando, además, una copia del ticket del restaurante de la región de Gera Lario de finales de junio como prueba, en el que se ve escrito con claridad: «Diviso a metà». «Increíble, pero cierto», declaraba el usuario en su crítica al restaurante.

La propietaria del local, al ser contactada por el periódico La Repubblica, no dudó en defender el cobro. «El trabajo se paga», justifica Cristina Biacchi, que explica: «No era simplemente un bocadillo, sino que en su interior tenía también patatas fritas, y cortarlo en dos nos llevó su tiempo». No solo eso, añade, sino que servir esas dos mitades conllevó más cosas: «Tuvimos que usar dos platitos en lugar de uno, lo que duplica el lavado, y también les pusimos dos manteles individuales».

La dueña del bar no da su brazo a torcer, y mantiene que el tiempo es oro. «Todo aumenta, e incluso el tiempo tiene su precio; no es por los dos euros, ya que si la persona que los consumió no hubiera querido pagarlos, tampoco se lo habríamos exigido», explica, y también critica la actitud de los clientes, que no protestaron en su momento, pero, a posteriori, se lanzaron a poner un comentario negativo desde el anonimato. «Eso es lo extraño para mí; ahora no cuesta nada esconderse detrás de un ordenador y hablar mal de un local», lamenta. «Si nos lo hubiese dicho de inmediato, no tendría que haber pagado el suplemento».